Si tienes la ocasión de conseguir membrillos no hay nada mejor que hacer un buen DULCE DE MEMBRILLO. No es difícil.
A quien le guste sabrá que uno casero siempre será el mejor, aunque solo sea por la dedicación y el cariño con que se hace.
Si lo servimos como acompañamiento de un buen queso, junto con unas nueces, conseguiremos una combinación estupenda y tendremos solucionado un postre extraordinario con el que cerrar cualquier comida o cena.
Aunque si preferimos lo podemos presentar como entrante.
INGREDIENTES:
Membrillos
Azúcar
3 ó 4 cucharadas de agua
La proporción de azúcar que hay que añadir es la siguiente:
Para un kilo de puré de membrillo, 800 gr. de azúcar y en función de esto añadir o quitar.
Para hacer el puré de membrillo:
Se lavan los membrillos bien y se les pasa debajo del grifo un cepillito para quitarles la pelusa que los recubre. Se cortan sin pelarlos en trocitos pequeños y se cuecen con 3 ó 4 cucharadas de agua de 30 a 45 minutos.
Se escurre bien y se pasa a un recipiente para triturarlo con la batidora, hasta dejar una crema fina.
Después de pesar el membrillo triturado se coloca en una cazuela. Añadimos el azúcar según las proporciones indicadas antes. Cocemos a fuego lento.
Un kilo de puré se cocerá aproximadamente en 1 hora y ½.
Si hay más o menos cantidad, aumentamos o disminuimos el tiempo.
Debe quedar espeso. Sabremos que está en su punto cuando lo cojamos con una cuchara y le cueste caer. Lo pasamos a unos recipientes, dejamos enfriar bien, tapamos y guardamos en el frigorífico.

Este blog nació como homenaje a mi madre, ella ya no se encuentra entre nosotros y con la intención de recopilar sus recetas, por desgracia no las tengo todas, ya me gustaría. Era una manera de tenerlas al alcance de la familia y no tenía otras pretensiones, pero con el tiempo me he ido introduciendo cada vez más en este mundillo y las recetas se han ido ampliando a otros círculos.








