lunes, 18 de abril de 2011

FOCACCIA

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de Abril nos invita a preparar Focaccia.
La Focaccia es un pan plano cubierto con hierbas o cualquier otro tipo de ingredientes, reconocido como típico de la gastronomía italiana. Se cree que procede de los antiguos etruscos o los antiguos griegos.
La palabra focaccia deriva del latín “focus” o corazón y significa hogaza. La Pizza tal como se conoce hoy en día, es una derivación de este pan plano que se ha preparado desde la antigüedad en sus distintas formas y adornado con diversas hierbas, aceitunas, pasas y más ingredientes. La diferencia principal a la vista entre una focaccia y una pizza es el grosor de la masa.
Una historia italiana la vincula con la localidad de Recco, en la provincia de Génova, y en un momento específico, cuando en el siglo XVI los pobladores de esta zona se vieron atacados por piratas Sarracenos, que sitiaron la localidad y tuvieron que refugiarse en los montes con lo necesario para sobrevivir, sobre todo harina, aceite y sal.
Otra historia vincula su origen a Liguria, región rica en plantación de olivos, siendo este aceite el principal ingrediente de la focaccia.
El agregado final lo dan las hierbas con las que se espolvorea a la masa antes de cocinarse. Antiguamente, los romanos lograban un efecto similar cociendo las focaccias sobre hojas de laurel.






INGREDIENTES:
500 gr. de harina de fuerza
125 ml. de agua tibia
12 g. de levadura fresca
250 ml. de agua fría
5 g. de sal fina
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Para darle el sabor:
Sal Maldon
Romero fresco
4 ó 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra


Mezclar la levadura con la mitad del agua tibia y dejar descansar en un lugar cálido durante 10 minutos o hasta que se forme espuma.
Mezclar 125 gr. de harina con la sal, agregar el resto de agua tibia, el agua fría. Añadir el aceite a la levadura e incorporarlo a la mezcla. Con el gancho amasador vamos mezclando hasta que se incorporen bien todos los ingredientes, aproximadamente unos 3 minutos. Vamos añadiendo poco a poco la harina restante, hasta que se incorpore y quede una masa homogénea y elástica (amasaremos otros 3 minutos).
Retirar la masa, si hiciera falta nos impregnaremos la manos con aceite formar una bola y volver a dejarla en el bol tapada con un paño limpio en un lugar cálido y sin corrientes de aire, durante 1 hora u 1 hora y 1/2, hasta que doble el volumen.
Untar la bandeja del horno con aceite de oliva y extender la masa, dándole la forma que deseemos, cuadrada o redonda, le ponemos sal Maldon por encima, volvemos a tapar con un paño y dejamos reposar de nuevo durante 30 minutos.
Después de este tiempo haremos con los dedos y presionando bien sobre toda la superficie de la masa, los hoyos típicos de la focaccia, para que en ellos de acumule el aceite de oliva. Regamos con un poquito de aceite por toda la superficie y dejamos reposar nuevamente durante 30 minutos.
Calentamos el horno a 200º y cuando haya transcurrido este tiempo llega el momento de que hagamos la especialidad de focaccia que hayamos escogido.
En este caso me he decantado por la de romero, para ello cogemos unas cuantas ramitas de romero fresco, las lavamos, quitamos los tallos y espolvorearemos por toda la superficie de la masa, volvemos a regar con aceite de oliva por toda la superficie y si hiera falta le pondríamos más sal.
Introducimos al horno y la tendremos durante unos 15 minutos, hasta que adquiera un color dorado. Cuando esté la pondremos a enfriar sobre una rejilla.


El resultado es un pan fino delicioso y muy aromático que se puede comer caliente o frío y es ideal para acompañar cualquier tipo de embutido, entre otras muchas cosas.
 

La Focaccia admite múltiples preparaciones, podemos hacerla cambiando el tipo de hierba, con ajo, tomates secos, aceitunas, queso, etc…

Si no disponemos de amasadora podemos hacerlo a mano, pero teniendo en cuenta que tendremos que amasar durante bastante tiempo para que la masa nos quede fina y elástica.



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