lunes, 25 de abril de 2011

BAVAROIS DE VAINILLA Y CHOCOLATE

 Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de abril nos invita a preparar Bavarois.
La bavarois en un postre suave que tiene muchas posibilidades, tanto en la variedad de ingredientes a utilizar como en la presentación. Su origen es incierto, ya que muchos lo sitúan en Francia, parece ser que es de origen suiza en unión con los franceses y estos últimos fueron los que lo incluyeron en el repertorio de Marie-Antoine Caréme, un gastrónomo cocinero francés, por lo que en muchas ocasiones se atribuye su autoría a él.
Se dice que el término de origen francés, bavarois, da comienzos en el siglo XIX en honor a la visita un distinguido bávaro de la casa real europea de los Wittelsbach.
La bavarois consiste en un postre cremoso al que se le añade gelatina y merengue o nata montada, como ingredientes principales y a partir de ahí podemos añadir ingredientes en función de nuestros gustos. Normalmente la base es una crema inglesa a la cual se le añaden el resto de ingredientes ya sean chocolate, puré de frutas o cualquier otro ingrediente, dando como resultado un postre ligero y aromático.
Tradicionalmente se preparan en moldes redondos con un hueco central en forma de rosca, aunque actualmente se pueden hacer en cualquier tipo de molde.
También son conocidas las versiones saladas como la popular bavarois de pescado o marisco, aunque en realidad las dulces son las originales. Lo ideal es prepararlas la víspera y guardarlas en el frigorífico hasta el momento de servirlas. Es un postre con mucho éxito debido a la versatilidad que tiene y como no es excesivamente dulce resulta muy agradable y poco empalagoso, como cierre de cualquier comida.




INGREDIENTES:
Bavarois de Vainilla
345 ml. de leche
1 vaina de vainilla
1 ramita de canela
3 yemas de huevo
80 gr. de azúcar
3 hojas de gelatina
90 ml. de nata líquida

Bavarois de Chocolate
100 gr. de chocolate negro de calidad
185 ml. de leche
2 yemas de huevo
45 gr. de azúcar
2 hojas de gelatina
160 ml. de nata líquida

Para esta ocasión he utilizado la mitad de los ingredientes de la receta base de vainilla y la mitad de los ingredientes de la de chocolate, combinándola para elaborar una bavarois con dos capas diferentes.




 

Preparación de la Bavarois de Vainilla
Poner las hojas de gelatina a remojo en un bol con agua fría.
Calentar la leche con la vaina de vainilla y la ramita de canela hasta que esté a punto de hervir. Retirar del fuego y dejar reposar durante 5 minutos, extraer la canela y la vainilla.
Batir las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla espesa y clara. Añadir gradualmente la leche sin dejar de batir. Pasarlo todo a un cazo grande y limpio y ponerlo a fuego suave removiendo constantemente, hasta que la mezcla espese, no debe hervir. Retirar del fuego, incorporar la gelatina bien escurrida y remover para que se disuelva. Cubrir la superficie con un film transparente para evitar que se forme una capa y dejar templar sin que llegue a cuajar.
Montar la nata y mezclar con suavidad con la crema que hemos preparado. Volcar en el molde que hayamos elegido y reservar hasta que preparemos la bavarois de chocolate.

Preparación de la Bavarois de Chocolate
Poner las hojas de gelatina a remojo en un bol con agua fría.
Mezclar el chocolate y la leche en un cazo pequeño. Poner a fuego suave y remover hasta que el chocolate se haya fundido y vaya a comenzar a hervir. Retirar del fuego.
Batir las yemas con el azúcar, añadir gradualmente la leche caliente con el chocolate batiendo hasta que se mezcle bien. Verter todo en un cazo limpio y ponerlo a fuego suave, hasta que espese lo suficiente para cubrir el dorso de una cuchara de madera. Retirar del fuego antes de que hierva, incorporar la gelatina bien escurrida y remover para que se disuelva. Cubrir la superficie con un film transparente para evitar que se forme una capa y dejar templar sin que llegue a cuajar.
Montar la nata y mezclar con suavidad con la crema de chocolate que hemos preparado. Verter con cuidado sobre la crema de vainilla que tenemos en el molde. Para evitar que se mezcle una preparación con otra podemos utilizar el reverso de una cuchara grande, de esta forma caerá lentamente y no se mezclarán entre sí.
Dejar enfriar en el frigorífico, mejor de un día para otro, para que solidifique perfectamente. A la hora de servir pasar con suavidad un cuchillo por el borde para que entre aire y colocar la bandeja encima del recipiente. Darle la vuelta mover un poco y esperar que caiga con cuidado.






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