martes, 18 de octubre de 2011

GULASH

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de Octubre nos invita a preparar un clásico de la cocina húngara: Gulash.
El Gulash es un plato típicamente húngaro elaborado con carne de ternera o cerdo, pimiento, cebollas y pimentón. En su idioma original la palabra gulash (gulyás) significa rebaño de bueyes o vacas.
Parece que la fama y extensión de este plato se debe a los hombres que iban de servicio militar a Hungría Oriental y que luego fueron trasladados a Viena. Aunque en un principio era básicamente un plato de ternera con cebolla, hoy en día, la paprika o pimiento se considera un elemento fundamental del gulash, y, también se puede preparar con carne de cerdo.
Se pueden encontrar variantes de este plato en todos los países alrededor de Hungría. El aspecto es muy parecido al ragú o la carne estofada, aunque también existe una variedad de sopa.
Es un plato sencillo aunque necesita tiempo y un poco de atención al comienzo de su preparación. Suele acompañarse de ensalada de patatas y perejil y comerse con pan, o también de otro tipo de carbohidratos como los spätze, una especie de gnochi muy pequeño y sabroso.
Existen muchas variedades según las regiones, por ejemplo, el Gulash a la Szeged, se acompaña con patatas machacadas y crema agría; o el Gulash de judías, en el que se sustituyen las patatas por judías. Incluso hay una variedad de gulash con el nombre del escritor Szekely que incluye tres tipos de carne.





INGREDIENTES:
1 Kg. de carne de ternera en trozos
400 gr. de cebollas
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de harina
2 dientes de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de pimentón picante
400 gr. de tomates pelados (pueden ser de lata)
250 ml. de vino tinto de calidad
250 ml. de caldo
3 zanahorias
3 patatas
Sal y pimienta negra recién molida
Nata agría o yogur natural para acompañar



Limpiar la carne, quitar los restos de grasa y secarla con papel de cocina, salpimentar. Poner el aceite en una cazuela y cuando esté bien caliente saltear la carne por todos los lados, para que se selle bien. Retirar del fuego y depositarla en un plato.
Trocear la cebolla en dados pequeños (también puede ir en rodajas finas, según nos guste más) y picar el ajo bien menudo. Ponerlos en la cazuela donde hemos tenido la carne, con una pizca de sal y remover para que se suelten los jugos del fondo de la cazuela. Cuando esté dorada incorporar la harina y dar unas vueltas para que se tueste un poco. Apartar la cazuela del fuego y añadir el pimentón dulce y el picante, remover, de esta forma evitamos que éste se queme por exceso de calor.
Volver a poner la cazuela en el fuego, añadir la carne y el jugo que haya soltado en el plato, remover bien para que se impregnen los sabores y a continuación incorporar el vaso de vino tinto. Dejar hervir a fuego fuerte unos minutos moviendo de vez en cuando para que se evapore el alcohol.
A continuación poner los tomates pelados y troceados, remover para que se mezcle con el resto de ingredientes. Añadir el caldo y dejar cocer un par de minutos a fuego fuerte removiendo para evitar que se pegue en el fondo. A continuación bajar el fuego, tapar la cazuela y dejar que cueza a fuego suave durante 1 hora y 30 minutos, dependiendo del tamaño y dureza de la carne puede necesitar más o menos tiempo. Comprobar de vez en cuando y vigilar que no se quede sin caldo ni se pegue al fondo.
Pelar las patatas y las zanahorias, hacer trozos (yo los he torneado para darle forma más bonita), reservar en un recipiente cubiertas con agua.
Cuando haya transcurrido el tiempo indicado comprobar el punto de sal y si la carne está tierna. Incorporar las patatas y las zanahorias. Dejar cocer a fuego suave entre 30 y 40 minutos, hasta que estén bien cocidas.
Servir acompañado de nata agria (en este caso le he puesto yogur natural).

NOTA: Dependiendo de si nos gusta más o menos picante, podemos modificar las cantidades de pimentón y utilizar solo dulce o todo picante. En este caso le he puesto la mitad de cada uno, además de la pimenta negra recién molida que le aporta un toque especial.
Tengo que decir que me ha sorprendido gratamente el hecho de combinar esta receta con el yogur. Es una forma de suavizar la salsa y hacerla más cremosa ¡¡¡el plato queda delicioso!!! Además si el gulash está más bien picante lo hace más suave. Probarlo porque resulta todo un acierto.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...