sábado, 31 de marzo de 2012

STICKY TOFFEE PUDDING

Este mes las chicas de Film & Food nos han querido poner un reto algo más complicado y para ello nos mostraban una imagen y nos decían que se trataba de una receta típicamente inglesa, con unos ingredientes concretos para la base y que se acompañaba de una salsa…
Así que el reto consistía en adivinar de qué postre se trataba y su nombre, complicadillo ¿verdad? Pero ellas son muy buenas y tampoco querían que nos volviéramos locas intentándolo. Simplemente nos pedían que cocináramos algo parecido, es decir que hiciéramos nuestra versión de lo que veíamos en la imagen y dijéramos de lo que se trataba.
En la primera impresión que tuve sobre la foto no iba muy desencaminada, porque la salsa me pareció que trataba de una Salsa Toffee y que el bizcocho parecía llevar alguna fruta deshidratada como las ciruelas, asimismo pensaba que estaba hecho con azúcar moreno. Aún así estuve indagando para intentar averiguar lo que era, pero no era capaz de dar con el nombre. Lo cierto es que hubiera conseguido algo muy parecido partiendo de mi intuición, pero no la receta en concreto.
Hablando con mi queridísima Juana, muy internacional ella, me sopló el nombre y a partir de ahí estuve intentando conseguir la receta. Encontré varias y de entre todas conseguí adaptar una a mi gusto. Consideraba que todas tenían mucha azúcar y que me iba a resultar un postre demasiado empalagoso, pero al final he conseguido un resultado que a mí me ha convencido. La verdad es que tiene unos toques acaramelados que te dejan un sabor impresionante, ha sido todo un descubrimiento y por supuesto es para repetir. El bizcocho es muy esponjoso y la salsa adictiva!!! Muy rico.


 
INGREDIENTES:
200 gr. de dátiles secos deshuesados
200 ml. de agua
1 cucharadita de bicarbonato sódico
80 gr. de mantequilla
150 gr. de azúcar moreno
2 huevos grandes
1 cucharadita de extracto de vainilla
175 gr. de harina con levadura (he utilizado Bizcochona)
¼ de cucharadita de canela
¼ de cucharadita de jengibre, nuez moscada y clavo molidos, mezclados
Una pizca de sal

Para la Salsa Toffee
120 gr. de mantequilla
120 gr. de azúcar moreno
200 ml. de nata


Precalentar el horno a 175º
Partimos en trocitos pequeños los dátiles y los ponemos en un bol. Añadimos el agua hirviendo y el bicarbonato, mezclamos y dejamos templar un poco.
Tamizamos la harina, sal, especias y reservamos. Ponemos la mantequilla que deberá estar a temperatura ambiente y el azúcar moreno en el bol de la batidora y batimos a velocidad media, hasta que quede una mezcla ligera (3-4 minutos). Añadimos los huevos (que estarán a temperatura ambiente) de uno en uno, es decir primero pondremos uno batiremos y a continuación añadiremos el segundo. Ponemos el extracto de vainilla y a continuación incorporamos la harina con las especias que hemos reservado. Mezclamos un poco y seguidamente ponemos los dátiles con el agua del remojo, incorporándolos con una espátula, sin mover demasiado. Si lo preferimos podemos triturarlos para no encontrarnos los trocitos, pero a mí me gusta encontrarme algún tropezón.
Forramos un molde de los que se pueden desmoldar fácilmente con papel vegetal o lo untamos con mantequilla. Vertemos la preparación y horneamos con el horno previamente calentado a 175º durante 35 minutos aproximadamente. No abrir la puerta del horno ya que si lo hacemos durante el horneado, nuestro bizcocho no subiría adecuadamente. Para comprobar si está bien horneado, pincharemos con una brocheta, si ésta sale limpia estará hecho, de lo contrario dejaremos unos minutos más.
Dejar enfriar unos 10 minutos en el molde y después pasarlo al plato de servir.

Para hacer la Salsa Toffee:
Mientras tenemos nuestro bizcocho en el horno preparemos la salsa. Para ello ponemos la mantequilla en trozos en un cazo, añadimos el azúcar moreno y la nata. Ponemos en el fuego y cuando comience a hervir y la mantequilla se haya derretido, bajamos el fuego a temperatura media, removemos de vez en cuando y dejamos reducir. En unos 5 minutos será suficiente para conseguir la consistencia adecuada. Aunque nos parezca que está muy líquida, esta salsa espesa cuando empieza a templar.

Este postre suele servirse templado, con la salsa por encima y acompañado de un buen helado de vainilla o de nata montada. El bizcocho resulta muy jugoso, en conjunto es un postre bastante dulce, por eso he reducido un poco las cantidades de azúcar. Pero los muy golosos le pueden añadir un poco más, aunque os aseguro que con éstas es más que suficiente. Espero que os guste.
  




miércoles, 28 de marzo de 2012

TORRIJAS

Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Marzo nos invita a preparar un clásico de la gastronomía española, Torrijas.
La torrija es un dulce típico de las celebraciones de Semana Santa en España , así como en algunas regiones de distintos países sudamericanos. Consiste en una rebanada de pan, normalmente de varios días atrás, que es empapada en leche o vino y, tras ser rebozada en huevo, se fríe en aceite. Finalmente, se aromatiza con diversos ingredientes como la canela o algún licor y se endulza con azúcar, miel o algún almíbar.
Es un alimento de origen humilde que satura pronto al comensal y le mantiene aliviado de la necesidad de probar algún otro plato de carne, sin embargo su uso es acreditado a la cuaresma, época en que los creyentes dejan de comer carne y la torrija la sustituye.
La historia de la torrija aparece ya documentada en el siglo XV, por Juan de Encina, al parecer como plato indicado para la recuperación de parturientas. Las primeras recetas se remontan al Libro de Cocina de Domingo Hernández de Maceras y, Arte de cocina, pastelería, bizcochería y conservería de Francisco Martínez Motiño. La torrija era a comienzos de siglo XX muy habitual en las tabernas de Madrid y se servía con vasos de vino.
Su asociación a la cuaresma se debe tal vez a la necesidad de aprovechamiento de pan, que, durante el tiempo en que no se podía comer carne, era por ello menos consumido, aunque las familias elaboraban la misma cantidad.
Existen muchas variantes, comenzando por el pan, que puede ser corriente o prepararse especialmente para elaborar torrijas, hoy en día es muy habitual encontrarlo en las panaderías que ofrecen un gran pan en forma de barra elaborado con harina refinada.
Algunas recetas sustituyen el vino por leche y otras mojan las torrijas sólo en miel caliente. Con frecuencia se acompañan de canela y clavo. Algunas variantes emplean cáscara de limón o naranja rallada para aromatizar la leche y para el rebozado final una mezcla (en iguales proporciones) de canela en polvo con azúcar. También se pueden hacer rellenas, muchas nuevas versiones así lo hacen.
No faltan las recientes elaboraciones vegetarianas, donde sustituyen la leche de vaca por leche de soja y los huevos por harinas de garbanzo, soja u otras leguminosas.


INGREDIENTES:
750 ml. de leche
14 rebanadas de pan, mejor si es de días atrás
1 palo de canela
2 trocitos de piel de limón (sin la parte blanca)
2 huevos
Aceite de oliva suave o de girasol
4 cucharadas soperas de azúcar
1 ó 2 cucharaditas de canela en polvo

Los más golosos pueden añadir 2 ó 3 cucharadas de azúcar a la leche para endulzarla. Para mi gusto con el con el azúcar que llevan por fuera es más que suficiente, pero hay quien prefiere los postres un poco más dulces.
Las he preparado tal cual las hacía en casa mi madre. Ella a veces le ponía un poco de azúcar a la leche, no demasiada cantidad. Pero en muchas ocasiones prefería no ponerle. Así que lo dejo a vuestra elección. Lo que está claro es que de cualquier forma resulta un postre delicioso.
 

Calentamos la leche en el fuego con el palito de canela y la piel de limón. Cuando comience a hervir retiramos del fuego y dejamos templar. No es conveniente remojar el pan con la leche demasiado caliente, pues se podría deshacer.
En el momento que la leche se haya templado, colocamos las rebanadas de pan bien extendidas en un recipiente y vertemos la leche por encima. Dejamos que se empapen bien por un lado, les damos la vuelta para que el pan absorba la leche y quede bien impregnado.
Mientras tanto batimos los huevos, ponemos una sartén al fuego con aceite suficiente para freír y ponemos en un plato el azúcar con la canela en polvo.


Una vez el pan esté bien empapado, vamos cogiendo las rebanadas y si tuvieran demasiada leche, las escurrimos un poquito entre las dos manos, no mucho, porque es mejor que las torrijas queden bien blanditas, están mucho más ricas. Las vamos pasando por el huevo batido de una en una y cuando el aceite esté caliente las freímos por ambos lados. Cuando estén doradas, las sacamos y pasamos por el azúcar y canela que tenemos preparado.



 
 

lunes, 26 de marzo de 2012

SOPA DE ACELGAS CON HIERBABUENA Y JENGIBRE

Una sencilla sopa de acelgas podemos convertirla en algo un poco más especial si utilizamos hierbas y especias que, cada vez, se van convirtiendo en más habituales en nuestras cocinas.
Gracias a ello podemos transformar nuestros platos aportándoles un toque diferente. Afortunadamente hoy en día es más fácil encontrar en los supermercados una gran cantidad de plantas aromáticas frescas y especias, que nos permiten variar los sabores de las comidas.
Eso es lo que he intentado hacer con esta sopa de acelgas y simplemente añadiendo jengibre y hierbabuena, el sabor se vuelve diferente y muy rico.
Me encantan las sopas, son ideales para una comida o una cena y sientan de maravilla. Además podemos hacerlas de muchísimas clases para no aburrirnos.
Os dejo con la receta y os invito a prepararla. Queda deliciosa!!!



INGREDIENTES:
300 gr. de acelgas
1 rama de apio
1 cebolla
2 patatas
1 litro de caldo de ave o de verduras
1 trozo de jengibre del tamaño de un pulgar rallado o cucharadita de jengibre seco
½ chile rojo (podemos sustituirlo por guindilla seca)
60 gr. de jamón serrano en tacos
10 ó 12 hojas de hierbabuena fresca
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Unas hebras de azafrán



Picamos la cebolla en trocitos pequeños y ponemos en el fuego una olla con el aceite, cuando esté caliente la echamos con una pizca de sal y rehogamos un poco. Cortamos la rama de apio en trozos y la añadimos a la olla, removemos y vamos rehogando junto con la cebolla, hasta que ésta empiece a estar transparente. Troceamos las patatas en dados pequeños y las añadimos, removemos para que se vayan mezclando los sabores. Picamos las acelgas en trozos pequeños y las incorporamos. Seguidamente ponemos el jamón en taquitos y damos vueltas.
Ponemos el jengibre, el chile, la hierbabuena picada y las hebras de azafrán, removemos bien para que los sabores se integren perfectamente e incorporamos el caldo. Cuando rompa a hervir bajamos el fuego y dejamos cocer entre 15-20 minutos, dependiendo del tamaño en que hayamos cortado las patatas y las acelgas.
Servimos con unas hojas de hierbabuena fresca recién picada, o bien con una hojita entera y unas rodajitas de chile como adorno.

 
 

jueves, 22 de marzo de 2012

BIZCOCHO DE PERA Y FRAMBUESAS

Este es un bizcocho muy sencillo de preparar con ingredientes que habitualmente solemos tener en casa. En esta ocasión he elegido pera y frambuesas, pero estará igualmente rico si lo hacemos con manzana y fresas o cualquier otra combinación de fruta. Lo mejor de todo: se hace en un momento.
Se agradece disponer de recetas que nos permitan prepararlas en poco tiempo. Todos vamos muy liados, pero no por ello hay que renunciar a preparar un postre casero que nos permita disfrutar del mismo, a la hora del café, o bien para un buen desayuno o merienda.
Os animo a prepararlo porque además si no disponemos de robot o batidora eléctrica, no importa, podemos poner los ingredientes en un bol y mezclar a mano.



INGREDIENTES:
190 gr. de harina con levadura (he usado Bizcochona)
80 gr. de azúcar glas
125 gr. de mantequilla
2 huevos
1 cucharadita de esencia de vainilla
150 ml. de leche
1 pera conferencia
75 gr. de frambuesas (he utilizado congeladas)
2 cucharadas rasas de azúcar moreno
 

Preparación en KitchenAid:
Precalentamos el horno a 170º C
En el bol tamizamos la harina con el azúcar glas, añadimos la mantequilla derretida, los huevos, la esencia de vainilla y la leche. Con la pala vamos mezclando todos los ingredientes hasta que estén integrados. Empezamos con velocidad lenta y aumentamos un poco más hacia el final, pero no hace falta sobrepasar una velocidad media.
Cogemos un molde de unos 22 a 25 cm. de diámetro, es mejor utilizar uno de los que se puedan desmoldar fácilmente y lo forramos con papel vegetal, para evitar que el bizcocho se nos pegue al hornearlo. He utilizado el de 25 cm., por eso ha quedado finito el bizcocho, si lo queremos más alto optaremos por uno más pequeño.
Vertemos la preparación y colocamos por encima la pera cortada en láminas muy finas con la piel, repartimos las frambuesas sobre las peras (las he puesto sin descongelar) y espolvoreamos con el azúcar moreno. Horneamos con el horno previamente calentado a 170º, durante 35-40 minutos.
Recordar que no debemos abrir la puerta del horno, ya que de lo contrario la mezcla no subirá adecuadamente. Comprobamos si está bien cocido pinchando con una brocheta, si sale manchada lo dejaremos unos minutos más.
Es un bizcocho que podemos acompañar con un buen helado de vainilla o si lo preferimos con nata.


Este bizcocho podemos hacerlo perfectamente a mano. Para ello iremos poniendo en un recipiente los ingredientes como he indicado anteriormente y mezclaremos con un batidor de varilla de mano, para luego verter en el molde donde lo vayamos a hornear.
Igualmente podemos hacerlo mezclando los ingredientes con la batidora de brazo eléctrica.


 
 

domingo, 18 de marzo de 2012

PASTA FRESCA - LASAÑA CON RAGÚ O SALSA BOLOÑESA

Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de marzo nos invita a preparar un plato clásico de la cocina italiana: Lasaña.
La Lasaña es un tipo de pasta que se sirve en láminas intercaladas con carne y bechamel. Se trata de un plato de origen italiano.
La palabra lasaña proviene del griego “lasanori” y se refiere al cazo en el que se cocinaba. Cuando hablamos de lasagna nos refererimos a la palabra en singular, para referirnos al plural usaremos la palabra lasagne.
Existen muchas variantes de este plato, desde lasañas de verduras hasta aquellas de marisco, e incluso algunas en las que se cambia la pasta por láminas de col, calabacín o berenjena.
A lo largo de mundo se pueden encontrar versiones llamativas como la lasaña mexicana, cuyas capas se formar con tortillas y el ragú por un chile. Además en la cocina vegetariana cambian la carne por tofu y hacen su propia versión.


   
INGREDIENTES:
Para hacer la pasta fresca:
4 huevos
400 gr. de harina floja
1 cucharada de aceite de oliva
Un pizca de sal

Preparación en Thermomix:
Ponemos en el vaso la harina, huevos, aceite y sal. Programamos 15 segundos a velocidad 6, después amasamos 2 minutos a velocidad espiga. Si la masa nos queda pegajosa, añadiremos un poco más de harina y la trabajaremos con las manos un par de minutos. Envolver en film transparente o bien tapada con un paño y reservar en el frigorífico durante al menos 1 hora.
Se puede amasar a mano sin ningún problema, para ello ponemos los ingredientes en un recipiente y comenzamos a mezclarlos. Una vez esté hecha la masa la volcamos sobre la superficie de trabajo y seguimos amasando un poco más. Después la tapamos y dejamos reposar en el frigorífico.
Pasado este tiempo, sacamos la masa, partimos unos trozos, enharinamos la superficie de trabajo y el rodillo. Vamos estirándola, hasta dejarla del grosor deseado y cortamos con la forma que necesitemos. En este caso se trata de placas para lasaña.
Si disponemos de máquina para pasta esta labor es más sencilla. Vamos pasando trozos de pasta espolvoreados con harina, para evitar que se pegue, por los rodillos de la máquina hasta dejarla del grosor deseado. Para ello iremos girando el disco, así cerraremos en cada pasada el hueco y la dejaremos fina. Después la cortamos con la forma necesaria para la elaboración de nuestro plato. En este caso eran unos rectángulos.
Una vez tengamos la pasta lista debemos dejar que se seque. Para ello podemos extenderla en un paño limpio o colocarla en los soportes especiales que venden a tal fin.
La pasta fresca cuece rápidamente, para ello ponemos abundante agua en una olla y cuando empiece a hervir añadiremos sal e iremos poniendo la pasta, removiendo para evitar que se pegue. Coceremos de 2 a 3 minutos, dependiendo de si nos gusta al dente o un poco más cocida. Una vez cocida, extendemos las placas de lasaña sobre un paño limpio, hasta que vayamos a utilizarla.


RAGÚ A LA BOLOÑESA
La palabra ragú viene del francés ragout, así, no es una salsa propiamente dicha sino un guiso de carne, lo que podría ser un estofado en nuestra cocina. Es una preparación de las más clásicas en la cocina italiana, suele usarse para acompañar la pasta o la polenta, hoy vamos a usarla como relleno para nuestra lasaña. Es una salsa de color rojo típica de la región de Bolonia, aunque hoy en día se ha extendido a nivel mundial.

INGREDIENTES:
Para hacer el ragú o la salsa Boloñesa:
400 gr. de carne picada (he utilizado mitad ternera y mitad cerdo)
75 gr. de panceta (he utilizado bacon)
2 higadito de pollo
1 cebolla
1 zanahoria
1 rama de apio
1 diente de ajo
6 champiñones
500 gr. de tomates rojos rallados o picados
1 dl. de vino tinto
250 ml. de caldo de pollo
Sal, pimienta, nuez moscada, albahaca fresca y orégano
4 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de mantequilla
Un trozo de queso parmesano para rallar

Es una preparación que hay que hacer a fuego lento, dejando que todos los ingredientes aporten su sabor.
Ponemos el aceite y la mantequilla en una cazuela, sofreímos el bacon. Cuando empiece a dorar echamos el ajo muy picado y a continuación la cebolla picada finamente, damos unas vueltas y añadimos la zanahoria muy picada. Rehogamos un poco e incorporamos el apio también picado pequeño. Tapamos y dejamos a fuego lento hasta que estén tiernas.
Añadimos la carne y el hígado partido en trocitos muy pequeños, rehogamos y regamos el conjunto con un poco de vino. Esperamos que reduzca, incorporamos el tomate, la sal, especias y dejamos cocer a fuego lento durante una hora y media, con la cazuela tapada. A medida que se vaya secando iremos añadiendo poco a poco el caldo de pollo.
Hay recetas que antes de añadir el tomate ponen un poco de leche para hacer más cremosa la preparación.
BECHAMEL
La bechamel se elabora añadiendo leche a un roux blanco (harina sofrita con mantequilla).
500 ml. de leche
4 cucharadas de mantequilla
4 cucharadas de harina
Sal, pimienta y nuez moscada

Ponemos la mantequilla en la sartén, cuando se haya derretido, añadimos la harina que cocinaremos, sin dejar de remover, a fuego lento, de esa forma se tuesta y evitamos que sepa a crudo. Una vez doradita añadimos poco a poco la leche sin parar de batir para evitar grumos. Dejamos cocer unos minutos y una vez haya espesado se añade sal, pimienta y nuez moscada al gusto. Siempre es mejor condimentarla al final, ya que si lo hacemos al principio, una vez que la salsa reduzca tras cocer varios minutos nos puede quedar un poco fuerte.

MONTAJE DE LA LASAÑA
Ponemos un poco de mantequilla o de aceite en el fondo de una fuente refractaria, colocamos las placas de lasaña. Cubrimos con el ragú o salsa boloñesa, volver a realizar la operación hasta terminar con la pasta. Cubrir con la salsa bechamel y el queso parmesano recién rallado. Gratinar durante unos 20 minutos.



viernes, 16 de marzo de 2012

GALLETAS DECORADAS PARA LOS PAJES Y UNAS FOTOS DE MARINA

Os muestro las galletas que les hice a las niñas que salieron de Paje en las pasadas Fiestas de Moros y Cristianos. Estas Fiestas resultan muy pesadas para ellas y las vamos entreteniendo con algunas chucherías, sobre todo en los días de los disparos de arcabucería, que son realmente duros para las peques. Por ello se me ocurrió hacerles unas galletas para dárselas en esos días, como premio a su buen comportamiento.
Prometí que os enseñaría las fotos de Marina vestida con los trajes que le hicimos para las fiestas de Moros y Cristianos y aprovecho esta entrada para mostraros algunas. Están hechas en plan rápido, con algún empujón que otro, pero de momento son las que tenemos hasta que nos entreguen el álbum que le están haciendo.
  


INGREDIENTES:
250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
250 gr. de azúcar glas tamizada
1 huevo XL a temperatura ambiente
2 cucharaditas de esencia de vainilla
600 gr de harina tamizada
Un chorrito de leche para ligar la masa (2 ó 3 cucharadas)


Elaboración:
Preparación en KitchenAid:
Se puede hacer con un batidor de varillas y también a mano, sin ningún problema.
Ponemos la mantequilla y el azúcar glas tamizado en un cuenco hondo y batimos hasta que tenga una consistencia cremosa. Añadimos el huevo y volvemos a batir hasta que esté bien integrado, ahora será el momento de poner la esencia elegida en este caso será vainilla, mezclamos. Una vez tengamos esto debemos ir incorporando la harina poco a poco. Cuando hayamos toda la harina y empiece a desmigarse la masa es el momento de poner la leche para que así se ligue mejor, amasar hasta que esté bien mezclada.
Cuando hayamos conseguido una masa uniforme, la dividimos en dos, hacemos dos rulos los envolvemos en papel film y lo metemos en la nevera al menos 1 hora. Podemos hacer la masa un día y hornear las galletas al día siguiente.
Cuando vayamos a hacerlas, sacar la masa del frigorífico 10-15 minutos antes. Podemos trabajarla directamente sobre la mesa o ponerla entre dos trozos de papel vegetal de horno para estirarla. Con los cortadores cortamos, la masa restante podemos volver a unirla y volverla a meter en la nevera al menos 15 minutos.
Las galletas ya cortadas y puestas en la bandeja debemos meterlas de nuevo otros 10 ó 15 minutos en el frigorífico, para que no pierdan la forma al ser horneadas.
Precalentar el horno a 180º y hornear durante 10-12 minutos, sacar la bandeja del horno y dejar 5 minutos, transcurrido ese tiempo pasar a una rejilla, para que estén totalmente frías antes de decorar, si no las vamos a decorar podemos guardarlas en una caja de metal.



Para hacer la glasa necesitamos:
Claras pasteurizadas (de venta en Mercadona)
Azúcar glas industrial (no vale el podamos hacer en casa)
La punta de una cucharita pequeña de crémor tártaro
Podemos utilizar un aroma que nos guste, pero deberá ser transparente para que no le de color a la glasa.
La proporción que hay que utilizar es de 200 gr. de azúcar por cada clara de huevo, dependiendo del lugar donde estemos y de la humedad ambiente es posible que se necesite algo más.
GLASA DE DELINEADO
Preparación en KitchenAid:
Se puede hacer con un batidor de varillas perfectamente.
Comenzaremos haciendo la glasa de delineado, para ello ponemos en el bol de nuestra batidora las claras que vamos a necesitar (siempre es mejor hacer cantidad de más, pues luego puede costarnos mucho conseguir los mismos colores). Añadimos el crémor tártaro y batimos un poco con la pala.
A continuación paramos la máquina y añadimos la tercera parte del azúcar glas tamizado y comenzamos a batir a velocidad baja (es mejor hacerlo así para evitar que se formen muchas burbujas). Vamos añadiendo más azúcar a cucharadas y continuamos batiendo, cuando tengamos aproximadamente la mitad del azúcar incorporado y en el caso de que queramos aromatizar nuestra glasa, añadiremos el aroma deseado. Debemos tener la precaución de que sea transparente, para evitar que nos cambie el color de las claras. Por poca cantidad de aroma que pongamos siempre afectará la consistencia de la glasa, por ello es mejor hacerlo a mitad para luego terminar de incorporar el resto del azúcar y conseguir la textura deseada.
Conforme vayamos añadiendo azúcar veremos que las claras se van volviendo brillantes y más blancas, añadiremos azúcar hasta que consigamos una consistencia firme y que la glasa no se caiga de la pala. Esta sería la textura del delineado, que podemos comparar con la de una pasta de dientes.
Para saber si está con la consistencia deseada podemos hacer una prueba:
Cogemos una cucharada de glasa y la dejamos caer sobre el resto que tenemos en el bol, cuando al contar hasta 10 la superficie vuelva quedar lisa estará lista. Después de esto batiremos siempre a velocidad baja, para evitar burbujas, durante al menos 8 minutos más. De esta forma conseguiremos que tenga más brillo. No debe quedar excesivamente espesa porque no se quedaría pegada a la galleta.
Después la vamos colocando en tantos boles como colores vayamos a utilizar y con un palillo cogeremos un poco de colorante en pasta (nunca líquido, pues podría afectar a la textura de la glasa) para darle el color deseado. Es mejor empezar por una cantidad muy pequeña e ir añadiendo en el caso de que queramos un tono más intenso. Movemos con una cucharita hasta que consigamos que el color quede uniforme. Después de esto pondremos una boquilla lisa del número 2 ó 3 de Wilton en una manga y la rellenaremos.

GLASA DE RELLENO
Preparación en KitchenAid:
Se puede hacer con un batidor de varillas también.
Se puede preparar partiendo de la glasa de delineado y añadiendo cucharaditas de agua, hasta conseguir la consistencia de una cola de carpintero, es decir un poco más líquida que la de delineado. Pero si lo preferimos la podemos hacer desde el principio.
Para ello haremos lo mismo que hemos hecho para hacer la glasa de delineado, pero pararemos de añadir azúcar cuando veamos que tiene la consistencia de una cola de carpintero.
Para saber si está con la consistencia deseada podemos hacer una prueba:
Cogemos una cucharada de glasa y la dejamos caer sobre el resto que tenemos en el bol, cuando al contar hasta 5 la superficie vuelva quedar lisa estará lista. Entonces batimos unos 8 minutos más a velocidad baja, para evitar burbujas y conseguir que quede más brillante.
Para dar color hacemos lo mismo que con la glasa de delineado y ponemos tantos boles como colores queramos hacer. Comenzaremos mojando la puntita de un palillo en el color deseado, siempre hay que empezar por poca cantidad, ya que así podemos poner más en el caso de que nos guste más intenso. Después vamos rellenando unos biberones de plástico para que nos sea más fácil rellenar las galletas.
Si vamos a utilizar blanco es mejor teñir la glasa, porque la clara siempre tiene algo de tono y con un colorante blanco conseguimos un mejor tono.

NOTA: Siempre hay que utilizar colorantes en gel o pasta, ya que los líquidos afectan a la textura de la glasa. En este caso he utilizado los de la marca Wilton y los de la marca AmeriColor.




Aquí os dejo con algunas fotos de Marina, la nieta de mi hermana mayor, la niña para la que hicimos los trajes para las Fiestas de Moros y Cristianos. En una entrada anterior os mostré los trajes, pero no es lo mismo verlos puestos.
Espero que os gusten, la verdad es que la nena estaba preciosa y se portó de maravilla, teniendo en cuenta que hizo muchísimo frío durante esos días y por la mañana estábamos a temperaturas bajo cero y con placas de hielo por la calle.
La verdad es que nos daba pena, es una niña con 4 años y había que salir a la calle bien temprano. Tuvimos que abrigarla mucho y le colocamos unos parches de calor sobre las camisetas para que fuera más calentita. No sabéis que caritas tenían algunas niñas, incluso lloraban, todas se quejaban del frío. Pobrecitas lo que les hacemos no tiene perdón, son muy pequeñas para tantos actos y desfiles, pero así son las Fiestas. De ahí que les hiciera estas galletas, para hacerles un obsequio por lo bien que se portaron en los actos de arcabucería.



   





viernes, 9 de marzo de 2012

BOLLOS SUIZOS

Creo que estos bollitos le gustan a todo el mundo. Son ideales para el desayuno o merienda. Solos, acompañados de mantequilla y mermelada, con crema pastelera o de chocolate en su interior, rellenos de helado… De cualquier forma están buenísimos y lo mejor de todo es que resultan muy sencillos de hacer.
Os explico cómo hacerlos tanto a mano como con máquina, de esa forma cualquiera puede animarse a prepararlos. Recomiendo que al principio pongáis solo 360 gr. de harina y según veamos la consistencia de la masa, vayamos incorporando el resto.
Es preferible que la masa quede más bien blanda, aunque para amasarla debamos untarnos las manos con algo de aceite o mantequilla.De esa forma tendremos la garantía de que quedarán muy esponjosos. Pero si no podéis trabajarla bien o se pega en el recipiente donde estemos amasando, añadir un poco más de harina.
Todos sabemos lo que ocurre con las masas, dependiendo del tipo de harina, la humedad, etc., puede que se necesite más o menos cantidad. Por ello os doy estas indicaciones, así tendremos la garantía de que nos saldrán perfectamente. Os dejo con lo que necesitamos y os animo a hacerla.
La receta la tenía preparada hace días, pero vuelvo a tener molestias con la espalda y no puedo estar demasiado tiempo sentada delante del ordenador. Así que la he preparado en un momento para poder publicarla y espero en unos días encontrarme más recuperada y poder visitaros, porque estoy segura de que vuestros blogs estarán llenos de cosas tan ricas como las que siempre hacéis.
 


INGREDIENTES:
380 gr. harina de fuerza
Ralladura de limón y de naranja
50 gr. de mantequilla
50 gr. de azúcar
2 huevos
150 ml. de leche
20 gr. de levadura de panadería fresca o 1 sobre de levadura de panadería
Una pizca de sal
1 huevo para pintar la masa y azúcar para espolvorear
Un poco de mantequilla para untar el recipiente
Un poco de aceite para untarnos las manos

Con estas cantidades salen entre 18 y 20 bollitos, dependiendo del tamaño.
Amasado a mano:
Ponemos en un bol la harina, la pizca de sal, azúcar, ralladura de naranja y limón. Mezclar bien con una espátula, hacer un hueco en el centro y poner los huevos, la mantequilla ablandada, la leche templada y la levadura, si utilizamos la fresca la desmenuzaremos con las manos. Removemos bien hasta que se integren los ingredientes y a continuación amasamos con las manos. La masa debe quedar lisa, brillante y no debe estar demasiado dura, formar una bola. Si se pegara a las manos, es preferible untarlas con algo de aceite para manipularla mejor.
Untamos un bol limpio con un poco de mantequilla y poner la masa. Tapamos con un paño limpio o con film transparente y dejamos fermentar en un lugar cálido, fuera de corrientes de aire. La masa tendrá que doblar el volumen o algo más, necesitará aproximadamente entre una hora o una hora treinta minutos.
Como utilizo el microondas para calentar la leche queda algo de temperatura en el interior y suelo dejar la masa dentro. De esa forma evito las corrientes de aire y el interior está cálido.
Una vez la masa haya doblado el volumen nos untamos las manos con un poco de aceite y le sacamos el aire. Vamos cogiendo porciones y formamos unas bolitas pequeñas o bien piezas ovaladas. Las vamos colocando sobre la bandeja del horno forrada con papel vegetal. Hay que dejar suficiente hueco entre cada bollito, porque la masa debe fermentar de nuevo. Cuando los tengamos todos colocados, tapamos la bandeja con un paño limpio y dejamos levar de nuevo hasta que doblen el volumen.
Si lo preferimos podemos calentar el horno a 50º, apagarlo y dejar la bandeja en el interior, de esa forma se acelera el proceso y nuestros bollitos aumentarán de tamaño antes.
Antes de hornearlos batimos un huevo y los pincelamos suavemente para no pinchar la masa y que se nos pueda bajar. Espolvoreamos con azúcar en granillo o bien con azúcar glas, según preferencias. También podemos coger azúcar y humedecerla con un poco de agua y poner unos montoncitos por encima.
Hornear con el horno previamente calentado a 180º, durante 15 minutos. Esto depende del horno y del tamaño de los bollos. Deberán quedar con un color dorado.
En mi caso he pintado unos antes de meterlos en el horno, el resto los he pintado con huevo una vez horneados, estando calientes y he espolvoreado con azúcar glas por encima.



Amasado con robot (Kitchen Aid):
Pondremos los ingredientes en el bol y con el accesorio amasador comenzaremos a amasar a velocidad lenta e iremos aumentando un poco la velocidad, hasta que resulte una masa lisa, brillante y elástica.
Untamos un bol limpio con un poco de mantequilla y ponemos la masa. Tapamos con un paño limpio o con film transparente y dejamos fermentar en un lugar cálido, fuera de corrientes de aire. La masa tendrá que doblar el volumen o algo más, necesitará aproximadamente entre una hora o una hora treinta minutos.
Después le damos forma y horneamos según he explicado anteriormente en amasado manual.


Amasado en panificadora:
Pondremos primero los ingredientes líquidos en el fondo de la cubeta y encima los sólidos. Seleccionamos el programa de amasado que dura 15 minutos, sacamos la masa y la ponemos en un bol limpio untando con un poco de mantequilla. Tapamos con un paño limpio o con film transparente y dejamos fermentar en un lugar cálido, fuera de corrientes de aire. La masa tendrá que doblar el volumen o algo más, necesitará aproximadamente entre una hora o una hora treinta minutos.
Después le damos forma y horneamos según explico anteriormente en amasado manual.



viernes, 2 de marzo de 2012

MUFFINS CON FRUTOS ROJOS

Estos muffins resultan ideales para un buen desayuno o merienda. Esponjosos y con todo el sabor de los frutos rojos, aunque si lo preferimos podemos hacerlos con otras frutas: manzana, pera, plátano, mango… Con cualquiera quedarán igualmente ricos y jugosos. Se preparan en un momento y de un día para otro están si cabe más buenos.
En este caso he utilizado frutos rojos congelados porque me resulta muy cómodo disponer de alguna que otra bandeja en el congelador, para utilizar en cualquier momento. Los utilizo directamente sin descongelar para evitar que suelten líquido. Pero por supuesto podemos utilizar frutos rojos frescos, pero dependiendo de donde vivamos a veces resulta difícil encontrar ciertas frutas.
Os dejo con la receta y os animo a prepararla para el desayuno del fin de semana, ya veréis que ricos están.


INGREDIENTES:
370 gr. de harina de repostería con levadura (he utilizado Bizcochona)
200 gr. de azúcar glas
1 cucharadita de levadura química o impulsor (tipo Royal)
125 ml. de aceite de oliva suave o de girasol
125 ml. de leche
2 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
300 gr. de frutos rojos (he utilizado congelados de la marca Carrefour)
Azúcar para espolvorear (podemos usar glas o granulada)
Con estas cantidades salen 16-18 muffins


Precalentar el horno a 180º
Para hacer estos muffins no hace falta utilizar batidora, simplemente con mezclar los ingredientes es suficiente.
En un bol tamizamos los ingredientes secos: harina, azúcar glas y levadura. En otro bol ponemos todos los ingredientes líquidos: aceite, leche, huevos y extracto de vainilla, removemos. Vertemos esta mezcla en los ingredientes sólidos. Mezclamos con una espátula justo hasta que se integren e incorporamos los frutos rojos sin descongelar, movemos apenas un poco para repartirlos por la masa.
Colocamos unos papelitos en una bandeja metálica para hornear muffins (de las que llevan los huecos) y repartimos la mezcla hasta llenar las ¾ partes de cada molde.
Horneamos con el horno precalentado previamente a 180º, durante 30-35 minutos. Esto dependerá de cada horno, lo que no aconsejo es abrir la puerta hasta que hayan transcurrido al menos 25-30 minutos, de lo contrario la masa no subirá adecuadamente.
Una vez fuera del horno dejamos enfriar en el mismo molde durante 10 minutos y después colocamos los muffins encima de una rejilla para que se terminen de enfriar. Una vez fríos espolvorear con azúcar glas.


NOTA: Si lo preferimos podemos espolvorear con azúcar granulada antes de introducir en el horno.
Los frutos rojos que utilizo son de Carrefour. Llevan una mezcla de frambuesas, moras, cerezas y arándanos. Además las tarrinas son de 150 gr. y viene de maravilla cuando solamente queremos hacer la mitad de la receta.
Podemos hacerlos con otras frutas: manzana, fresas, plátano, mango, pera…




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