miércoles, 25 de abril de 2012

TARTA SACHER


Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Abril nos invita a preparar una tarta clásica austríaca: la Tarta Sacher.
La Sacher es una tarta de chocolate típica de Austria: originariamente consiste en dos planchas de bizcocho de chocolate, unidas con una mermelada de albaricoque y recubiertas con un glaseado de chocolate.
Esta tarta fue inventada en 1832 por Franz Sacher, que comenzaba en el mundo de la repostería. El motivo de crear algo especial era deleitar a un grupo de invitados entre los que se encontraba el príncipe Klemens Wenzel von Metterich.
Tras pasar 16 años trabajando en Bratislava y Budapest, Sacher volvió a Viena y abrió una tienda de delicatessen y vinos. Eduard, hijo de Franz Sacher, fue aprendiz de repostero en la confitería vienesa Demel. Allí empezó a confeccionar la tarta de su padre en la forma que hoy se conoce.
En 1976 fundó el Hotel Sacher, hoy todavía existente, donde se comenzó a vender la Sachertorte y que hoy elebora más de 360.000 unidades en el año.
Esto llevó a que a mediados del Siglo XX hubiera una disputa entre los herederos de Sacher y la confitería Demel, finalmente se dictaminó que Demel debía vender esta tarta como la Eduard Sachertorte y el Hotel Sacher como la Original Sachertorte.




RECETA (ENCICLOPEDIA DEL CHOCOLATE)
INGREDIENTES:
Glaseado muy brillante:
12 gr. de de gelatina en hojas
100 gr. de agua
170 gr. de azúcar blanquilla
75 gr. de cacao amargo en polvo
90 gr. de crema de leche espesa


Bizcocho Sacher de cacao y chocolate:
200 gr. de pasta de almendras (almendra molida y azúcar glas en partes iguales)
135 gr. (70 + 65) de azúcar blanquilla
5 yemas de huevo
1 huevo grande entero
50 gr. de chocolate negro al 70%
50 gr. de mantequilla
50 gr. de harina
25 gr. de cacao amargo en polvo

Puré de orejones de albaricoque:
240 gr. de orejones de albaricoque
35 gr. de licor de albaricoque


Ganache de chocolate negro:
150 gr. de chocolate negro al 70%
235 gr. de crema de leche espesa (nata) 
25 gr. de miel
50 gr. de mantequilla




Para hacer el glaseado:
Preparar el glaseado muy brillante el día anterior.
Poner en remojo la gelatina en un recipiente con agua fría. Mezclar en una cazuela el agua, azúcar, cacao y la crema de leche. Hervir 1 minuto, añadir la gelatina escurrida, remover bien para que se disuelva y reservar en la nevera toda la noche.

Para hacer el bizcocho:
Precalentar el horno a 180º
Dejar que se ablande la pasta de almendras en el microondas durante unos segundos y mezclarla con 70 g de azúcar, luego añadir las yemas de huevo de una en una y mezclando tras cada incorporación y el huevo entero. Montar las claras a punto de nieve añadiendo poco a poco los 65 g de azúcar restantes.
Picar el chocolate y derretir suavemente al baño maría. Añadir la mantequilla y remover. Incorporar una pequeña parte de las claras a la mezcla de chocolate y mantequilla derretida y luego agregar la preparación de pasta de almendras, huevo entero y yemas. Incorporar delicadamente la harina y el cacao que previamente habremos tamizado. Finalmente terminar de agregar el resto de las claras montadas, mezclando con movimientos suaves y envolventes de abajo hacia arriba. Verter la mezcla en un molde engrasado o forrado con papel vegetal y hornear con el horno previamente calentado a 180º, durante 30 minutos aproximadamente. Hay que pinchar con una brocheta para comprobar que el bizcocho está bien cocido, de lo contrario dejar unos minutos más

Puré de albaricoque:
Llevar a ebullición los orejones en agua durante 15 minutos para que se hidraten y escurrirlos bien. Añada el licor de albaricoque y reducir a puré con la batidora eléctrica.
Si lo preferimos podemos sustituir este puré por una buena mermelada de albaricoque.
 
Ganache de chocolate negro:
Picar el chocolate y dejar que se derrita al baño maría. Llevar a ebullición la crema de leche (nata) y la miel. Verter lentamente un tercio de la preparación hirviendo sobre el chocolate, mezclar enérgicamente y añadir el resto poco a poco. Añadir la mantequilla en trocitos pequeños al final, cuando la mezcla haya alcanzado 35-40ºC




Montaje de la Tarta:
Cortar el bizcocho en sentido horizontal en dos o tres, dependiendo del grosor que tenga el mismo. Si lo preferimos podemos utilizar un aro grande para montarlo, recortando un poco si hiciera falta y colocaríamos el aro sobre una placa de pastelería con papel vegetal.
Cuando corto un bizcocho para evitar que las capas se muevan y no queden en el mismo sitio, lo que hago es colocar un palillo en cada una de ellas de forma vertical, es decir alineados. Así cuando monto la tarta una vez rellenas las capas, las coloco respetando esa alineación y de ese modo queda más nivelado.
Montamos la tarta poniendo una primera capa de bizcocho sobre una base. Encima repartimos parte del puré de albaricoque, dependiendo de las capas que hayamos hecho. En mi caso he hecho un bizcocho fino y solo he hecho un corte, por lo que he puesto todo el puré en una capa.
Extender parte de la ganache encima, teniendo en cuenta que si hemos hecho varias capas habrá que repartirla y reservar una parte para cubrir todo el bizcocho. Poner la otra capa de bizcocho, en mi caso solo tenía dos planchas de bizcocho, así que he puesto parte, reservando el resto. Extender el resto de la ganache por encima y alisar con una espátula, para obtener una superficie lisa y plana. Reservar en el congelador 12 horas (yo la he dejado en el frigorífico de un día para otro).
El mismo día recalentar el glaseado a 37º, colocar la Tarta Sacher desmoldada (en el caso de que hayamos utilizado un aro) y congelada o bien fría sobre una rejilla y poner debajo una fuente bastante grande para recuperar el exceso de glaseado y alisar con una espátula. Refrigerar 6 horas como mínimo y servir totalmente descongelada o fría.






viernes, 20 de abril de 2012

BUNDT CAKE DE ZANAHORIA, NARANJA CONFITADA Y NUECES

No sé si conoceréis el Magazine Sal y Pimienta, es una revista estupenda donde colaboran varias personas para ofrecernos unas recetas muy ricas, entre otras cosas. Suelen incluir algunos reportajes muy interesantes sobre algunas ciudades, hoteles y lugares para visitar, vinos… es muy completa y me ha gustado mucho.
Casualmente leyendo una entrada en el blog de Ingrid, My Lovely Food, hablaba del magazine y entré a curiosear. Me gustó mucho su contenido y vi que estaban organizando un concurso para elaborar una de sus recetas. Podíamos escoger de entre sus revistas y personalizarla, cambiando alguno de los ingredientes o simplemente el modo de preparación.
Viendo el regalo que van a entregar como premio, me pareció muy apropiado hacer un Bundt Cake, ya que dicho regalo está totalmente relacionado con éstos. Cada vez que compro algo en la tienda online que tiene Ingrid, se me van los ojos detrás de muchos artículos, entre los que se encuentran los que va a sortear. Así que me he decidido a participar, seguro que el nivel estará muy alto, pero a ver si hay suerte….
Os dejo con la receta de este Bundt que ha resultado exquisito, la combinación de ingredientes y el toque de especias le dan un sabor delicioso, espero que os guste. Los Bundt Cake ganan de un día para otro porque se aprecian mejor los sabores y están mucho más sabrosos, así que os aconsejo que lo dejéis reposar, si podéis resistiros...


 
INGREDIENTES:
250 gr. de mantequilla
150 gr. de azúcar moreno integral 100% (lo compro en una herboristería)
150 gr. de azúcar
4 huevos grandes
2 cucharaditas de aroma de naranja (he utilizado de la marca Decora, es italiana)
1 cucharadita de extracto de vainilla
225 gr. de zanahoria rallada
350 gr. de harina
2 cucharaditas de polvo de hornear (tipo Royal)
1 cucharadita de bicarbonato
Una pizca de sal
1 cucharadita de canela molida
¼ de cucharadita de jengibre molido
¼ de cucharadita de nuez moscada recién molida
225 ml. de buttermilk (*)
100 gr. de nueces
½ naranja confitada
Azúcar glas para espolvorear


(*) Si no conseguimos buttermilk, se puede preparar en casa de la siguiente manera: 1 cucharada de zumo de limón o de vinagre y leche entera a temperatura ambiente hasta completar 225 ml., remover y dejar reposar 10 minutos. Pasado este tiempo estará listo para utilizar. Tendrá la apariencia de leche cortada o yogur muy suelto, pero ésta es la textura del buttermilk.
 


Lo he preparado en la KitchenAid, pero podemos hacerlo con una batidora de varillas que sea potente, poniendo los ingredientes en el mismo orden. A mano también se puede hacer, pero nos costará más, sobre todo cuando tengamos que batir la mantequilla y azúcar.
Antes solía hacer toda la mezcla con la pala de la KitchenAid, pero me he dado cuenta de que si batimos la mantequilla y azúcar con la varilla, queda mucho más esponjosa y me gusta más el resultado de la masa. Los huevos también los integro uno a uno y batiéndolos con la varilla. Después pongo la pala y el resto de ingredientes los integro mezclándolos con la misma. Probar y veréis como el resultado es mucho mejor, al menos a mí particularmente me gusta más, me resulta más esponjoso.


Calentamos el horno a 170º
Tamizamos la harina, junto con el polvo de hornear, bicarbonato, canela, jengibre, nuez moscada y sal. Reservamos.
En el bol de nuestra batidora ponemos la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente y batimos hasta que quede suave, aproximadamente 1 minuto. A continuación añadimos los dos tipos de azúcar y continuamos batiendo hasta obtener una masa ligera y esponjosa, batiremos unos 10 minutos. Este paso es muy importante para que la mezcla quede esponjosa, casi como una mousse, ya que con ello conseguiremos que nuestro bundt tenga una textura más esponjosa. Mientras realizaba esta operación, he parado la máquina unas 3 ó 4 veces, para bajar la mantequilla que se queda por la pared del bol y conseguir una mezcla más homogénea.
Cuando hayamos conseguido la textura adecuada añadimos los huevos uno a uno y batimos bien entre cada incorporación. Seguidamente ponemos la zanahoria rallada, el aroma de naranja y el extracto de vainilla y batimos un poco más.
A continuación cambiamos la varilla y ponemos la pala, procedemos a incorporar la mezcla de harina que habíamos reservado a la masa. La pondremos en tres veces, alternando con el buttermilk y sin dejar de batir. Paramos la máquina y retiramos el bol, terminamos de incorporar la harina que quede por las paredes del bol con una espátula o lengua, con movimientos envolventes.
Picamos las nueces y la naranja confitada, las agregamos a la masa y las integramos con movimientos suaves.
Engrasamos el molde donde vayamos a hornear nuestro bundt cake con spray o con mantequilla derretida que untaremos muy bien por todos los huecos del molde. Vertemos la masa con cuidado, alisamos la superficie y le damos unos golpes para que ésta se distribuya bien por el molde y entre por todos los huecos.
Introducimos en el horno que tendremos precalentado a 170º y horneamos aproximadamente 50-55 minutos. No debemos abrir la puerta del horno para nada, ya que nuestra masa bajaría y no volvería a subir.
Cuando haya pasado el tiempo indicado podremos comprobar el punto de cocción. Para ello pincharemos con una brocheta y si sale limpia estará cocido, de lo contrario dejaremos unos minutos más. Es fundamental que conozcamos muy bien nuestro horno, porque el tiempo puede variar según la potencia del mismo. Cada horno es un mundo y no todos se comportan de igual forma, por eso siempre insisto en ello. En todas las recetas de repostería digo lo mismo.
Una vez lo tengamos horneado, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar dentro del molde, sobre una rejilla, durante 15 minutos. Pasado este tiempo lo desmoldamos y lo ponemos a enfriar por completo sobre una rejilla. Cuando esté totalmente frío lo colocamos sobre el plato donde lo vayamos a servir y espolvoreamos con azúcar glas.





 



 

miércoles, 18 de abril de 2012

ARANCINI

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de abril nos invita a preparar un plato clásico de la cocina siciliana: Arancini.
Los arancini son unas croquetas redondas hechas de pasta de arroz muy típicas de la cocina siciliana. En su masa se usa el azafrán, esto le da un color anaranjado a la preparación. Este color naranja (arancia en italiano), que recuerda a la naranja, es el origen del nombre de este delicioso aperitivo.
Los arancini se pueden encontrar de muchos rellenos: carne, guisantes, mozzarella, pistachos, champiñones, berenjenas… Es un plato típico casero hecho con pasta de arroz (riso) y azafrán, ligado con queso parmesano o pecorino y huevo, en cuyo interior se coloca el relleno deseado. Posteriormente se le da forma de bola y una vez rebozada se fríe en aceite de oliva.
Uno de los principales contribuyentes para internacionalizar este plato ha sido el Comisario Montalbano, personaje ficticio protagonista de una serie de novelas publicadas por el escritor Andrea Camilleri, uno de cuyos libros lleva por título “Gli arancini di Montalbano”



INGREDIENTES:
Para el risotto:
300 gr. de arroz arborio
2 cucharadas de aceite de oliva
1 litro de caldo de ave
100 ml. de vino blanco
Sal
Azafrán en hebra
1 cucharada de mantequilla
2 cucharadas de queso parmesano rallado
2 huevos

Para el relleno:
250 gr. de salsa boloñesa (receta aquí)
90 gr. de guisantes hervidos al dente

Para el rebozado:
2 huevos
Una pizca de sal
Harina
Pan rallado

Con estas cantidades he hecho cuatro unidades del tamaño de una naranja mediana.



Para preparar el risotto:
Ponemos el caldo a calentar en una olla y le añadimos las hebras de azafrán. En una cazuela ponemos el aceite y cuando esté caliente echamos el arroz, una pizca de sal y rehogamos 2 minutos. Seguidamente incorporamos el vino y removemos hasta que se evapore. Ponemos dos cacillos de caldo. Dejamos cocinar el arroz durante 16-17 minutos, añadiendo el caldo poco a poco y removiendo para que vaya quedando cremoso. Transcurrido este tiempo apagamos el fuego ponemos la mantequilla, el queso y removemos. A continuación incorporamos los huevos batidos y removemos para que quede bien cremoso, tapamos y dejamos reposar 2 minutos. Untamos una fuente con un poco de aceite y vertemos nuestro risotto, extendiéndolo bien para que se enfríe.


Para el relleno:
Para preparar la salsa boloñesa podemos seguir las indicaciones de la receta que más nos guste, os dejo el enlace de la que hice la última vez.
Cocemos los guisantes, frescos o congelados en agua hirviendo y los dejamos al dente. Si lo preferimos podemos utilizar los de lata.
Una vez cocidos los mezclamos con la boloñesa y reservamos.


Para formar los arancini:
Cuando el risotto se haya enfriado cogemos un par de cucharadas y las colocamos en el hueco de la palma de nuestra mano, que curvaremos un poco. Presionamos para que quede compacto, hacemos un hueco en el centro y colocamos una cucharada colmada del relleno. Cogemos más arroz lo ponemos encima para cerrar y que el relleno nos quede en el interior. Formamos una bola del tamaño de una naranja pequeña y ayudándonos con la palmas de las manos, le vamos dando forma redonda al mismo tiempo que presionamos un poco para que nos quede compacta.
Pasamos por harina, huevo batido con una pizca de sal y pan rallado. Freír en abundante aceite caliente, hasta que queden doradas. El fuego no deberá estar excesivamente alto para que el calor pueda llegar al interior, sin que se nos quemen por fuera. Como las bolas son gorditas he puesto el aceite en un cazo, de esa forma al ser más pequeño el recipiente prácticamente cubre la bola.


La variante de arancini con queso puede rellenarse con una mezcla de mozzarella, jamón y roquefort. Como he dicho anteriormente admite mucha variedad de rellenos, podemos hacer el que más nos apetezca.
Servir calientes o tibias, nunca frías. Podemos tomar como aperitivo, pero para ello deberemos hacer las bolas más pequeñas o como plato principal acompañadas de una ensalada.





lunes, 16 de abril de 2012

BUNDT CAKE DE FRUTAS DEL BOSQUE - MIXED BERRY BUNDT CAKE

Este bundt lo tenía pendiente de hacer desde hace tiempo. Cuando se lo vi a Silvia, más conocida por Trotamundos, me llamó la atención, no solo por lo bonito que quedaba, sino también porque pensaba que debía estar buenísimo por la combinación de ingredientes. Me gusta mucho utilizar frutas en los bizcochos y he de reconocer que los frutos rojos son mis favoritos. Donde vivo es difícil encontrarlos, pero afortunadamente hoy en día si no hallamos frescos podemos conseguir congelados en muchos supermercados y siempre suelo tener algún paquete para poder utilizar cuando me puedan apetecer. De todas formas cuando voy a comprar y veo frescos, siempre me llevo, no me puedo resistir...
Este bizcocho tiene una textura muy esponjosa que se consigue batiendo durante bastante tiempo el azúcar con la mantequilla, hasta obtener una crema con mucho volumen. Los ingredientes para hacer la masa base resultan ideales para hacer cualquier bizcocho, por lo que podemos sustituir las frutas rojas por otras, siempre y cuando no tengan demasiada agua, ya que afectaría a la masa.
Me gusta mucho utilizar los moldes de bundt de Nordic Ware, son de una altísima calidad además de preciosos y los bizcochos se hornean perfectamente. Hasta ahora todos los que hecho se han desmoldado sin problema y han quedado perfectos. Esta receta base la pienso utilizar para otras elaboraciones, porque me ha gustado mucho el resultado. Es exquisito y más si tenemos en cuenta el contraste que hace el dulce de la masa con el toque ácido de las frutas. Así que supongo que con otros ingredientes quedará extraordinario también.
Os dejo con la receta y os animo a prepararlo, aunque no dispongáis de este tipo de moldes podéis usar otros, pues merece la pena probar esta combinación tan rica. Para acompañarlo me ha parecido que le iría bien una crema de queso fresco y nata, pero estoy segura de que con un buen helado de vainilla debe quedar también exquisito.




INGREDIENTES:
280 gr. de mantequilla
375 gr. de azúcar (la receta original lleva 400 gr.)
5 huevos
2 cucharadas de licor kirsch o cualquier otro licor afrutado
375 gr. de harina
1 cucharadita de levadura química (Royal)
1 pizca de sal
300 gr. de frambuesas
50 gr. de moras
50 gr. de arándanos
2 cucharadas de harina para las frutas
Azúcar glas para decorar

Crema para acompañar:
200 gr. de queso Philadelphia
200 gr. de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)
75 gr. de azúcar glas
1 cucharadita de extracto de vainilla

Lo he preparado en la KitchenAid, pero podemos hacerlo con una batidora de varillas que sea potente. A mano se podría hacer, pero nos costaría más, aunque lo podemos hacer perfectamente.



Calentamos el horno a 170º
Tamizamos la harina, junto con la levadura y la sal. Reservamos.
En el bol de nuestra batidora ponemos la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente y batimos hasta que quede suave, aproximadamente 1 minuto. A continuación añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta obtener una masa ligera y esponjosa, batiremos unos 10 minutos. Este paso es muy importante para que la mezcla quede esponjosa, casi como una mousse, ya que con ello conseguiremos que nuestro bundt tenga una textura esponjosa. Mientras realizaba esta operación, he parado la máquina unas 4 veces, para bajar la mantequilla que se queda por la pared del bol y conseguir una mezcla más homogénea.
Cuando hayamos conseguido la textura adecuada añadimos los huevos uno a uno y batimos bien entre cada incorporación. Seguidamente ponemos el licor y batimos.
A continuación procedemos a incorporar la mezcla de harina a la masa. La iremos añadiendo poco a poco y sin dejar de batir.
Ponemos las frutas en un bol y le añadimos un par de cucharadas de harina, agitamos con suavidad el bol hasta conseguir que la harina forme una ligera capa recubriendo la fruta. Esto hará que no se vaya al fondo del molde y que quede repartida por la masa.
Engrasamos el molde donde vayamos a hornear nuestro bundt cake y reservamos. Procedemos a incorporar la fruta a la masa.

Para evitar que la masa pueda teñirse con el color de las frutas del bosque podemos hacer una de estas dos cosas:
1. Poner un poco de masa en un bol, a continuación un poco de fruta, otra capa de masa, otra de fruta y así hasta terminar ambas. Luego lo movemos mínimamente con una espátula, con mucho cuidado y lo pasamos al molde donde lo vayamos a hornear, que tendremos engrasado. De esta manera quedan repartida por toda la masa, pero sin apenas moverla para no teñirla.
2. Poner un poco de masa en el molde que tenemos engrasado, repartimos fruta por encima, volvemos a poner masa, más fruta y así hasta terminar ambas.

Las frutas del bosque son muy delicadas y por mucho cuidado que tengamos es fácil que alguna se pueda romper y teñir la masa, pero si hacemos una de estas dos cosas podremos evitarlo y nuestra fruta quedará repartida por el bizcocho sin problema.

Una vez hayamos finalizado de rellenar el molde, según la opción que hayamos elegido, le damos unos golpes para que la masa se distribuya bien y lo introducimos en el horno que tendremos precalentado a 170º y horneamos aproximadamente 70 minutos. No debemos abrir la puerta del horno para nada, ya que nuestra masa bajaría y no volvería a subir. Cuando hayan transcurrido 60 minutos podemos comprobar el punto de cocción. Para ello pincharemos con una brocheta y si sale limpia estará cocido, de lo contrario dejaremos unos minutos más.
Una vez lo tengamos horneado, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar dentro del molde, sobre una rejilla, durante 15-20 minutos. Pasado este tiempo lo desmoldamos y lo ponemos a enfriar por completo sobre una rejilla. Cuando esté totalmente frío lo pondremos sobre el plato donde lo vayamos a servir y espolvoreamos con azúcar glas.



Para servirlo he preparado una crema de queso y nata porque he pensado que combinaría perfectamente, pero también podemos acompañarlo de un buen helado de vainilla.




Para hacer la crema de queso:
Montamos la nata y reservamos.
Batimos el queso con el azúcar glas, hasta que esté perfectamente integrado y nos quede una crema fina. Incorporamos el extracto de vainilla y mezclamos con suavidad.
Unimos ambas mezclas utilizando una espátula, con movimientos suaves y envolventes. De esta forma conseguiremos una crema muy fina, que va de maravilla para acompañar el bizcocho. Podemos poner algunos frutos rojos en el plato.






viernes, 13 de abril de 2012

CANELONES

Nuestra querida Carmen del blog Recetas de tía Alia, está de celebración. Para el primer aniversario de su blog ha organizado un concurso para rendir homenaje a la cocina tradicional. Recetas que nos acompañaron durante la infancia y que forman parte del "patrimonio gastronómico" de nuestras familias.

La elección ha sido un poco complicada para mí, porque mi madre, una gran cocinera, tenía un gran repertorio de recetas, muchas de ellas con un significado importante en nuestra familia. Ella siempre solía prepararnos un plato especial para celebrar nuestros cumpleaños y los canelones era uno de los preferidos por la familia, en especial por una de mis hermanas. Luego vinieron los nietos y este plato se convirtió en uno de los que le pedían hacer cuando nos reuníamos todos.
En principio los preparaba solo con bechamel, pero como a mi padre no le convencían demasiado, a él se los solía hacer con salsa de tomate y, claro, como estaban riquísimos el resto también queríamos probarlos. No queda ahí la cosa y mi madre que siempre andaba probando, pensó en combinar la bechamel con el tomate y por tanto hizo una tercera versión de la receta. Tuvo tanto éxito que cuando se ponía a prepararlos tenía que hacer las tres versiones. Preparaba unas cantidades impresionantes porque había quien era capaz de llegar a comerse 12 canelones. Si lo sé es una barbaridad, pero entraban sin sentir, éramos más jóvenes y comíamos más. Así que cuando se ponía a cocinarlos, hacía unas cantidades astronómicas, ya que además preparaba unas bandejas de más para que se llevaran a casa mis hermanas, pues vivían fuera.
Esta receta le gustaba mucho a mi madre, no sé si al haber vivido en Barcelona, más concretamente en Sant Adrià de Besòs, durante mucho tiempo, la afición por hacerlos le vino de su estancia en la zona. En Catalunya es tradición comer los canelones el 26 de Diciembre, día de San Esteban y ésta es una fecha también muy ligada a la familia.
Como os he dicho mi madre vivió allí durante muchos años, incluso algunos de sus hermanos nacieron en Barcelona. A ella siempre le gustó mucho esta ciudad, tenía familia viviendo allí y volvió en algunas ocasiones para visitarlos. El 26 de Diciembre, festividad de San Esteban, fue además una fecha muy señalada para ella. Se casó ese día y cosas de la vida, falleció dicho día, a la misma hora en que años atrás se preparaba para su boda. Así que os podéis imaginar la de recuerdos que me ha traído elaborar esta receta que, con tanto cariño, hacía para toda la familia.
Os he preparado las tres versiones, para que cada uno pueda elegir la que más le guste. Pero os aconsejo que probéis las tres, porque cada una es diferente y muy muy rica.


INGREDIENTES:
Cantidades para 40 canelones
Podemos utilizar los que se cuecen o los que solo hay que remojar en agua caliente.

RELLENO
¼ Kg. carne de cerdo picada
2 pechugas de pollo enteras
2 higaditos de pollo
1 seso de cordero
1 lata de paté de 125 gr.
1 cebolla gorda
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal
200 gr. de queso emmental o mezcla de quesos para fundir para el gratinado
Un trozo de mantequilla para el gratinado

NOTAS:
Podemos pedirle al carnicero que nos pique el magro de cerdo junto con las pechugas y los higaditos. Si no tenemos posibilidad, compraremos el magro de cerdo picado y la pechuga y los higaditos los picaremos nosotros muy finamente.
El seso hay que limpiarlo muy bien, quitarle los hilitos de sangre y cocerlo en agua con una pizca de sal, hasta que esté bien hecho, unos 4 minutos.
El agua de cocerlo, si se quiere, se puede echar a la bechamel cuando se haga.
Si no se encuentra seso o no se le quiere poner, entonces habrá que añadirle más paté al relleno al relleno, 2 latas.

BECHAMEL
60 gr. de mantequilla + 1 cucharada de aceite de oliva
70 gr. de harina
1 vaso de agua en el que disolveremos al fuego una pastilla de caldo (podemos usar el agua de cocer el seso)
750 ml. de leche (aproximadamente)
Pimienta, sal y un poquito de nuez moscada
Utilizaremos también 750 gr. de salsa de tomate casera

Con esta misma receta vamos a preparar tres distintas. Para una de ellas utilizaremos solo bechamel. En otra vamos a usar bechamel y salsa de tomate. En la tercera solo pondremos salsa de tomate.
De todas formas podemos hacerlos a nuestro gusto, para ello deberemos modificar las cantidades de bechamel o de salsa de tomate a utilizar. Dependiendo de si los hacemos solo con salsa bechamel o con tomate. Merece la pena probar las tres versiones, porque todas son muy ricas.


Para hacer la bechamel:
Ponemos en una cazuela la mantequilla y el aceite de oliva, cuando esté caliente incorporamos la harina y sofreímos para que la harina se tueste un poco y no sepa a crudo. Cuando esté tostada añadimos primero el caldo y luego la leche, en ambos casos poco a poco y removiendo sin parar, para que nos quede muy fina y suave. Procuraremos que no nos quede excesivamente espesa. Probamos de sal y si hiciera falta le añadimos una pizca, ponemos también un poco de pimienta recién molida y la nuez moscada. La bechamel podemos ir haciéndola al mismo tiempo que el relleno, así adelantamos tiempo.

Para hacer el relleno:
Se pone a calentar el aceite en una cazuela o una sartén. Una vez esté caliente, añadimos la cebolla que habremos picado finamente y un poquito de sal. Cuando esté dorada y transparente añadimos la carne: magro de cerdo, pechuga y los higaditos de pollo, todo picado, salpimentamos. Removemos bien y cuando toda la carne haya cogido color, apartamos del fuego. Debemos procurar no hacer la carne en exceso, hay que tener en cuenta que después los canelones van al horno y se termina de cocinar todo.
Añadimos el seso que habremos aplastado con un tenedor para deshacerlo y el paté al sofrito de carne y mezclamos todo muy bien. Para que el relleno nos quede bien jugoso, añadiremos 5 ó 6 cucharadas de bechamel y removemos hasta que el relleno esté cremoso y uniforme.
Preparamos la pasta según las indicaciones del fabricante y cuando esté cocida o hidratada, según el tipo de canelones que utilicemos, los colocamos sobre un paño o sobre papel de cocina, para retirar el exceso de agua. Colocamos sobre cada lámina una cucharada del relleno y los enrollamos.


Montaje de los canelones de bechamel:
En una fuente apta para el horno ponemos en el fondo una fina capa de bechamel. Colocamos encima los canelones y cubrimos con bechamel, reservando 4 cucharadas colmadas que utilizaremos en los que vamos a preparar con salsa de tomate y bechamel. Espolvoreamos con queso rallado y ponemos unos trocitos de mantequilla. Introducimos en el horno a 190º y cocemos durante 30 minutos, o hasta que adquiera un color dorado.




Montaje de los canelones de bechamel y salsa de tomate:
Mezclamos 6 cucharadas colmadas de salsa de tomate con las 4 cucharadas colmadas de salsa bechamel que habíamos reservado, removemos bien para integrar ambas salsas. En una fuente apta para el horno cubrimos el fondo con una fina capa de la salsa. Ponemos encima los canelones y cubrimos con el resto salsa. Espolvoreamos con queso rallado y ponemos unos trocitos de mantequilla. Introducimos en el horno a 190º y cocemos durante 30 minutos, o hasta que adquiera un color dorado.




Montaje de los canelones de salsa de tomate:
En una fuente apta para el horno ponemos en el fondo una fina capa de salsa de tomate. Colocamos encima los canelones y cubrimos con el resto de la salsa. Espolvoreamos con queso rallado y ponemos unos trocitos de mantequilla. Introducimos en el horno a 190º y cocemos durante 30 minutos, o hasta que adquiera un color dorado.





Espero que os guste la recea y que la disfrutéis tanto como nuestra familia.


 







martes, 10 de abril de 2012

MUFFINS CON MANZANA Y CANELA

A todos nos gusta tener en casa algo dulce para acompañar el desayuno o la merienda. Pues bien, si además se prepara en un momento mucho mejor ¿verdad? Estos muffins son deliciosos, la manzana le aporta mucha jugosidad a la masa y el sabor de la canela combina estupendamente con la misma.
En general cualquier masa de bollería a la que le añadamos algo de fruta gana en esponjosidad y queda deliciosa. Así que os animo a prepararlos porque entran sin sentir, eso es lo unico malo que le podemos encontrar a la receta. Pero un capricho de vez en cuando no viene mal para acompañar el café de la mañana o de la tarde.
Espero que disfrutéis de la receta!!!



INGREDIENTES:
370 gr. de harina de repostería con levadura (he utilizado Bizcochona)
200 gr. de azúcar glas
1 cucharadita de levadura química o impulsor (tipo Royal)
¼ de cucharadita de canela en polvo
125 ml. de aceite de oliva suave o de girasol
1 yogur griego
4 cucharadas de leche
2 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 ó 2 manzanas golden (dependiendo del tamaño)
Azúcar para espolvorear (podemos usar glas o granulada)

Con estas cantidades salen 16-18 muffins


Para hacer estos muffins no hace falta utilizar batidora, simplemente con mezclar los ingredientes es suficiente.
En un bol tamizamos los ingredientes secos: harina, azúcar glas, canela y levadura química. En otro bol ponemos todos los ingredientes líquidos: aceite, yogur, leche, huevos y extracto de vainilla, removemos. Vertemos esta mezcla en los ingredientes sólidos. Mezclamos con una espátula justo hasta que se integren e incorporamos la manzana pelada y partida en trocitos, movemos para repartirla por la masa.
Colocamos unos papelitos en una bandeja metálica para hornear muffins (de las que llevan los huecos) y repartimos la mezcla hasta llenar las ¾ partes de cada molde.
Horneamos con el horno precalentado previamente a 180º, durante 30 minutos. Esto dependerá de cada horno, lo que no aconsejo es abrir la puerta hasta que hayan transcurrido al menos 25 minutos, de lo contrario la masa no subirá adecuadamente.
Una vez fuera del horno dejamos enfriar en el mismo molde durante 10 minutos y después colocamos los muffins encima de una rejilla para que se terminen de enfriar. Una vez fríos espolvorear con azúcar glas.
Si lo preferimos podemos espolvorear con azúcar granulada antes de introducir en el horno.


 
Precalentar el horno a 180º
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