Nuestra querida Teresa está celebrando el primer aniversario de su blog y para ello
ha organizado un concurso de recetas norteamericanas. Para la ocasión he optado por preparar una receta dulce y he
escogido este típico bizcocho americano al que le he querido dar un aire
diferente, en lo que al sabor se refiere. He utilizado pasta de violeta y ha
sido todo un acierto. No solo le ha dado un color precioso, sino que tiene un
sabor riquísimo que recuerda al de los caramelos de violeta que, en algún
momento, hemos tenido el placer de degustar y que son tan ricos.
Nos ha sorprendido mucho y los que lo han probado han coincidido
en decir que es una verdadera delicia. Ha sido visto y no visto, por lo que
poco que ha durado. Es suave, tierno, esponjoso…. en fin, una exquisitez que os animo a probar.
Además hoy es un día especial para los norteamericanos,
celebran el Día de Acción de Gracias, fecha muy señalada para ellos. Las
familias se reúnen para festejarlo preparando sus platos preferidos. Así que
esta receta podría perfectamente hacerse para esta celebración, aunque en esta
ocasión esté elaborado con otra finalidad, el concurso de Teresa.
Con esta receta participo en el concurso de recetas norteamericanas de La Cocina de Tesa. Si alguien está interesado en participar tiene de plazo hasta el día
30 de noviembre.
Si queréis saber más acerca de la preparación de este Angel
food cake, aquí podéis encontrar un fantástico tutorial, que Bea, desde su
estupendo blog ha tenido el detalle de compartir con todos nosotros.
INGREDIENTES:
9 claras de huevo (he utilizado las pasteurizadas de Mercadona)
1 cucharadita de cremor tártaro
¼ de cucharadita de sal
200 gr. de azúcar
2 cucharaditas de Pasta de violeta (he utilizado la de Home Chef)
100 gr. de harina
Precalentar el horno a 170º.
Tamizamos la harina y reservamos.
Vertemos las claras en el bol de la batidora junto con el cremor tártaro y la sal. Batimos a velocidad baja durante 1 minuto hasta que se haya disuelto el cremor tártaro.
Aumentamos la velocidad de la batidora y batimos durante 2 ó 3 minutos hasta que las claras hayan montado y consigamos que se formen picos blandos.
Sin dejar de batir, bajamos la velocidad e incorporamos el azúcar a cucharadas. Entre cada cucharada dejaremos transcurrir 15 segundos aproximadamente. Las claras ahora deberían tener un aspecto brillante. Paramos la batidora y comprobamos que las claras estén bien firmes, de lo contrario continuaremos batiendo un poco más.
Incorporamos la pasta de violeta y seguimos batiendo a velocidad media dura durante 1 minutos. Esta pasta da color, pero si queremos intensificarlo le añadiremos unas gotitas de colorante, pero en este caso no ha hecho falta.
Bajamos la velocidad de nuestra batidora, añadimos una cucharada de la harina tamizada y seguimos batiendo hasta que no veamos rastros de harina. Repetimos con el resto hasta que la hayamos terminado. Las claras en este momento tendrán un aspecto suave y esponjoso. Si hiciera falta terminaremos de incorporar la harina con una espátula, con mucha suavidad.
Si lo preferimos la harina podemos incorporarla a mano, pero este proceso lo haremos con sumo cuidado. Pondremos una cucharada y con una espátula mezclaremos con movimientos envolventes y muy suaves. Continuaremos hasta completar con toda la harina. Hay que tener mucho cuidado para evitar que las claras se nos puedan bajar, ya que el resultado de nuestro bizcocho no sería el mismo.
Cogemos nuestro molde especial para este bizcocho y debemos recordar que no hay que engrasarlo, para que la masa pueda agarrarse a las paredes del mismo y subir adecuadamente. Vertemos con cuidado la masa y la repartimos uniformemente, alisamos un poco la superficie y damos unos golpecitos suaves para que la masa se asiente bien por todo el molde.
Con el horno precalentado a 170º, horneamos durante 40 minutos. Debemos tener muy presente que la puerta del horno no debemos abrirla, ya que de hacerlo no subiría adecuadamente. Cuando veamos que la parte superior está dorada y al tocarla no esté húmeda, insertamos un cake tester o una brocheta cerca del centro y si sale seco estará horneado, de lo contrario dejaremos unos minutos más hasta que se termine de hacer. No debemos pasarnos en el tiempo de horneado, ya que nos quedaría seco. Retiramos el molde del horno, le damos la vuelta y dejamos enfriar durante 1 hora. Hay que darle la vuelta para que el cake no se desinfle y pierda altura.
El molde para el Angel Food Cake lleva tres patitas que al darle la vuelta permiten que el aire circule y se enfríe. Si no disponemos de este molde podemos utilizar uno de corona y cuando lo saquemos del horno lo pondremos a enfriar boca abajo, sobre el cuello de una botella. De esta forma conseguimos el mismo efecto.
Transcurrido este tiempo pasamos un cuchillo por los laterales y por el tubo central para que se despegue. El molde tiene la base desmoldable, por lo que le daremos la vuelta, se la quitaremos con cuidado pasando un cuchillo y dejaremos enfriar sobre una rejilla durante 45 minutos más.
Para cortar este bizcocho tan suave y esponjoso, la mejor forma de hacerlo es utilizar un cuchillo de sierra.



Este blog nació como homenaje a mi madre, ella ya no se encuentra entre nosotros y con la intención de recopilar sus recetas, por desgracia no las tengo todas, ya me gustaría. Era una manera de tenerlas al alcance de la familia y no tenía otras pretensiones, pero con el tiempo me he ido introduciendo cada vez más en este mundillo y las recetas se han ido ampliando a otros círculos.








