jueves, 28 de febrero de 2013

Pan con harina espelta y poolish


Cuando el otro día preparé estos Bollos Sevillanos preparé un Poolish para hacer la masa y como me sobró decidí hacer este pan en el que he utilizado también una parte de harina de espelta semi-integral ecológica, que le aporta un sabor diferente al pan y, francamente, muy rico.
Por si alguien no sabe que es el Poolish, os diré que se trata de una mezcla de harina y agua a partes iguales, a la que se le añade una pizca de levadura seca de panadería. Se deja reposar durante varias horas, hasta que adquiere un aspecto esponjoso y lleno de burbujas. Se le denomina Poolish porque fue utilizado por primera vez por los panaderos polacos en 1840, (aquí también podéis encontrar información al respecto).
La verdad es que es una gozada hacer el pan en casa, nada que ver con los que compramos en cualquier panadería. Sé que hay muchas personas que suelen hacerlo, pero otras no y desde aquí quiero decirles a aquellos que no lo hacen, que se animen a prepararlo. Es muy sencillo y afortunadamente podemos encontrar mucha información para hacer pan en casa, en la red y en muchos blogs. No hay nada más rico que un pan casero recién hecho, con un buen aceite de oliva virgen, aunque unas tostadas tampoco están mal ¿verdad?




INGREDIENTES:
Para el Poolish:
150 gr. de harina panadera (El Amasadero)
150 gr. de agua
Una pizca de levadura seca de panadería
NOTA: Con estas cantidades tenemos para hacer 2 panes

Para el pan:
400 gr. de harina panadera (El Amasadero)
125 gr. de harina espelta semi-integral ecológica
150 gr. de Poolish
250 gr. de agua
2 cucharadas de aceite de oliva
10 gr. de sal
2 gr. de levadura seca de panadería

Para preparar el Poolish:
El día anterior preparamos el Poolish, para ello pesamos los ingredientes y los ponemos en un bol, añadimos una pizca de levadura seca y lo mezclamos bien con una cuchara o con una espátula. Tapamos con film transparente y lo dejamos a temperatura ambiente durante 3-4 horas, veremos que ha doblado el volumen y empiezan a aparecer burbujas. Transcurrido este tiempo lo guardamos en el frigorífico durante 12-15 horas, cuando lo vayamos a utilizar lo sacamos del frigorífico y lo dejamos a temperatura ambiente durante 2 horas.
Como he especificado en las cantidades tenemos para hacer dos panes, pero lo podemos guardar en la nevera durante tres días, tendremos la precaución de sacarlo del frigorífico y dejarlo a temperatura ambiente, durante 2 horas.

Para hacer la masa:
En esta ocasión la he preparado en la Thermomix, para ello he puesto en el vaso el poolish, las dos clases de harina, el agua (mejor si está ligeramente templada), el aceite, la sal y la levadura. Programamos 15 segundos a velocidad 5 y cuando termine programamos 3 minutos en posición espiga. Una vez hecha la masa la retiramos del vaso, le damos forma de bola y la colocamos en un bol untado con un poquito de aceite de oliva. Tapamos con un paño limpio y dejamos fermentar en un lugar cálido y libre de corrientes de aire, hasta que doble el volumen. Dependiendo de la temperatura de nuestra cocina esto llevará más o menos tiempo (entre 1 ó 2 horas).
Transcurrido este tiempo retiramos la masa del bol, le damos forma de bola nuevamente y la colocamos en la bandeja del horno forrada con papel vegetal. Dejamos fermentar de nuevo hasta que vuelva a doblar su volumen, le practicamos unos cortes con un cuchillo bien afilado y espolvoreamos con un poco de harina.
El horno lo tendremos precalentado a 230º para hornear nuestro pan y lo tendremos durante 10 minutos a 230º, después bajamos la temperatura y lo hornearemos durante 30-35 minutos más.
Si preferimos amasar a mano tendremos que poner todos los ingredientes juntos en un bol, mezclar bien con una cuchara y cuando empiece a formarse la masa, la volcaremos sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasaremos durante 5-6 minutos, después la dejaremos fermentar como he explicado anteriormente.
Es un pan que recién hecho está delicioso, pero tostado también es extraordinario.

En esta foto podéis ver el proceso del fermentado del Poolish. En la primera foto lo vemos recién preparado, en la segunda pasadas unas horas y en la tercera después de haberlo sacado del frigorífico tras 12-15 horas.




lunes, 25 de febrero de 2013

Ragú Tía Alia


Hoy es día de publicación del Reto Tía Alia y de nuevo Carmen nos propone dos nuevas recetas. Como en cada ocasión se trata de una receta dulce y otra salada y siempre es difícil la elección. Estas recetas pertenecen al cuaderno de su Tía Alia y como muchas de las recetas de antes, las medidas y las explicaciones son más bien escuetas, pero esa es la gracia de estos retos.
Me he decidido por la receta salada, un delicioso Ragú con bastantes verduras que resulta francamente bueno. Siempre intento ser bastante fiel a la receta y hacerla de la misma forma o con alguna pequeña modificación, pero mínima. En la receta original las verduras se cuecen por separado, pero en mi caso lo he preparado todo en la misma cazuela. He utilizado una Cocotte porque me gusta mucho como quedan los guisos de carne preparados en la misma. Este tipo de cazuelas de hierro fundido esmaltado, alcanzan mucha temperatura y te permiten cocinar a fuego muy suave sin añadir gran cantidad de líquido. Los alimentos se cocinan con el jugo que sueltan y quedan muy sabrosos.
Carmen es un placer recordar las recetas de este recetario tan especial que tienes y que poco a poco, a través de estos retos mensuales, van viendo la luz. Espero poder seguir participando en el mismo e ir descubriendo nuevas recetas en los próximos Retos de Tía Alia.




INGREDIENTES:
500 gr. de ternera en tacos
2 cebollas
1 tomate maduro rallado
2 zanahorias pequeñas
1 rama de apio
2 alcachofas
10 judías verdes redondas
3 patatas medianas
125 ml. de vino de Jerez (podemos sustituirlo por vino blanco)
100 ml. de caldo o de agua
1 bote pequeño de guisantes en conserva (peso escurrido 95 gr.)
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Pimienta negra recién molida
1 cucharada de harina
½ cucharadita de pimentón dulce
Una pizca de nuez moscada

Ponemos el aceite en una cazuela a calentar, salpimentamos la carne y la sofreímos a fuego fuerte para sellarla. Cuando esté dorada añadimos la cebolla partida en trozos pequeños (brunoise) y sofreímos a fuego medio junto con la carne durante 2-3 minutos, removiendo de vez en cuando. Incorporamos el tomate rallado y removemos para se reparta bien. Sofreímos durante 1 minuto.
Añadimos una pizca de nuez moscada, media cucharadita de pimentón dulce, removemos e inmediatamente incorporamos la cucharada de harina. Vamos removiendo para que la harina se tueste un poco, vertemos el vino por encima, removemos y dejamos que se evapore un poco el alcohol durante 1-2 minutos. Añadimos el caldo o agua caliente, una pizca de sal, tapamos la cazuela, bajamos el fuego y dejamos cocer suavemente durante 40-50 minutos (esto depende del tamaño de la carne y de la dureza de la misma).
Transcurrido este tiempo incorporamos las zanahorias peladas y cortadas en rodajas y la rama de apio troceada, removemos con cuidado y continuamos la cocción durante 20 minutos a fuego suave.
Pelamos las patatas y las troceamos, quitamos las puntas a las judías verdes y las partimos en 2 ó 3 trozos dependiendo de su tamaño, pelamos y partimos las alcachofas en cuartos. Añadimos estas verduras a la cazuela, movemos un poco para distribuirlas por la misma y continuamos la cocción durante 25 minutos. Probamos para comprobar el punto de sal y si hiciera le añadimos una pizca. Finalmente incorporamos los guisantes y cocemos durante 10 minutos más, si utilizamos guisantes frescos los pondremos al mismo tiempo que estas últimas verduras.

NOTA:
Si durante la cocción vemos que necesita más caldo añadiremos un poco, pero es mejor que esté caliente de ese modo no interrumpimos la cocción. En este caso, al haber hecho el Ragú en una Cocotte, no ha hecho falta añadir más líquido. Es la ventaja de estas cazuelas, ya que nos permiten cocinar a fuego muy suave en los propios jugos que sueltan los alimentos, por lo que quedan más sabrosos.




viernes, 22 de febrero de 2013

Pollo asado con pimentón ahumado, tomillo y limón


Hace unos días recibí unas muestras de Pimentón Ahumado La Chinata, y me informaron que estaban haciendo un Concurso de recetas elaboradas con el mismo. La calidad del pimentón de la Vera es de sobra conocida y el toque ahumado que tiene el Pimentón La Chinata, le aporta un sabor delicioso a los platos.
Así que he decidido preparar una receta sencilla, sin muchos ingredientes, donde el sabor del pimentón se pudiera apreciar y el resultado ha sido francamente bueno.
Aquí podéis ver las recetas que se han ido recibiendo para este I Concurso Internacional de recetas Pimentón Ahumado La Chinata y esta es mi aportación al mismo.




INGREDIENTES:
2 Cuartos traseros de pollo
6 patatas pequeñas
2 dientes de ajo
Unas ramitas de tomillo fresco
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
75 ml. de brandy
50 ml. de caldo de pollo
Sal
Una pizca de pimienta negra recién molida
1 limón
½ cucharadita de Pimentón Ahumado Dulce La Chinata
¼ cucharadita de Pimentón Ahumado Picante La Chinata

Pelamos y cortamos los ajos en láminas gruesas, lavamos el tomillo. En un bol grande ponemos el aceite, el caldo de pollo, el brandy, el ajo cortado, el tomillo, el pimentón dulce y el picante, sal y la pizca de pimienta negra recién molida. Removemos y ponemos los muslos de pollo a macerar durante unos 30 minutos, dándoles la vuelta para que se embadurnen bien por todas partes.
Mientras precalentamos el horno a 200º
Lavamos las patatas y frotamos con un cepillo para retirar cualquier resto de tierra de la piel, ya que las vamos a utilizar con la misma, como son pequeñas las cortamos en dos en sentido longitudinal y las colocamos sobre una bandeja apta para el horno. Sacamos los muslos de pollo y los ponemos en la bandeja junto con las patatas, partimos el limón en 4 y lo añadimos también. Vertemos por encima el macerado donde los hemos tenido y horneamos durante 30 minutos a 200º, bajamos la temperatura a 190º y lo tenemos durante 45 minutos más.
Si lo acompañamos con una buena ensalada tendremos una comida completa.





miércoles, 20 de febrero de 2013

Bollo Sevillano


Este mes de nuevo hacemos este pan para Bake the World. En esta ocasión se trata de un pan con un aspecto delicioso y con un corte peculiar, que le da un aspecto diferente. En su elaboración se utiliza masa madre, pero como aún no me he decidido a hacerla (prometo prepararla pronto), lo he hecho con un Poolish.
El Poolish es una mezcla de harina y agua a partes iguales, a la que se le añade una pizca de levadura seca de panadería y que se deja reposar durante varias horas, hasta que adquiere un aspecto esponjoso y lleno de pequeñas burbujas. Se le denomina Poolish porque fue utilizado por primera vez por los panaderos polacos en 1840.
Si queréis ver con detalle como hacer este pan, aquí encontraréis unas explicaciones muy detalladas con fotos de todo el proceso de elaboración.





INGREDIENTES:
Para el Poolish:
150 gr. de harina panadera (El Amasadero)
150 gr. de agua
Una pizca de levadura seca de panadería

Para la masa:
100 gr. de Poolish
450 gr. de harina panadera (El Amasadero)
225 ml. de agua
2 gr. de levadura seca de panadería
10 gr. de sal

Para preparar el Poolish:
El día anterior preparamos el Poolish, para ello pesamos los ingredientes y los ponemos en un bol, añadimos una pizca de levadura seca y lo mezclamos bien con una cuchara o con una espátula. Tapamos con film transparente y lo dejamos a temperatura ambiente durante 3-4 horas, veremos que ha doblado el volumen y empiezan a aparecer burbujas. Transcurrido este tiempo lo guardamos en el frigorífico durante 15 horas, cuando lo vayamos a utilizar lo sacamos del frigorífico y lo dejamos a temperatura ambiente durante 2 horas.

Para hacer el pan:
Si disponemos de un robot de cocina con gancho amasador el proceso será más sencillo, ya que se trata de una masa seca y bastante dura.
Ponemos en el bol de la amasadora el Poolish y añadimos el resto de ingredientes, amasamos durante 4-5 minutos.
Si preferimos amasarlo en Thermomix, pondremos los ingredientes en el vaso y mezclaremos 10 segundos a velocidad 5, después amasaremos durante 3 minutos en posición espiga.
Una vez tengamos nuestra masa, la volcamos sobre la encimera, le damos forma de bola y comenzamos el proceso de refinado (se trata de estirar la masa varias veces con un rodillo). Hay que evitar enharinar la encimera o el rodillo, si la masa está en su punto justo de hidratación no se pegará a ninguno de los dos. Si se adhiere, necesita un poco más de harina.
Partiendo de la bola de masa la estiraremos con el rodillo hasta que tenga 1 cm. de grosor. La plegamos en tres o cuatro sobre sí misma, la giramos 90º y la volvemos a estirar. El resultado será una masa mate y aterciopelada, al cabo de 9 ó 10 giros de la masa (podemos descansar cada tres giros, para que el gluten se relaje y el trabajo sea más fácil), enrollamos la masa sobre sí misma y la dejamos fermentar durante 45 minutos, tapada con un film transparente para evitar que se seque (en las fotos del primer collage, se puede ver el proceso).
Dividimos en porciones del mismo peso, 200 gr. para bollos grandes y 100 gr. para bollos pequeños, en esta ocasión los he hecho de unos 120 gr. Refinamos nuevamente cada porción con el rodillo, formando una lengua de unos 25 cm. de largo por 12 de ancho. La enrollamos sobre sí misma cerrando a la vez con presión de los dedos o el canto de la mano los laterales, de esa forma evitaremos que quede una espiral. Los extremos laterales deben quedar muy bien sellados desde el principio, asimismo cuando terminemos de enrollar la masa, tendremos que sellar muy bien la junta.
Con la parte sellada hacia abajo, hacemos rodar el rulo, insistiendo en los extremos. Es importante dejar el centro grueso y los extremos picudos. Colocar sobre un paño de cocina limpio y cubrir con otro. Como se trata de una masa dura, no se nos quedará pegada al mismo. Esta masa responde mejor al greñado (corte que se le hace al pan antes de introducirlo en el horno) y horneado si la superficie se seca ligeramente, pero sin formar costra. Debemos evitar que condense agua, por ello no debemos taparla con film transparente. Dejamos fermentar sobre 45 minutos, la masa debe adquirir algo de volumen, pero no debe perder nada su forma.
Mientras tanto aprovecharemos para calentar el horno a 250º. Para generar algo de vapor pondemos en el interior un recipiente con agua.
Transcurrido este tiempo, greñar con un corte de 1 cm. de profundidad, cuidando que sea un corte bien recto, perpendicular a la masa e igualado en todo su recorrido. La mayor dificultad está en mantener la profundidad del corte a lo largo de la greña, para que la panza se desarrolle correctamente. Si atravesamos varias capas del enrollado a lo largo de la greña, el resultado será la de un pan en el que se levantarán varas capas  y no se apreciará la panza central a lo largo del pan (en las fotos del segundo collage, podéis ver el proceso).
Horneamos durante 15 minutos a 220º, en el momento de introducir la bandeja pulverizamos las paredes del horno con agua, de ese modo se forma algo de vapor extra y otros 15-20 minutos más a 200º, pero retirando el recipiente con agua que habíamos introducido al calentar el horno. Una vez fuera del horno los ponemos a enfriar sobre una rejilla.
Os dejo de nuevo el enlace donde podemos ver con detalle la elaboración de este pan.







jueves, 14 de febrero de 2013

Bizcocho marmolado de frutos rojos


Hace días que tenía pensado hacer un bizcocho y aprovechando este día tan especial, he querido hacerlo con forma de corazón y decorarlo con unas flores de pasta de azúcar. El día lo requiere ¿verdad?, aunque no se celebre da gusto ver las cosas tan bonitas que se hacen para este día, tan solo hay que darse una vuelta por algunos blogs y disfrutar.
Hace tiempo hice este Bundt que quedó riquísimo, pues bien simplemente he adaptado las cantidades para el tamaño del molde  y he mezclado parte la masa con algo de cacao para darle aspecto marmolado. Disfrutar de un rico bizcocho siempre es un placer y si en el interior le ponemos frutos rojos, le aporta jugosidad y más sabor. Acompañado de una suave crema de nata y queso es una delicia, aunque un helado de vainilla tampoco le va nada mal, ¿no os parece? Espero que os guste y os invito a prepararlo porque realmente es muy muy rico.






INGREDIENTES:
175 gr. de mantequilla
225 gr. de azúcar
3 huevos
2 cucharadas de Conintreau o cualquier otro licor afrutado
1 cucharadita de extracto de vainilla
225 gr. de harina
1 cucharadita de levadura química (Royal)
1 pizca de sal
250 gr. de frutos rojos (he utilizado congelados)
10 gr. de cacao en polvo sin azúcar
Azúcar glas para decorar

Crema para acompañar:
200 gr. de queso crema
100 gr. de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)
50 gr. de azúcar glas
1 cucharadita de extracto de vainilla

Calentamos el horno a 170º
Para hacerlo he utilizado la KitchenAid, pero podemos hacerlo con una batidora de varillas que sea potente. A mano se puede hacer, pero nos costará un poco más.
Tamizamos la harina, junto con la levadura y la sal. Reservamos.
En el bol de nuestra batidora ponemos la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente y batimos hasta que quede suave, aproximadamente 1 minuto. A continuación añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta obtener una masa ligera y esponjosa, batiremos unos 8 minutos, durante este proceso pararemos la máquina para bajar la mantequilla que nos pueda quedar por la pared del bol, de esa forma conseguiremos una mezcla más homogénea. Este paso es muy importante para que la mezcla quede esponjosa, casi como una mousse, ya que con ello conseguiremos que nuestro bizcocho tenga una textura suave esponjosa.
Cuando tengamos la textura adecuada añadimos los huevos uno a uno y batimos bien entre cada incorporación. Seguidamente ponemos el licor, el extracto de vainilla y batimos.
A continuación procedemos a incorporar la mezcla de harina a la masa. La iremos añadiendo poco a poco y sin dejar de batir, si hiciera falta terminaremos de integrarla con una espátula, ya que a veces nos quedan restos por la pared del bol. Cuando la mezcla esté homogénea, la dividimos en dos y en una de ellas ponemos el cacao en polvo tamizado, removiendo hasta su total incorporación.
Engrasamos el molde donde vayamos a hornear el bizcocho y vamos poniendo la masa a cucharadas, alternando las dos preparaciones y repartiendo entre la masa los frutos rojos sin descongelar. De esa forma evitaremos que la masa se tiña con el color que pueda darle la fruta.
Una vez hayamos finalizado de rellenar el molde, le damos unos golpes para que la masa se distribuya bien y lo introducimos en el horno que tendremos precalentado a 170º y horneamos aproximadamente 50-55 minutos. No debemos abrir la puerta del horno para nada, ya que nuestra masa bajaría y no volvería a subir. Cuando hayan transcurrido 50 minutos podemos comprobar el punto de cocción. Para ello pincharemos con un cake tester o una brocheta y si sale limpia estará cocido, de lo contrario dejaremos unos minutos más.
Una vez lo tengamos horneado, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar dentro del molde, sobre una rejilla, durante 10 minutos. Pasado este tiempo lo desmoldamos y lo ponemos a enfriar por completo sobre una rejilla. Cuando esté totalmente frío lo pondremos sobre el plato donde lo vayamos a servir y espolvoreamos con azúcar glas.

Para hacer la crema de queso:
Batimos el queso con el azúcar glas, hasta que esté perfectamente integrado y nos quede una crema fina. Incorporamos el extracto de vainilla y mezclamos con suavidad. Batimos la nata con unas varillas, hasta que coja cuerpo y esté semi-montada. Unimos ambas mezclas con movimientos suaves y envolventes utilizando una espátula.




lunes, 11 de febrero de 2013

Cocochas de bacalao al pil-pil


La receta de hoy es una de las que suelo hacer de vez en cuando, pero que no tenía puesta en el blog. Es muy sencilla de realizar, tan solo necesitamos unos ingredientes de primera calidad y el éxito está garantizado.
Con una materia prima adecuada, es decir, unas buenas cocochas de bacalao frescas y un buen aceite de oliva virgen extra el resultado será el adecuado y la salsa ligará sin ninguna dificultad. Tan solo hay que seguir unos sencillos pasos para que quede bien.
A mí nunca me ha fallado y siempre que la hago la salsa me liga sin problemas. Intentaré explicarlo de manera fácil, de ese modo estoy segura de que cuando la hagáis os saldrá bien. Podemos utilizar cualquier tipo de recipiente, ya que esto no afecta al resultado. La he hecho tanto en cazuela antiadherente como en cazuela de acero inoxidable y por supuesto en cazuela de barro cuando tenía la cocina de gas, como he dicho siempre sale y queda deliciosa.
Sabéis el único problema que tiene esta receta…, la cantidad de pan que mojaremos después en la salsa…




INGREDIENTES:
½ kg. de cocochas de bacalao frescas
150 ml. de aceite de oliva virgen extra
2 ó 3 dientes de ajo (según tamaño, he utilizado dos grandes)
2 cayenas o unos trocitos de guindilla
Una pizca de sal

Secamos las cocochas con papel de cocina para quitarle el exceso de agua que pudieran tener, pelamos y laminamos los ajos y le quitamos las simientes a las cayenas. Ponemos una cazuela al fuego, vertemos el aceite y calentamos a fuego medio. Añadimos los ajos y las cayenas, doramos justo hasta que los ajos tomen un color dorado, hay que cuidar no pasarse para evitar que se quemen y el aceite tome un sabor que no deseamos. Retiramos y reservamos.
Colocamos las cocochas en el aceite añadimos una pizca de sal por encima, las tenemos un minuto por un lado y pasado este tiempo les damos la vuelta y mantenemos durante 1 minuto más por el otro lado. Con este tiempo es más que suficiente para que las cocochas queden hechas. Bajamos el fuego al mínimo (en la inducción la pondremos al 2) y dejamos un par de minutos para que suelten la gelatina, de esa forma después es más fácil ligar la salsa.
Apagamos el fuego y dejamos que el aceite se enfríe casi por completo, ya que es mucho más sencillo ligar el pil-pil en frío. Cuando veamos que la temperatura es la de un ligerísimo templado comenzamos a mover la cazuela, con movimientos circulares. Veremos que la salsa comienza a espesar, esta operación puede durar más o menos tiempo en función de la calidad del aceite que hayamos utilizado y de la gelatina que suelten las cocochas. Continuaremos moviendo la cazuela, como he dicho con movimientos circulares, hasta que la salsa espese y parezca como una mahonesa. Entonces colocamos de nuevo la cazuela en el fuego para calentar las cocochas y ponemos por encima las láminas de ajo y las cayenas.
Servimos y no nos olvidaremos de acompañar el plato con un buen pan, porque nos hará falta para mojar en esa rica salsa.



jueves, 7 de febrero de 2013

Pan de Soda Irlandés - Irish Soda Bread


Ya estoy de vuelta tras unos días de descanso por las Fiestas de Moros y Cristianos, ha habido suerte con el tiempo y hemos podido disfrutar de unos buenos días, aunque con un poquito de aire. Esta receta la tenía a medio preparar y pensaba que podría publicarla durante estos días de fiesta, pero finalmente no ha podido ser, pues sales a la calle y no sabes cuándo vas a regresar, así que ha tenido que esperar unos días para ver la luz.
Para hacer este Pan de Soda Irlandés (Irish Soda Bread) he utilizado parte del suero que obtuve al hacer la mantequilla en casa, y que publiqué en la entrada anterior. Se trata de un pan muy sencillo de preparar, que no necesita prácticamente amasado y por el que no debemos esperar para hornear, ya que no requiere tiempo de levado. Simplemente mezclamos los ingredientes, le damos forma de bola, hacemos unos cortes en la superficie y directamente al horno.
Sencillo ¿verdad?, pues ahora os explico cómo hacerlo, no sin antes decir que hay muchísimas recetas con las que poder orientarnos a la hora de hacerlo, aquí podéis ver varias. No me decidía por una en concreto, así que cogiendo un poco de aquí y otro poco de allá, he optado por hacer mi versión de este pan.




INGREDIENTES:
150 gr. de harina de centeno
180 gr. de harina de trigo
230 ml. de buttermilk (en este caso he utilizado el suero de hacer mantequilla casera) (*)
10 gr. de bicarbonato sódico
1 cucharadita de sal
1 cucharada de Golden Syrup (podemos sustituirlo por miel)
1 cucharada de aceite de oliva o de mantequilla (según preferencias)

(*) Podemos sustituirlo por 225 ml. de leche a la que añadiremos una cucharada de zumo de limón, removemos y dejamos reposar unos 10 minutos.

Precalentamos el horno a 220º.
En un bol ponemos los dos tipos de harina, la sal, el bicarbonato sódico y mezclamos con una espátula. Hacemos un hueco en el centro y ponemos el Golden Syrup, el aceite y el buttermilk. Con la misma espátula removemos durante dos o tres minutos hasta que se mezclen bien todos los ingredientes, la masa que resulta es un poco pegajosa. Ponemos un poco de harina en la superficie de trabajo, nos enharinamos las manos y volcamos la masa sobre la superficie de trabajo. Amasamos ligeramente con los dedos y le damos forma de bola.
Sobre la bandeja de horno forrada con papel vegetal colocamos el pan, hacemos un corte de forma de cruz y horneamos con el horno previamente calentado a 220º durante 10 minutos, transcurrido este tiempo bajamos la temperatura a 200º y horneamos durante 20 minutos más. Lo sacamos del horno y ponemos a enfriar sobre una rejilla.
En esta ocasión lo he acompañado con un poco de mantequilla y unas lonchas de salmón ahumado, que le va de maravilla a este tipo de pan.




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