viernes, 20 de diciembre de 2013

Rocas de chocolate



De nuevo vengo con otra receta dulce y no es porque en casa no comamos cosas saladas en estas fiestas que tenemos tan cerquita. Lo que ocurre es que parece que apetece terminar estas comidas y cenas especiales con dulces típicos de estas fechas y los chocolates, así como el turrón son muy apropiados para alargar la sobremesa un poco más de lo habitual, como suele ocurrir en estas celebraciones. Después vendrán las lamentaciones y tendremos que ponernos a dieta para bajar esos kilitos que, seguramente, ganaremos en Navidades. Son muchos días de excesos que, al final, acaban por pasarnos factura, salvo que llevemos muchísimo cuidado, pero a ver quién se resiste a saborear un delicioso bombón.


Mu gusta mucho la combinación de chocolate con frutos secos y estas Rocas de chocolate del maestro Paco Torreblanca, me parecen un bocado extraordinario. Sé que algunas de mis últimas elaboraciones publicadas en el blog son suyas, pero no puedo resistirme a compartir con vosotros varias de las recetas que he aprendido en los Cursos para aficionados que hace en la International School of Pastry Arts. Para mí es un verdadero placer disfrutar de sus enseñanzas y sobre todo ponerlas en práctica, porque he de decir que salen perfectas.


Esta receta en concreto la podéis encontrar en su libro “La cocina dulce de Paco Torreblanca”, que, afortunadamente, tras haber estado agotado durante un período de tiempo, han vuelto a poner a la venta. De todas formas la que os voy a poner tiene una pequeñísima variación respecto a la del libro, en lo que se refiere a la manera de tostar y caramelizar las almendras, pero de esta manera nos la enseñó a preparar en el Curso de Trufas y Bombones que hice el pasado mes de Noviembre. Si tenéis el libro podéis seguir las indicaciones que encontraréis en el mismo, porque el resultado será muy similar.


Se pueden hacer con el chocolate que más nos guste: cobertura negra, con leche, blanco…, así que lo que he hecho es prepararlas con diferentes tipos, para de ese modo agradar a todos los paladares. Si optamos por hacerlas surtidas sería tan simple como dividir las cantidades de la receta y preparar estas Rocas de tantas clases como queramos.
Para que el resultado sea perfecto, lo mejor es que las almendras se tuesten de manera correcta, es decir sin que queden ni poco tostadas, ni demasiado, ya que entonces el producto final no tendría el punto óptimo de sabor. Son muy sencillas de hacer y si nos gustan las especias, podemos aromatizarlas con unos toques sutiles de una mezcla de éstas (nuez moscada, pimienta de Sichuan, anís estrellado, jengibre, canela…), pero sin pasarnos. No por poner más cantidad resultarán mejor, es preferible encontrar un ligero sabor que nos recuerde que lleva algo diferente.
Os dejo con la receta y os animo a prepararlas, porque son muy sencillas y estoy segura de que las disfrutaréis mucho.
Si no tengo la oportunidad de publicar otra receta antes de Navidad, quiero aprovechar para desearos unas muy Felices Fiestas y que podáis disfrutarlas en compañía de vuestros seres más queridos.

!!! Feliz Navidad !!!



INGREDIENTES:
Para unas 45 rocas
300 gr. de almendras en bastones (podemos utilizar enteras sin piel y partirlas en casa)
195 gr. de chocolate de cobertura (he utilizado negro, con café, con leche, blanco…)
75 gr. de azúcar
11,25 gr. de agua
½ cucharadita de mezcla de especias (nuez moscada, pimienta de Sichuan, anís estrellado, jengibre, canela…)
Una pizca de sal
Unos trocitos de mantequilla (para separar las almendras una vez tostadas y caramelizadas)


Podemos utilizar almendras sin piel cortadas en bastones, o bien comprarlas enteras y partirlas en casa con un cuchillo. El primer paso es tostar las almendras y la recomendación es que se gasten en el mismo día para evitar que puedan coger humedad, aunque si las guardamos en un bote hermético durante unos días no pasa nada.
A continuación preparamos un almíbar, para ello ponemos en un cazo el agua con el azúcar y lo llevamos al fuego, removiendo de vez en cuando hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Mientras se está haciendo el almíbar atemperamos un poco las almendras en el microondas, tan solo unos segundos, esto se hace porque si están frías, cuando las mezclemos con el almíbar, podría hacerse un bloque y ello nos dificultaría que se integrara bien. A continuación añadimos las especias, la pizca de sal y mezclamos.
En cuanto el azúcar se ha disuelto y tenemos listo el almíbar, lo vertemos sobre las almendras y removemos con suavidad con una espátula para asegurarnos que queden bien cubiertas. Seguidamente cogemos una bandeja de horno forrada con papel vegetal, extendemos las almendras por la superficie e introducimos en el horno precalentado a 180º, durante 15-20 minutos. Durante el proceso de tostado debemos sacar la bandeja y remover las almendras para procurar que todas se tuesten por igual. Si vemos que con el tiempo indicado no han adquirido un tono tostado correcto, las dejaremos unos minutos más, pero sin que lleguen a quemarse.
Una vez fuera del horno dejamos que enfríen durante un minuto. Cogemos unos trozos pequeños de mantequilla, los ponemos por encima y con cuidado vamos mezclando con las almendras, al mismo tiempo que las vamos frotando entre las manos, con suavidad, para soltarlas y deshacer los bloques de almendras que se hayan quedado pegados durante el proceso de tostado. Si todavía estuvieran demasiado calientes, esperaremos un poco más para no quemarnos.
Ahora es el momento de derretir el chocolate para formar las rocas, para ello lo colocamos en un bol y lo fundimos en el microondas o al baño maría. Si optamos por hacerlo en el microondas, tendremos la precaución de hacerlo en golpes de 30-40 segundos, para de ese modo evitar que se nos pueda quemar. Es preferible que una parte quede sin fundir, pues con el calor del resto y removiendo se terminará de derretir y al mismo tiempo conseguiremos la temperatura adecuada, aproximadamente unos 32º.
Seguidamente incorporamos la almendra al chocolate, es mejor que no se haya enfriado del todo y que aún estén templadas. Mezclamos suavemente con una espátula, procurando que toda la almendra quede impregnada por igual con el chocolate. Ponemos en una bandeja una hoja de papel vegetal y con una cucharita vamos depositando montoncitos. Guardamos en el frigorífico hasta que se endurezca el chocolate y las tendremos listas para consumir. Podemos guardarlas en una caja hermética en el frigorífico durante varios días.




viernes, 13 de diciembre de 2013

Turrón de praliné de avellanas



Desde hace varios años podemos disfrutar del Calendario de Adviento de la mano de Whole Kitchen, una propuesta que me parece preciosa. Cada día se abre una nueva ventana donde podemos disfrutar de unas recetas maravillosas que nos vienen muy bien para tomar ideas para los menús de Navidad. En este enlace podéis ver las que se han ido publicando y que continuarán haciéndolo hasta el día 25 de Diciembre.



El Calendario de Adviento es un símbolo de la estación de Adviento, celebrada en diciembre cerca de las Navidades. Es un calendario de "cuenta-atrás" desde el 1 de diciembre hasta el 25 de diciembre Navidad. Suele elaborarse para los niños y tiene forma de "conteo" para saber cuanto falta antes de Navidad. Aquí podéis leer más acerca de sus orígenes.



El año pasado tuve el placer de participar con esta receta y no me imaginaba que en esta ocasión contarían de nuevo conmigo, así que me ha hecho mucha ilusión que me lo propusieran. Sigo este precioso Calendario desde que empezaron con el mismo y siempre me atraía la idea de participar, así que hacerlo dos años consecutivos no podría hacerme más feliz. Es muy gratificante poder contribuir con tu granito de arena en esta iniciativa, que, como he dicho antes, me parece preciosa y llena de buenas ideas para las Fiestas que vamos a recibir.
En cuanto recibí la invitación de las chicas de Whole Kitchen para participar en su Calendario de Adviento me puse a pensar que receta preparar y llegué a la conclusión de podía hacerlo con la receta de un buen turrón.
No se trata de un turrón cualquiera, sino de uno que he aprendido a hacer de la mano del maestro Paco Torreblanca en el Curso “Dulces Navideños”y que resulta una verdadera exquisitez. Está hecho con un delicioso praliné de avellanas con azúcar mascabado o moscabado y aromatizado con ralladura de lima.
El azúcar mascabado o moscabado es un azúcar de caña integral, no refinado, originario de las Islas Mauricio. Tiene un color marrón oscuro y una gran cantidad de melaza, lo que le da un gusto muy particular con toques de caramelo, regaliz, vainilla y mantequilla, así como una textura pegajosa. Es muy diferente del azúcar moreno industrial y con mucha más calidad que éste último que, al estar refinado, pierde muchas de sus propiedades. Por eso, este azúcar es mucho más recomendable.


Quiero dar las gracias a Beatriz y a Silvia por contar conmigo. Ha sido un placer formar parte de este Calendario de Adviento un año más.




INGREDIENTES:
Para el praliné:
500 gr. de avellanas con piel (podemos utilizar crudas o tostadas)
300 gr. de azúcar mascabado o moscabado
25 gr. de leche en polvo
Ralladura de lima
82,5 gr. de chocolate de cobertura con leche
82,5 gr. de manteca de cacao
Una pizca de sal Maldon

Para cubrir y adornar:
400 gr. de cobertura de chocolate con leche
Un poco de cobertura de chocolate negra (tan solo para hacer unos hilos decorativos)
80 gr. de aceite neutro (girasol o maíz)
Un poco de cacao en polvo sin azúcar

Tostado de las avellanas:
Podemos utilizar avellanas crudas o tostadas, pero si vamos a hacerlo con las crudas, en primer lugar debemos tostarlas con piel a 180º hasta que también queden tostadas en el interior. Para ello las colocamos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal y las extendemos bien. Horneamos hasta que queden bien tostadas, el tiempo dependerá de cada horno, pero al menos necesitaremos unos 20 minutos. Durante el proceso debemos sacar la bandeja del horno y removerlas, para conseguir que se tuesten por igual. Este paso es fundamental hacerlo bien para obtener un buen resultado y un delicioso sabor a tostado.
Si compramos las avellanas ya tostadas, comprobaremos que el punto sea el adecuado, aunque siempre será mejor darle un toque de horno para que adquieran más tono y queden mejor tostadas, con 5-7 minutos a 180º será suficiente.
Es recomendable hacer el tostado para el praliné el mismo día, de ese modo evitaremos que el fruto seco pueda coger humedad.

Para hacer el praliné:
Ponemos en un procesador o robot de cocina las avellanas tostadas con piel, el azúcar mascabado o moscabado, la leche en polvo y trituramos hasta conseguir una pasta. A continuación volcamos en un bol, ponemos la ralladura de lima y la sal Maldon y reservamos.
Ponemos la manteca de cacao en un bol y la introducimos en el microondas para derretirla. Esta operación la haremos poniendo un minuto de tiempo a máxima potencia y comprobando el resultado. Iremos dando golpes de 1 minuto hasta conseguir disolverla por completo, tardaremos unos 4 minutos, es mejor si lo hacemos de minuto en minuto.
Cuando la tengamos lista, la vertemos sobre la cobertura de chocolate con leche, que tendremos en otro recipiente. Con cuidado vamos removiendo para que se vaya fundiendo el chocolate. Si vemos que no termina de fundirse por completo, ponemos unos segundos en el microondas hasta que consigamos que se derrita por completo y se integren bien ambos ingredientes. Removemos bien esta mezcla hasta conseguir una temperatura de 28º aproximadamente. Con un termómetro lo podemos comprobar perfectamente, si no disponemos de uno tocaremos el chocolate y cuando lo notemos prácticamente frío estará hecho, al conseguir esta temperatura obtendremos mejor textura en el chocolate.
Vertemos la mezcla de manteca de cacao y chocolate de cobertura fundida sobre el praliné de avellanas que tenemos reservado y mezclamos con una espátula hasta que consigamos que todos los ingredientes queden perfectamente integrados.

Para hacer el turrón:
Forramos una bandeja forrada con papel vegetal o con plástico y vertemos la mezcla entre dos tablitas de 1 cm. de altura que colocaremos en paralelo a modo de guía, de esta forma conseguiremos que todo el praliné nos quede con el mismo grosor. Podemos darle la forma que queramos: un rectángulo, un cuadrado, etc., ya que después cortaremos del tamaño que queramos darle. Lo ideal sería disponer de un marco de acero inoxidable para este fin, pero con las tablitas nos podemos arreglar, solo tendremos que alisar los bordes de los extremos donde no las tengamos puestas. Extendemos bien con una espátula para que la mezcla se reparta por igual, colocamos una hoja de papel vegetal por encima y pasamos un rodillo para que quede bien nivelada y dejamos que enfríe unos minutos en el frigorífico.
Mientras tanto preparamos el chocolate para cubrir el turrón. Para ello lo fundimos en el microondas, tan solo unos segundos y removemos para que la parte que se haya fundido se integre con el que no lo está y ayude a terminar fundir el resto, de esa forma al mismo tiempo lo vamos atemperando. La temperatura final deberá ser de 28º, antes ya he explicado como lo podemos comprobar, lo que si os diré es que este paso es muy importante, ya que obtendremos una mejor textura en el chocolate y tendrá más brillo en el acabado. Añadimos el aceite y removemos bien para mezclar ambos ingredientes.
Vertemos un poco en un lado del praliné y extendemos con una espátula hasta conseguir una capa muy fina, procurando que nos quede por igual sobre toda la superficie. Esperamos que el chocolate se enfríe y forme una capa dura, si lo preferimos lo podemos guardar en la nevera para acelerar el proceso. Si queremos conseguir una capa un poco más gruesa, podemos repetir la operación.
Cuando haya enfriado y el chocolate esté duro, ponemos una hoja de papel vegetal o un plástico por encima, colocamos una bandeja del mismo tamaño  y le damos la vuelta a la bandeja, de manera que la parte de abajo del praliné sea ahora la de encima. Con cuidado retiramos el papel o el plástico que lo cubre y vertemos de nuevo un poco de la mezcla de cobertura y aceite por encima.
Como probablemente se habrá endurecido, volvemos a calentar un poco, bien en el microondas o bien dándole un golpe de calor con un secador. Tan solo debemos conseguir que una parte vuelva a fundirse, de ese modo no sobrepasamos la temperatura y no perderá el brillo. Removemos bien y vertemos, como antes, un poco sobre este lado del praliné y extendemos con una espátula hasta conseguir una capa muy fina. Si queremos que esta capa superior también sea más gruesa, podemos repetir este paso tal y como he explicado con anterioridad. Una vez la hayamos extendido ponemos un poco de chocolate en una manga con boquilla pequeña o en un cucurucho de papel vegetal y hacemos unos hilos decorativos por la superficie (líneas, círculos, dibujos abstractos…), la decoración que queramos. A continuación espolvoreamos con un poco de cacao en polvo sin azúcar a través de un colador de malla, para que quede cubierto por una fina capa. Dejamos enfriar por completo y cuando esté listo podemos cortar del tamaño que queramos. Si queremos lo podemos adornar con pistachos molidos o cualquier otro fruto seco.
Ahora podemos proceder a cortarlo en porciones del tamaño que queramos. Lo mejor es hacerlo con un cuchillo cuya hoja calentaremos un poco con un secador o bien pasándola por agua caliente y secándola muy bien después. Debemos tener la precaución de limpiar la hoja en cada corte, para que éste sea bien limpio.

NOTA: La manteca de cacao se puede sustituir por chocolate de cobertura con leche, pero le aportaría más dulzor, salvo que utilicemos cobertura negra. La manteca de cerdo es más blanda que la de cacao y alteraría la textura. En todo caso podemos cambiarla por mantequilla, pero cambiaría el sabor. En las tiendas de repostería online suelen tener manteca de cacao. Yo la compré en International School of Pastry Arts cuando fui al curso.

A disfrutar de este delicioso turrón y Felices Navidades!!!

Paso a paso con imágenes, así resulta más claro todo el proceso.









martes, 10 de diciembre de 2013

Panna Cotta de Crema de Turrón para Degustabox



Estamos muy cerca de las Navidades y el turrón se convierte en uno de los principales protagonistas de las fiestas. Prácticamente solemos terminar casi todas las comidas con algún trozo de este típico dulce navideño, aunque no siempre pueda apetecer. En ocasiones es mejor disfrutar de algún postre y la Panna Cotta me parece una opción ideal, ya que si la hacemos con Turrón de Jijona o con Crema de Turrón de Jijona queda deliciosa y también resulta una muy buena opción para tomarla como postre en Navidades. Para hacerla he utilizado Crema de Turrón de Jijona, que podemos encontrar en muchos Supermercados, pero perfectamente se puede sustituir por la misma cantidad de turrón.
Para su elaboración he querido utilizar uno de los productos que contenía la caja mensual de Degustabox, en concreto las Galletas de Cacao y Coco de Gerblé. Las he triturado para hacer una base sobre la que poner la Panna Cotta y de ese modo darle un toque diferente. Estoy segura que muchos habéis oído hablar de esta caja, pues son varios los blogs que cada mes la muestran, pero por si hay algún despistado os diré en que consiste.


La caja Degustabox, es un kit mensual que esta empresa pone a disposición de todos aquellos que quieran degustar nuevos productos de grandes marcas. El contenido de las cajas varía cada mes y podemos encontrar una variedad de productos del gusto de todos. En esta ocasión su contenido ha sido el siguiente: Un Caldo de Navidad de Aneto; un paquete de Popitas MaxiSabor con un sazonador para palomitas de Cheddar; dos paquetes de galletas Gerblé, uno de Cacao (el que he utilizado para la receta de hoy) y Coco al Sirope de Agave y otro de Sésamo sabor Vainilla sin azúcares; un bote de la nueva Premium Tonic Water by Vichy Catalán; dos paquetes de chicles Trident con una capa exterior cubierta con chispas mentoladas, uno sabor hierbabuena y otro sabor menta; un paquete de bebida de Avena Enriquecida Oatly; un paquete de Mini-tartaletas de hojaldre 3 Toques; dos bebidas refrescantes Vichy Calatán “Plus” con ingredientes como el ginseng y el guaraná y dos paquetes de la nueva gama de Pasta Gallo 3 minutos. Como habréis visto se trata de un surtido de productos nuevos que, gracias a Degustabox, podemos probar mensualmente



Debemos tener en cuenta que el precio de las cajas que envía Degustabox tiene un valor mucho mayor de lo que se paga, ya que la empresa nos garantiza un precio más asequible del que podemos encontrar en los diferentes comercios. Además los usuarios de este blog podrán obtener un precio final de 9,99 € en vez de 14,99 € (gastos de envío incluído). Para ello debéis introducir el código “Nov999" al hacer la suscripción. Si estáis interesados pinchando aquí os aplicarán este precio especial, una vez realizada la suscripción. Podéis seguir más de cerca de esta Empresa en su Facebook y en Twitter, @Degustabox.


INGREDIENTES:
Para 6 unidades
4 hojas de gelatina
180 gr. de Crema de turrón de Jijona
400 gr. de nata 35% M.G.
50 ml. de leche
12 galletas chocolate y coco GERBLÉ (1 paquete de 132 gr.)
40 gr. de mantequilla

Preparación con Thermomix:
En primer lugar trituramos las galletas con un robot de cocina o introduciéndolas en una bolsa de plástico y aplastándolas con un rodillo. Derretimos la mantequilla en el microondas y mezclamos con las galletas trituras, hasta que se integren bien ambos ingredientes. Reservamos.
En un bol ponemos agua fría e introducimos las hojas de gelatina para que se hidraten, con unos minutos será suficiente para que se ablanden.
Ponemos en el vaso de la Thermomix la crema de turrón, la nata, la leche y programamos 6 minutos, temperatura 90º, velocidad 4. Cuando se pare incorporamos las hojas de gelatina bien escurridas y mezclamos 20 segundos, velocidad 3.
Cogemos unos aros de emplatar y los colocamos en una bandeja forrada con papel vegetal ligeramente engrasado (podemos hacerlo con mantequilla, aceite o con spray desmoldante). Vamos poniendo en el interior de cada aro una capa de galletas que tenemos reservada y presionamos al mismo tiempo que nivelamos para que quede por igual. Vertemos con cuidado la Panna Cotta por encima del reverso de una cuchara y guardamos en el frigorífico al menos durante 4-6 horas o hasta que esté cuajada por completo. Lo mejor es prepararlo de un día para otro.
Para desmoldar pasamos un cuchillo por el borde y retiramos el aro con cuidado. Antes de servir espolvoreamos un poco de cacao en polvo por encima.

Preparación modo tradicional:
Si no disponemos de Thermomix ponemos en un cazo al fuego la nata, la leche y la crema de turrón, un poco antes de que empiece a hervir, retiramos del fuego y añadimos las hojas de gelatina bien escurridas. Removemos para que se disuelvan y a continuación procedemos a montar el postre.

Si queremos hacer el postre con turrón tendremos que triturarlo antes de utilizarlo, para que de ese modo se deshaga un poco a la hora de calentarlo con el resto de ingredientes.



martes, 3 de diciembre de 2013

Tartaleta de higos, crema de queso y menta



Estamos como quien dice con las Navidades tocando en la puerta y tendría que estar compartiendo alguna receta más indicada para estas fechas, pero no quería dejar pasar la ocasión de mostraros esta deliciosa y sencilla tarta que tenía que haber publicado hace un par de meses, cuando estábamos en plena temporada de higos. La preparé entonces, pero por diversos motivos no ha visto la luz hasta hoy. Quería compartirla con vosotros porque se trata de una tartaleta muy rica que vi preparar a Lorraine Pascale en uno de los programas que emite Canal Cocina y la verdad es que me pareció exquisita, además de muy fácil de hacer. Las cantidades están tal cual las indicó en el programa, pero aquí tenéis la receta que he encontrado en la red.


No resulta nada pesada,  así que me parece perfecta para terminar una buena comida o cena. Lástima que ahora ya no estemos en temporada de higos, pero os recomiendo anotarla para cuando volvamos a tenerlos en el mercado. Estoy segura que os sorprenderá tanto como a mí.



INGREDIENTES:
Para la masa:
250 gr. de harina de repostería
125 gr. de mantequilla
2 yemas
Una pizca de sal
1 ó 2 cucharadas de agua

Para el relleno:
250 ml. de nata
160 gr. de queso Mascarpone o Queso crema
1 cucharada de vino de Marsala (Fondillón, Jerez dulce…)
1 cucharada de miel
16 higos
Un puñado de pistachos sin cáscara
Unas hojas de menta

Para hacer la masa:
En un procesador o robot de cocina ponemos la harina, la mantequilla fría cortada en cubos y batimos hasta que parezca pan rallado. Añadimos las dos yemas que ayudan a enriquecer la masa, un pellizco de sal y volvemos a mezclar un poco. Si parece que queda seca podemos añadir 1 ó 2 cucharadas de agua y volvemos a mezclar, hasta que se forme una bola. La volcamos sobre la superficie de trabajo, juntamos bien con las manos, la envolvemos en film transparente y guardamos en el frigorífico durante al menos media hora. Si no la vamos a utilizar de momento la podemos congelar y cuando la vayamos a usar la dejaremos en el frigorífico de un día para otro. El proceso de amasado lo podemos hacer a mano perfectamente.
Estiramos la masa entre dos hojas de papel vegetal (de esa forma no añadimos más harina a la masa y queda mejor), hasta conseguir el tamaño de nuestra bandeja, en este caso de 30 x 20 cm. aproximadamente. La ponemos sobre el rodillo, para que nos sea más fácil colocarla sobre la bandeja donde la vayamos a hornear y presionamos sobre los laterales para acoplarla bien en el molde. Si se nos rompe no pasa nada, podemos coger trozos sobrantes de la masa y tapar las grietas que se puedan hacer. Una vez la tengamos bien colocada, cortamos los bordes y guardamos en el frigorífico durante unos 30 minutos.
Para hornearla precalentamos el horno a 180º, cogemos una hoja de papel vegetal y la arrugamos con las manos, de esta forma el papel se reblandece un poco y es más fácil ajustarlo a las esquinas del molde. Ponemos algo de peso por encima (unos garbanzos secos nos pueden servir), de este modo evitaremos que se deforme durante el horneado. Horneamos en blanco con el horno previamente calentado a  180º durante 20-25 minutos. El tiempo dependerá un poco de cada horno, pero debemos conseguir que quede con un color dorado por igual.

Para hacer el relleno:
Ponemos en un bol la nata bien fría y con unas varillas batimos hasta que coja cuerpo, no es necesario montarla del todo, con que nos quede semi-montada será suficiente. Incorporamos el queso y lo mezclamos hasta obtener una crema. Al principio puede parecer algo grumoso, pero si mezclamos bien conseguiremos una crema suave. Añadimos la cucharada de vino, en mi caso he utilizado Fondillón y removemos para que se mezcle bien. A continuación ponemos la cucharada de miel y seguimos mezclando, al final obtendremos una crema que se parecerá mucho a la nata montada.
Volcamos sobre la tartaleta horneada y fría, extendemos con una espátula distribuyéndola por igual por toda la base. A continuación lavamos los higos, los secamos partimos en cuatro trozos y los vamos colocando sobre la crema de queso. Si los colocamos plantados darán una mejor presentación a la tartaleta. A continuación picamos los pistachos dejando algunos trozos grandes y los espolvoreamos por encima. Lavamos las hojas de menta, las secamos, las cortamos con unas tijeras y las repartimos por toda la tartaleta.
Una vez la tengamos lista es mejor si  dejamos enfriar unas horas en el frigorífico antes de consumir.





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