viernes, 4 de enero de 2013

Naranjas confitadas


Espero que estéis terminando de disfrutar de estas Fiestas Navideñas y que el Nuevo Año haya comenzado bien para todos. Seguro que habréis disfrutado de platos deliciosos durante estos días, ya tendremos tiempo de bajar el ritmo de comidas y preparar cosas más ligeras.
De momento os traigo estas naranjas confitadas que son muy sencillas de realizar. Sé que hay muchas recetas por la blogosfera, pero en éstas las cantidades varían un poco respecto a otras. De ese modo conseguimos que el almíbar que queda tras la cocción, sea un poco más denso y nos permite conservarlas mejor durante más tiempo, en el caso de que queramos guardarlas. Si lo preferimos, también podemos congelarlas, para utilizarlas más adelante.
He hecho solo dos naranjas, pero aumentando los ingredientes, podemos hacer más cantidad. En esta ocasión he preferido hacer la cantidad que necesitaba para los Panettones que hice y que publicaré, si puedo, el día de Reyes y para los Roscones que haré mañana, aquí podéis ver un paso a paso de la elaboración de la receta del Roscón que publiqué hace un par de años.
Os dejo con esta receta, que es francamente sencillísima de preparar y desde aquí quiero animaros a hacerlas porque quedan realmente deliciosas.





INGREDIENTES:
2 naranjas grandes
300 ml. de agua
250 gr. de azúcar

Lavamos muy bien las naranjas y las frotamos con un cepillo bajo el grifo para quitarles los restos de impurezas que pueda tener la piel, ya que vamos a confitarlas con la misma. Las cortamos en rodajas aproximadamente de 1 cm. de grosor, si las queréis más finas tendréis que ajustar el tiempo de cocción y reducirlo un poco.
En una cazuela grande, es mejor que tenga bastante superficie, ponemos el agua, el azúcar y las rodajas de naranja. Colocamos la cazuela en el fuego y cuando empiece a hervir tapamos y las dejamos cocer a fuego suave durante 1 hora y media. Es mejor no tocar las naranjas para evitar que se rompan, así que lo mejor es mover la cazuela con suavidad, balanceándola, para que el líquido llegue a todas por igual.
Si queremos, cuando haya transcurrido la mitad del tiempo de cocción y para que se hagan todas por igual, podemos pasar las rodajas que nos hayan quedado encima al fondo de la cazuela. Lo haremos con muchísimo cuidado, con unas pinzas, para evitar que se rompan.
Finalizado el tiempo de cocción, las sacamos y ponemos a enfriar sobre una rejilla. Después de unas 12 horas podemos envolverlas y congelarlas. Para poder despegarlas sin problemas, pondremos un trozo de papel vegetal entre cada rodaja y después las envolveremos, antes de introducirlas en el congelador.
Otra forma de conservarlas es, guardarlas en un tarro con el jugo que haya quedado al confitarlas, en este caso no hace falta ponerlas sobre la rejilla, directamente las introduciremos en el mismo y vertemos el líquido por encima. Cuando se enfríen tapamos los tarros y los conservamos en el frigorífico.
Si las vamos a utilizar pronto, como ha sido mi caso, simplemente las envolvemos transcurridas las 12 horas, poniendo un trozo de papel vegetal entre cada hoja y las guardamos en un recipiente hermético en el frigorífico o en un lugar frío y seco.
El líquido que nos queda al confitarlas es ideal para utilizarlo en el Panettone, Roscón de Reyes o algún bizcocho o postre que queramos.




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