lunes, 11 de febrero de 2013

Cocochas de bacalao al pil-pil


La receta de hoy es una de las que suelo hacer de vez en cuando, pero que no tenía puesta en el blog. Es muy sencilla de realizar, tan solo necesitamos unos ingredientes de primera calidad y el éxito está garantizado.
Con una materia prima adecuada, es decir, unas buenas cocochas de bacalao frescas y un buen aceite de oliva virgen extra el resultado será el adecuado y la salsa ligará sin ninguna dificultad. Tan solo hay que seguir unos sencillos pasos para que quede bien.
A mí nunca me ha fallado y siempre que la hago la salsa me liga sin problemas. Intentaré explicarlo de manera fácil, de ese modo estoy segura de que cuando la hagáis os saldrá bien. Podemos utilizar cualquier tipo de recipiente, ya que esto no afecta al resultado. La he hecho tanto en cazuela antiadherente como en cazuela de acero inoxidable y por supuesto en cazuela de barro cuando tenía la cocina de gas, como he dicho siempre sale y queda deliciosa.
Sabéis el único problema que tiene esta receta…, la cantidad de pan que mojaremos después en la salsa…




INGREDIENTES:
½ kg. de cocochas de bacalao frescas
150 ml. de aceite de oliva virgen extra
2 ó 3 dientes de ajo (según tamaño, he utilizado dos grandes)
2 cayenas o unos trocitos de guindilla
Una pizca de sal

Secamos las cocochas con papel de cocina para quitarle el exceso de agua que pudieran tener, pelamos y laminamos los ajos y le quitamos las simientes a las cayenas. Ponemos una cazuela al fuego, vertemos el aceite y calentamos a fuego medio. Añadimos los ajos y las cayenas, doramos justo hasta que los ajos tomen un color dorado, hay que cuidar no pasarse para evitar que se quemen y el aceite tome un sabor que no deseamos. Retiramos y reservamos.
Colocamos las cocochas en el aceite añadimos una pizca de sal por encima, las tenemos un minuto por un lado y pasado este tiempo les damos la vuelta y mantenemos durante 1 minuto más por el otro lado. Con este tiempo es más que suficiente para que las cocochas queden hechas. Bajamos el fuego al mínimo (en la inducción la pondremos al 2) y dejamos un par de minutos para que suelten la gelatina, de esa forma después es más fácil ligar la salsa.
Apagamos el fuego y dejamos que el aceite se enfríe casi por completo, ya que es mucho más sencillo ligar el pil-pil en frío. Cuando veamos que la temperatura es la de un ligerísimo templado comenzamos a mover la cazuela, con movimientos circulares. Veremos que la salsa comienza a espesar, esta operación puede durar más o menos tiempo en función de la calidad del aceite que hayamos utilizado y de la gelatina que suelten las cocochas. Continuaremos moviendo la cazuela, como he dicho con movimientos circulares, hasta que la salsa espese y parezca como una mahonesa. Entonces colocamos de nuevo la cazuela en el fuego para calentar las cocochas y ponemos por encima las láminas de ajo y las cayenas.
Servimos y no nos olvidaremos de acompañar el plato con un buen pan, porque nos hará falta para mojar en esa rica salsa.



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