jueves, 14 de febrero de 2013

Bizcocho marmolado de frutos rojos


Hace días que tenía pensado hacer un bizcocho y aprovechando este día tan especial, he querido hacerlo con forma de corazón y decorarlo con unas flores de pasta de azúcar. El día lo requiere ¿verdad?, aunque no se celebre da gusto ver las cosas tan bonitas que se hacen para este día, tan solo hay que darse una vuelta por algunos blogs y disfrutar.
Hace tiempo hice este Bundt que quedó riquísimo, pues bien simplemente he adaptado las cantidades para el tamaño del molde  y he mezclado parte la masa con algo de cacao para darle aspecto marmolado. Disfrutar de un rico bizcocho siempre es un placer y si en el interior le ponemos frutos rojos, le aporta jugosidad y más sabor. Acompañado de una suave crema de nata y queso es una delicia, aunque un helado de vainilla tampoco le va nada mal, ¿no os parece? Espero que os guste y os invito a prepararlo porque realmente es muy muy rico.






INGREDIENTES:
175 gr. de mantequilla
225 gr. de azúcar
3 huevos
2 cucharadas de Conintreau o cualquier otro licor afrutado
1 cucharadita de extracto de vainilla
225 gr. de harina
1 cucharadita de levadura química (Royal)
1 pizca de sal
250 gr. de frutos rojos (he utilizado congelados)
10 gr. de cacao en polvo sin azúcar
Azúcar glas para decorar

Crema para acompañar:
200 gr. de queso crema
100 gr. de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)
50 gr. de azúcar glas
1 cucharadita de extracto de vainilla

Calentamos el horno a 170º
Para hacerlo he utilizado la KitchenAid, pero podemos hacerlo con una batidora de varillas que sea potente. A mano se puede hacer, pero nos costará un poco más.
Tamizamos la harina, junto con la levadura y la sal. Reservamos.
En el bol de nuestra batidora ponemos la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente y batimos hasta que quede suave, aproximadamente 1 minuto. A continuación añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta obtener una masa ligera y esponjosa, batiremos unos 8 minutos, durante este proceso pararemos la máquina para bajar la mantequilla que nos pueda quedar por la pared del bol, de esa forma conseguiremos una mezcla más homogénea. Este paso es muy importante para que la mezcla quede esponjosa, casi como una mousse, ya que con ello conseguiremos que nuestro bizcocho tenga una textura suave esponjosa.
Cuando tengamos la textura adecuada añadimos los huevos uno a uno y batimos bien entre cada incorporación. Seguidamente ponemos el licor, el extracto de vainilla y batimos.
A continuación procedemos a incorporar la mezcla de harina a la masa. La iremos añadiendo poco a poco y sin dejar de batir, si hiciera falta terminaremos de integrarla con una espátula, ya que a veces nos quedan restos por la pared del bol. Cuando la mezcla esté homogénea, la dividimos en dos y en una de ellas ponemos el cacao en polvo tamizado, removiendo hasta su total incorporación.
Engrasamos el molde donde vayamos a hornear el bizcocho y vamos poniendo la masa a cucharadas, alternando las dos preparaciones y repartiendo entre la masa los frutos rojos sin descongelar. De esa forma evitaremos que la masa se tiña con el color que pueda darle la fruta.
Una vez hayamos finalizado de rellenar el molde, le damos unos golpes para que la masa se distribuya bien y lo introducimos en el horno que tendremos precalentado a 170º y horneamos aproximadamente 50-55 minutos. No debemos abrir la puerta del horno para nada, ya que nuestra masa bajaría y no volvería a subir. Cuando hayan transcurrido 50 minutos podemos comprobar el punto de cocción. Para ello pincharemos con un cake tester o una brocheta y si sale limpia estará cocido, de lo contrario dejaremos unos minutos más.
Una vez lo tengamos horneado, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar dentro del molde, sobre una rejilla, durante 10 minutos. Pasado este tiempo lo desmoldamos y lo ponemos a enfriar por completo sobre una rejilla. Cuando esté totalmente frío lo pondremos sobre el plato donde lo vayamos a servir y espolvoreamos con azúcar glas.

Para hacer la crema de queso:
Batimos el queso con el azúcar glas, hasta que esté perfectamente integrado y nos quede una crema fina. Incorporamos el extracto de vainilla y mezclamos con suavidad. Batimos la nata con unas varillas, hasta que coja cuerpo y esté semi-montada. Unimos ambas mezclas con movimientos suaves y envolventes utilizando una espátula.




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