jueves, 18 de julio de 2013

Patatas Bravas



Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de Julio nos invita a preparar un clásico de la cocina española: Patatas a la Brava.

Las patatas bravas son unas patatas acompañadas de salsa picante, una salsa más conocida como salsa brava. Estas patatas pueden ir fritas, cocidas en agua, cocidas en aceite e incluso en algunos casos al horno. Suelen ir cortadas en dados, aunque hoy en día existen mil versiones.
Es un plato típico de la gastronomía española,  que suele tomarse a modo de tapas y que es perfecto para acompañar con una cerveza, un refresco o una copa de vino, los cuales harán calmar el clásico picante que acompaña a este plato. De hecho, su nombre Patatas Bravas viene del picante que predomina en él, normalmente procede de la cayena, ingrediente esencial en esta salsa.
La ONU en un recopilatorio de 200 recetas de patatas publicado en 2008, la incluyó como receta típicamente española.


Un poquito de historia sobre la receta
Como he indicado anteriormente, las patatas bravas son un plato típico de la gastronomía española, y  son una de las tapas con más presencia en nuestros restaurantes.  Son unas patatas cortadas en daditos, fritas en aceite hasta que quedan doradas y acompañadas de una salsa de tomate picante. Lo más destacable de este plato es la deliciosa y picante salsa.
El origen de este plato no está muy claro, hay quien lo atribuye a Casa Pellico, otros dicen que se empezó a servir en la Casona, ambos bares madrileños, ya desaparecidos. Lo que sí es cierto, es que fue sobre 1960 y que las colas alrededor de estos dos bares sólo para probar las patatas bravas fueron míticas.
También existe mucha controversia sobre los ingredientes de esta salsa, básicamente se diferencian en dos vertientes, aquellos que defienden la presencia del tomate y otros que opinan que no debe llevarlo y que su color se debe a la presencia del pimentón.
Encontramos variedades a lo largo de todo el país, en Madrid, cuna de esta receta, se hace con tomate y cayena; en Cataluña y la Comunidad Valenciana se hace con un majado de ajo, aceite de oliva, guindilla y pimentón; en Andalucía suelen servirse acompañadas de ali-oli, etc.,

Formas de presentarlas
Las patatas bravas suelen tomarse como tapas, a veces se presentan las patatas fritas acompañadas de la salsa brava y en otras ocasiones ésta hace pareja con ali oli o bien con mayonesa.
Podréis encontrar las patatas cortadas en dados, en cilindros, en grandes gajos e incluso como si de una patata rellena se tratara.

En esta ocasión he optado por hacer la receta que más se encuentra por nuestra zona y suele llevar ingredientes muy parecidos a la receta que Robin Food hace en este vídeo, en el que detalla con claridad cómo prepararlas.



INGREDIENTES:
Para la salsa
1 cebolleta picada
½ cucharadita de pimentón picante
2 dientes de ajo
½ cucharadita de pulpa de guindilla picante (se puede sustituir por cayenas)
500 gr. de salsa de tomate (si no la hacemos casera, mejor que sea de buena calidad)
2 cucharadas de kétchup
1 pizca de vinagre de jérez
Medio vaso de agua
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Tabasco (opcional, solo si os gusta añadir un toque más picante)

Para las patatas
4 patatas grandes troceadas
Aceite de oliva en cantidad suficiente para freír
Sal


Trituramos en un robot de cocina la cebolleta, pimentón, ajo, sal y aceite de oliva, hasta conseguir una pasta. En una cazuela rehogamos esta pasta, dando unas vueltas para que se cocine, durante aproximadamente unos 4 minutos. Debemos tener la precaución de remover constantemente para que se cocinen bien todos los ingredientes, pero sin que se quemen.
A continuación añadimos la pasta de guindilla (si no tenemos podemos utilizar 2 ó 3 cayenas según nos guste el picante), la salsa de tomate el kétchup, vinagre, agua, una pizca de sal y guisamos durante 15-10 minutos, removiendo de vez en cuando. Una vez terminada la salsa podemos probar para comprobar si está a nuestro gusto de picante y las preferimos más fuertes podemos añadirle unas gotas de tabasco y remover. Eso es a gusto de cada uno.

Mientras se va cocinando la salsa preparamos las patatas. Para ello las pelamos, lavamos y troceamos según más nos guste: en rodajas, gajos, bastones, cuadrados… Las sumergimos en agua para quitarles el exceso de almidón y las secamos muy bien con papel de cocina o con un trapo.
Las ponemos en una cazuela con abundante aceite de oliva a temperatura moderada (para que doren por fuera y queden tiernas por dentro). Luego subimos el calor y las terminamos de cocinar hasta que estén doradas. Las dejamos escurrir sobre un plato con papel de cocina para quitar el exceso de aceite y les ponemos un poco de sal por encima.
Servimos en un plato las patatas y la salsa. También podemos acompañarlas con un poco de mahonesa. A mí particularmente me gustan más solo con la salsa, pero he de reconocer que si la mezclamos con la mahonesa ayuda a suavizar el picante y eso les viene bien a aquellas personas a las que no les gusta demasiado.


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