martes, 29 de abril de 2014

Pizza de queso al romero con jamón serrano y rúcula



Este mes el reto que nos proponen desde Bake the World nos traslada a Italia y a preparar uno de sus platos más tradicionales: la Pizza, que se ha extendido por todo el mundo y que gusta a todos. Podemos encontrar una grandísima variedad de esta delicia de masa que, además, combina de maravilla con cualquier ingrediente que le pongamos por encima.


En casa he preparado la masa de pizza en otras ocasiones, pero he de deciros que la receta que Ibán Yarza nos propone en este vídeo, donde además nos explica perfectamente como hornearla para que nos resulte lo más parecida a las elaboradas en hornos especiales, ha resultado extraordinaria. Se prepara en un momento y podemos hacerlas sin ningún tipo de pereza. La he preparado en dos ocasiones diferentes para comprobar si realmente funcionaba bien o se trata de una casualidad y en ambas ha quedado perfecta. Al menos la masa resulta como las que a mí me gustan: fina, crujiente y con el borde algo más gordito que el resto de la base.


Como digo he seguido la receta de Iban Yarza, pero he utilizado la mitad de los ingredientes que indica en la misma y dan para una pizza grande o dos pequeñas. Lo que no he seguido es sus instrucciones de amasado, ya que en lugar de dejar la masa en reposo en el frigorífico prácticamente sin amasar durante 1 ó 2 días, he preferido amasarla del todo, ya que la pizza era para consumirla en el mismo día que preparé la masa. Así que la he amasado y he dejado reposar a temperatura ambiente durante 15 minutos, después la he metido en el frigorífico durante 3 horas, la he sacado como 1 hora antes y la he preparado. El resultado también es extraordinario, lo que está claro es que siguiendo sus consejos para hornear la pizza queda de maravilla.


Os pongo de nuevo el enlace al vídeo, aunque más abajo podéis verlo directamente, veréis su elaboración de principio a fin. Estoy segura de que viéndolo os vais a animar a hacerla y no volveréis a comprar masas elaboradas, ya que no tiene nada que ver con las caseras. El sabor de ésta y el resultado, es como el de las mejores que podamos tomar en los buenos sitios donde elaboran pizzas.



INGREDIENTES:
Para la masa de la pizza:
Para 1 pizza grande ó 2 pequeñas
200 gr. de harina panadera
50 gr. de semolina
150 - 160 gr. de agua (dependerá de la absorción de la harina)
10 gr. de aceite
5 gr. de sal
1 gr. de levadura seca de panadería ó 3 gr. de levadura fresca

Para poner por encima:
4 cucharadas de salsa de tomate
75 gr. de queso al romero
Romero picado
Orégano
50 gr. de rúcula
30 gr. de queso rallado
4 lonchas de jamón serrano cortado muy fino
Aceite de oliva
Una pizca de sal
Una pizca de pimienta negra recién molida


Ponemos todos los ingredientes en un bol y con una cuchara de madera o de plástico mezclamos hasta que se integren bien y formen una masa. Volcamos sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasamos durante unos 5 minutos. Formamos una bola y la colocamos en un bol ligeramente engrasado o bien con una fina capa de harina, cubrimos con film transparente y dejamos a temperatura ambiente durante 15 minutos. Pasado este tiempo la introducimos en el frigorífico durante 3 horas, la sacamos 1 hora antes de que vayamos a prepararla y la dejamos a temperatura ambiente para que se le quite el frío a la masa.
Cuando vayamos a preparar la masa encendemos el horno a temperatura máxima calor arriba y abajo (el mío llega a los 275º en esta posición) y mientras se calienta, preparamos la pizza.
La sacamos con cuidado del recipiente y la depositamos en la mesa de trabajo ligeramente enharinada o bien directamente sobre papel vegetal. Es mejor extenderla directamente sobre una hoja de papel vegetal enharinado, ya que de ese modo es más fácil trasladarla a la bandeja para llevarla al horno. Le vamos dando forma redonda con la palma de la mano o con un rodillo, procurando que el centro nos quede muy fino y los bordes un poquito más gordos. Con esta cantidad de masa podemos preparar una pizza grande o bien dos pequeñas. Extendemos la salsa de tomate por encima, espolvoreamos un poco de orégano y de romero picado, colocamos el queso cortado en cuñas y espolvoreamos con el queso rallado.
Colocamos la pizza tirando del papel sobre la bandeja de horno y la depositamos directamente, sin la bandeja, sobre la base del horno. De esta manera recibe el calor directamente la base de la pizza y conseguimos que quede más crujiente. Cuando hayan transcurrido unos 3 minutos (esto dependerá de la potencia de cada horno), puede ser que sea algo más si no alcanza demasiada temperatura, abrimos el horno y con cuidado tiramos del papel y la depositamos de nuevo en la bandeja. Ahora la colocamos en la parte alta del horno durante otros 3 minutos más.
Una vez fuera del horno ponemos por encima la mitad del jamón serrano cortado en trozos, la rúcula aderezada con un poco de aceite de oliva, una pizquita de sal y otra de pimienta negra recién molida, ponemos el resto del jamón y servimos.

Elaboración paso a paso




 El siguiente vídeo podéis ver su elaboración






lunes, 28 de abril de 2014

Pudin de acelgas y patatas



Este mes el Reto ha vuelto a su casa y de nuevo es Carmen quien se encarga de organizarlo de nuevo y en esta ocasión nos ha vuelto a convocar con dos recetas que me apetecía mucho preparar, pero finalmente me he inclinado por la salada, porque me parecía que debía estar deliciosa y no me ha defraudado.


El Reto Tía Alia se inició con muy poquitas personas, pero cada vez se ha ido incrementando el número de participantes y ya somos muchos los que formamos parte de esta gran familia. A este Reto, como ya he explicado en otras ocasiones, le tengo un cariño especial por la similitud que hay entre el blog de Carmen y el mío, ambos dedicados a dos personas entrañables para cada una de nosotras. Para ella, su Tía Alia, quien le regaló el cuaderno del que cada mes salen las dos recetas con las que participamos y, para mí, mi madre, que fue la que me impulsó, allá donde esté, a crear mi blog. Es por eso que aunque vaya muy liada, intento sacar un hueco para publicar mi receta, tan solo en un par de ocasiones no me ha sido posible participar, pero siempre intento contribuir con mi receta, que normalmente suele ser lo más exacta posible a las fichas que Carmen nos presenta.


La mayoría de las recetas no suelen indicar cantidades necesarias para su elaboración, así que en este caso he preparado la receta pensando en las que podrían funcionar mejor. En la imagen podéis ver la ficha de la receta y en los ingredientes veréis las cantidades que he utilizado para su preparación. En un principio he preparado dos moldes porque no sabía el volumen que tendría y no quería tener que ponerme a preparar otro a mitad de elaboración, pero finalmente tan solo he utilizado un molde, en concreto uno rectangular de 700 ml. de capacidad.



Es un pudin se puede tomar tanto templado como frío y podemos acompañarlo con una salsa de tomate y con mahonesa o bien con una ensalada. Es ideal como entrante o como primer plato, aunque si lo acompañamos de una ensalada completa puede convertirse en un menú adecuado para una comida ligera o una cena.




INGREDIENTES:
300 gr. de acelgas
400 gr. de patatas (2 unidades)
1 cebolla tierna
1 diente de ajo
4 huevos
3 cucharadas soperas de leche
1 cucharada de pan rallado
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Pimienta negra recién molida
Nuez moscada

Para acompañar:
Salsa de tomate
Mahonesa

Para preparar el molde:
Un poco de aceite de oliva
Un poco de pan rallado
Un trozo de papel vegetal

Lavamos las acelgas y picamos muy menuditas, tanto las hojas como parte de los tallos.
Ponemos una olla con agua a calentar y cuando comience a hervir añadimos un poco de sal, incorporamos las acelgas y las escaldamos durante 3 minutos. Escurrimos y pasamos por agua fría para detener la cocción, reservamos.
Lavamos las patatas y las ponemos con la piel a cocer en una olla con agua hirviendo con un poco de sal. Las tendremos entre 35-40 minutos, dependiendo de su tamaño. Las pasamos por agua fría, les quitamos la piel, las troceamos y las pasamos por el pasapuré, reservamos.
Picamos el ajo y la cebolla muy menudo, ponemos una sartén a calentar con el aceite y sofreímos en primer lugar el ajo y en cuanto comience a tomar color añadimos la cebolla y una pizca de sal. Rehogamos a fuego medio hasta que esté transparente y se haya dorado, aproximadamente 10-15 minutos. Seguidamente añadimos las acelgas muy bien escurridas y le damos una vuelta, apagamos el fuego y seguimos mezclando para que se integren todos los ingredientes. Añadimos el puré, mezclamos muy bien y reservamos.
Precalentamos el horno a 170º C, y preparamos el molde para hornear el pastel, he utilizado un molde de 700 ml. de capacidad. Para ello ponemos en el fondo del mismo unas gotas de aceite de oliva y repartimos con una brocha por todo el molde. Añadimos un poco de pan rallado y vamos moviendo el molde para que se reparta por igual por todos los lados, retiramos el exceso volcándolo y dándole unos golpecitos en la base del mismo. Cortamos una tira de papel vegetal y la colocamos en sentido alargado, procurando que sobresalga un poco por los lados, esto nos ayudará a desmoldarlo después, en el caso que de que hubiera quedado adherido el pastel.
En un bol ponemos los 4 huevos, la sal, la pimienta, la nuez moscada, el pan rallado, la leche y batimos con un tenedor o con unas varillas. A continuación incorporamos la mezcla del sofrito con las acelgas y puré de patatas y removemos para que se mezcle bien con el huevo. Vertemos en el molde y lo colocamos en un recipiente con agua para cocerlo al baño María. Horneamos durante 50 minutos en el horno que tendremos calentado previamente a 170º C. Una vez haya transcurrido el tiempo, pinchamos con una brocheta y si sale limpia estará cocido, de lo contrario lo dejamos unos minutos más.
Cuando esté lo retiramos del horno y con mucho cuidado lo sacamos del agua del baño María. Lo dejamos enfriar en el mismo molde. Desmoldamos con cuidado y servimos templado o frío acompañado de salsa de tomate y de mahonesa. Si lo deseamos podemos servirlo con una buena ensalada.


Elaboración paso a paso







viernes, 25 de abril de 2014

Bizcocho Victoria



El Bizcocho Victoria o Victoria Sponge Cake, es un tradicional bizcocho de origen inglés que recibe su nombre en honor a la reina Victoria de Inglaterra,  a la que le encantaba disfrutar de un trozo de este pastel acompañando el té de la tarde. Se trata de un bizcocho de mantequilla muy esponjoso que suele servirse relleno de mermelada de fresas y nata montada. Es uno de los pasteles más tradicionales de la repostería inglesa y uno de los preferidos en aquel país.


Desde luego es una delicia para el paladar y muy sencillo de preparar. Tan solo debemos tener la precaución de tener todos los ingredientes para hacer el bizcocho a temperatura ambiente y no batir en exceso la masa tras incorporar la harina, ya que daría como resultado un bizcocho apelmazado. Dependiendo del tamaño que queramos hacer las cantidades varían, pero es un bizcocho que lleva la misma proporción de mantequilla, azúcar, huevos y harina, por lo que resulta sencillo aumentar o disminuir las cantidades en función de los moldes que vayamos a usar. Para las que os indico en esta receta, he utilizado dos moldes de base desmoldable de 15 cm. de diámetro, ya que quería que me quedara un pastel alto. Suele decirse que la capa del relleno debe tener aproximadamente la misma altura que cada uno de los bizcochos, pero supongo que esto irá en gustos. Estéticamente me gustaba que quedara así y he procurado que las capas tuvieran un grosor aproximado. Siento no poder ofreceros la foto del corte, pero era para regalar y no podía cortar un trozo para la presentación, pero estoy segura que os podéis hacer una idea del resultado.


Estamos en plena temporada de fresas y si además elaboramos nuestra propia mermelada ya os podéis imaginar que el éxito estará garantizado. Si no disponéis de tiempo para hacerla lo mejor es comprar una de buena calidad, es lo que he tenido que hacer en esta ocasión, pues últimamente el tiempo libre que tengo es más bien escaso y no podía entretenerme en prepararla. Estoy segura de que más de uno habéis podido disfrutar de este maravilloso pastel, pero para aquellos que aún no lo habéis probado os animo a prepararlo porque no os defraudará. 



INGREDIENTES:
Para el bizcocho:
175 gr. de mantequilla
175 gr. de azúcar
3 huevos
175 gr. harina
1 cucharadita de levadura química o impulsor
1 cucharadita de pasta o extracto de vainilla
1 cucharada de leche

Un poco e mantequilla para untar el molde
Un poco de harina para espolvorear
2 discos de papel vegetal

Para el relleno:
5 cucharadas de mermelada de fresas
200 ml. de nata bien fría

Un poco de azúcar glas para espolvorear

NOTA: Debemos recordar que los ingredientes del bizcocho hay que sacarlos del frigorífico unas horas antes de su elaboración. Es muy importante que estén a temperatura ambiente.

Calentamos el horno a 180º C calor arriba y abajo o a 165º C con función ventilador.
Cogemos los dos moldes de 15 cm. de diámetro, los untamos ligeramente con mantequilla, espolvoreamos un poco de harina y la repartimos por todo el molde, sacudiendo el exceso. Cortamos dos discos de papel vegetal del tamaño del molde y los colocamos en el fondo del cada uno ellos.
Ponemos la mantequilla, que deberá estar a punto de pomada, en el bol de la batidora y comenzamos a batir hasta que quede suave, ligera y haya aumento el volumen. Incorporamos el azúcar y batimos bien hasta obtener una crema suave. Añadimos los huevos uno a uno batiendo bien entre cada adición, el resultado será una muy cremoso.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la incorporamos, a partir de ahora ya no debemos batir, simplemente mezclaremos suavemente con una espátula, hasta que se integre perfectamente y obtengamos una masa muy suave. Añadimos la pasta o extracto de vainilla, la cucharada de leche y mezclamos con suavidad, sin batir, hasta que queden bien integradas.
Repartimos la misma cantidad de masa en cada uno de los moldes y horneamos con el horno previamente calentado, durante aproximadamente 20 minutos, esto dependerá de cada horno. Para comprobar si está hecho pinchamos con una brocheta o con un cake tester y si sale limpio estará cocido, de lo contrario los dejaremos unos minutos más pero teniendo la precaución de no pasarnos con el tiempo, ya que daría como resultado unos bizcochos secos.
Cuando los saquemos del horno los dejamos en el molde sobre una rejilla durante unos 5 minutos. Trascurrido este tiempo los desmoldamos con cuidado, les damos la vuelta y retiramos el disco de papel vegetal, dejamos que se enfríen por completo antes de rellenarlos.

Para el relleno y montaje:
Ponemos la nata, que deberá estar bien fría, en un bol y con una batidora de varillas batimos hasta que quede montada y densa, reservamos en el frigorífico.
Cuando los bizcochos estén completamente fríos montamos el pastel. Para ello cogemos nuestro plato de presentación, colocamos uno de los bizcochos dándole la vuelta para que la parte de arriba nos quede tocando el plato. Repartimos la mermelada por encima y extendemos para que quede una capa uniforme. A continuación ponemos la nata montada y repartimos por igual hacia los bordes. Colocamos el otro bizcocho encima procurando que quede hacia arriba la parte más lisa del mismo, presionamos un poco para quede bien asentado y espolvoreamos un poco de azúcar glas sobre el mismo.
Ahora es el momento de degustarlo acompañándolo de un café, té, infusión o aquello que más os guste.




miércoles, 16 de abril de 2014

Bizcochitos de té matcha con pepitas de chocolate


Se trata de unos bizcochos en versión individual a los que he añadido pepitas de chocolate negro, ya que considero que combina muy bien con el té matcha. Son muy sencillos de elaborar, así que en un momento podemos disfrutar de un estupendo dulce para el desayuno o la merienda. Si preferís hacerlo en un molde grande tendréis que modificar la duración del horneado, para de ese modo ajustarlo al tamaño del molde que vayáis a utilizar. En esta ocasión he utilizado un molde de silicona que tiene unos huecos para bizcochitos de 5 x 7 cm. porque me apetecía hacerlos individuales. La receta está sacada de la unión de varias que he ido leyendo, ya que en unas me parecía que llevaba demasiada cantidad de azúcar, en otras mucha mantequilla..., así que en base a los bizcochos que suelo preparar, la he adaptado a mi gusto. Si queréis intensificar el color verde de bizcocho podéis ponerle unas gotas de colorante alimentario verde, mejor si es en pasta o gel. En mi caso no las he puesto, por eso el color no es demasiado intenso, pero lo importante es el sabor sutil del té que junto con el chocolate queda francamente bueno.


El Matcha es un té verde molido empleado en la ceremonia japonesa del té y tiene su origen en la China de tiempos de la dinastía Song. En el año 1191, el monje budista Eisai trajo el té molido al Japón, con la introducción del budismo (Zen). Con el tiempo, el té molido fue desapareciendo en la China, sin embargo arraigó en el Japón gracias a las costumbres de los monasterios budistas. Más tarde, las clases altas de la sociedad japonesa adoptaron este té, entre los siglos XIV y XVI.


La preparación del matcha comienza varias semanas antes de su cosecha. Primero se cubren las plantas del té para ocultarlas del sol, de esta forma se retrasa su crecimiento y se crea un color verde más oscuro en las hojas. Con este proceso el té gana en aminoácidos, creándose así un té más dulce. Tras la cosecha, las hojas se colocan en una superficie plana para su secado, el resultado se llama "tencha". Se les retira el tallo y las venas antes de molerlas hasta conseguir una textura de polvo fino como el talco, de un verde intenso, conocido como "matcha". El sabor de este té depende de sus aminoácidos, las mejores calidades tienen un sabor más dulce y más intenso. Las variedades más corrientes se obtienen de las últimas cosechas de la temporada. Es un ingrediente de la repostería japonesa y se emplea en la elaboración de bizcochos, batidos de leche, helados, púdines y otros postres occidentales.



INGREDIENTES:
Para 10 unidades de 5 x 7 cm.
130 gr. de harina de repostería
80 gr. de azúcar
2 huevos L
75 gr. de mantequilla
50 ml. de nata
1 cucharadita de té matcha
1 cucharadita de levadura química o impulsor
Una pizca de sal
40 gr. de pepitas de chocolate negro (podemos utilizar con leche)
Cacao en polvo amargo o azúcar glas para espolvorear

Precalentamos el horno a 165ºC con aire, a 180ºC si lo ponemos con calor arriba y abajo
En un recipiente tamizamos la harina, junto con la levadura química o impulsor, el té matcha y la sal. Reservamos.
En el bol de la batidora ponemos la mantequilla que deberá estar a temperatura ambiente y punto pomada, comenzamos a batir. Paramos la batidora e incorporamos el azúcar, volvemos a ponerla en marcha y batimos hasta obtener una crema de textura esponjosa y blanquecina.
Añadimos los huevos uno a uno y batimos suavemente entre cada adición. Incorporamos la nata y mezclamos hasta que se integre. A continuación incorporamos los ingredientes secos que hemos tamizado y removemos suavemente con una espátula con movimientos envolventes, para no batir en exceso la masa, de esa forma nos quedarán más suaves y esponjosos. Cuando los ingredientes estén perfectamente integrados, añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos para que se repartan bien en la masa.
Engrasamos el molde con un poco de mantequilla o con spray desmoldante y vertemos la misma cantidad de masa en cada uno, rellenando hasta un poco más de la mitad. Horneamos durante 15 minutos con el horno calentado previamente a la temperatura indicada. Comprobamos si están hechos pinchando con una brocheta o con un cake tester, si sale limpio estarán cocidos, de lo contrario dejamos 1-2 minutos más.
Dejamos enfriar la bandeja sobre una rejilla y cuando hayan pasado 10 minutos desmoldamos con cuidado y los ponemos a enfriar por completo en la rejilla. Para servir espolvorear con un poco de cacao en polvo o con azúcar glas, según vuestras preferencias.



lunes, 7 de abril de 2014

Bizcocho de chocolate sin harina con fresas



Es un bizcocho muy sencillo de hacer que no lleva harina, por lo que aquellas personas que tengan intolerancia al gluten pueden tomarlo sin problema. Resulta ideal como base de tarta, ya que nos permite poner encima cualquier crema o fruta que nos pueda apetecer. En este caso, aprovechando que estamos en plena temporada, han sido unas fresas las que he utilizado para su decoración. Para que os hagáis una idea de la textura que tiene, os diré que es un bizcocho denso, del estilo de un brownie, que ademas tiene un sabor a chocolate buenísimo, que contrasta maravillosamente con las fresas.


Para su elaboración podéis utilizar un molde o un aro de pastelería, así que como quería estrenar los aros que mi querida amiga Mª Dolores del blog Cuinant me ha regalado, he utilizado dos aros para hacer dos bases de diferente tamaño. En la receta os pongo las medidas de los aros y también os indico, en el caso de que lo hagáis en un molde, el tamaño que debe tener. En otra entrada ya os mostraré como he decorado la otra base. Ahora os dejo con la receta y os invito a prepararla, se hace en un momento y como digo se puede adornar con cualquier fruta o crema.



INGREDIENTES:
Receta de Paco Torreblanca
Para el bizcocho:
250 gr. de claras de huevo (8 claras aprox.)
85 gr. de azúcar
50 gr. de yemas de huevo (3 yemas aprox.)
250 gr. de chocolate negro (70%)
60 gr. de mantequilla

Para decorar:
2 cucharadas de mermelada de fresa
1 cucharadita de agua
20-22 Fresas
Azúcar glas
Hojas de menta


Precalentamos el horno a 200º C
En un bol ponemos el chocolate troceado con la mantequilla y fundimos baño María, teniendo la precaución que el agua no toque el fondo del recipiente. Vamos moviendo con la ayuda de una espátula, hasta que ambos estén completamente disueltos. Esta operación la podemos hacer en el microondas, pero debemos tener la precaución de hacerlo en golpes de 30 segundos y sin ponerlo a máxima potencia, con 700 W será suficiente. Cada 30 segundos lo sacamos para remover y comprobar cómo va el proceso. Repetimos hasta que el chocolate esté casi disuelto, ya que el mismo calor residual del  recipiente terminará por fundirlo.
Ponemos las claras en el bol de la batidora y comenzamos a batir, cuando empiecen a espumar vamos incorporando el azúcar poco a poco en forma de lluvia y sin dejar de batir, hasta que queden bien montadas.
Montamos las yemas en otro recipiente y las añadimos al merengue que hemos preparado con las claras y el azúcar. Lo haremos mezclando con suavidad, con una espátula, con movimientos envolventes. Cuando la mezcla esté completamente integrada vamos añadiendo el chocolate que hemos fundido con la mantequilla. Lo haremos poco a poco y mezclando también con mucha suavidad entre cada incorporación. Debemos conseguir una mezcla esponjosa y uniforme.
Forramos la bandeja del horno con papel vegetal y vertemos la preparación en un molde o aro ligeramente engrasado. En mi caso he preferido hacer dos bases finas para lo que he utilizado dos aros de pastelería; uno de 16 cm. y otro de 22 cm. de diámetro, ya que cada uno era para una preparación diferente. Si optamos por hacerlo en un molde deberemos utilizar uno de 20 cm. de diámetro. Alisamos la superficie y horneamos con el horno precalentado a 200º C durante 8-10 minutos, si hemos utilizado un solo molde entonces aumentaremos el tiempo de horneado, con unos 25 minutos será suficiente. El tiempo dependerá de la potencia de cada horno, pero podemos comprobar la cocción pinchando con una brocheta, si sale limpia estará hecho, de lo contrario dejaremos unos minutos más, pero sin pasarnos, pues debemos evitar que nos quede reseco.
Una vez fuera del horno dejamos enfriar en el molde o aro durante unos 10-15 minutos, transcurrido este tiempo podemos desmoldar y ponemos a enfriar por completo sobre una rejilla.

Montaje:
Colocamos el bizcocho en el plato donde lo vayamos a servir, le damos la vuelta de manera que la parte de arriba quede abajo y recortamos, si hace falta, los laterales del mismo para igualarlo.
Ponemos las dos cucharadas de mermelada de fresa y la cucharadita de agua en un bol, calentamos 20 segundos en el microondas. Removemos bien y pincelamos el bizcocho. A continuación lavamos las fresas con las hojas y las secamos con papel de cocina. Las partimos para que nos queden igualadas y las colocamos con las puntas hacia arriba sobre la capa de mermelada. Espolvoreamos con un poco de azúcar glas y decoramos con unas hojitas de menta.
Podemos acompañarlo con un buen helado de vainilla o con un poco de nata o de crema fresca.




jueves, 3 de abril de 2014

Cazuela de calamares con patatas



Estas cazuelas por norma general suelen quedar deliciosas y con mucho sabor, además son muy sencillas de preparar. Para hacerla he utilizado unos calamares pequeños, pero podéis utilizar de cualquier tamaño, si son muy pequeños incluso se pueden dejar enteros. Para que os hagáis una idea del tamaño de éstos, el cuerpo lo he partido en tres trozos y los tentáculos los he dejado enteros.


Como os digo en la elaboración de la receta, el caldo es mejor que lo hagamos nosotros en casa, pero si no tenéis tiempo se puede hacer con caldo del que venden preparado, que en muchas ocasiones nos pueden sacar de un apuro. Pero si lo pensamos, tampoco lleva tanto tiempo hacer nuestro caldo y tenerlo congelado para cuando lo vayamos a necesitar.


Como suelo hacer en la mayoría de ocasiones os he puesto todo el proceso de elaboración detallado con fotografías. No es un plato complicado de hacer, pero de esa forma siempre queda mucho más claro. Os dejo con la receta y espero que os guste, la verdad es que está delicioso.



INGREDIENTES:
600 gr. de calamares (pesados en limpio)
1 cebolla
2 pimientos verdes alargados
1 tomate maduro
2 patatas
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
150 ml. de vino blanco
300 ml. de caldo de pescado
3 cucharadas de aceite de oliva
½ cucharadita de pimentón dulce
Pimienta negra recién molida
Sal

He utilizado un caldo de pescado casero que tenía congelado, pero si no tenemos podemos preparar uno poniendo unas espinas y alguna cabeza de pescado, un trozo de cebolla, unas ramas de perejil, un diente de ajo y una pizca de sal. Cubrimos con agua y dejamos cocer durante 30-40 minutos, retirando las impurezas que puedan subir a la superficie. Después colamos y reservamos. Si vamos con prisa podemos utilizar uno de los que venden preparado, pero siempre nos quedará mejor si utilizamos uno que hayamos hecho nosotros. Así que cuando compro pescado aprovecho las cabezas y espinas que no voy a utilizar para preparar un caldo y congelarlo, de ese modo siempre tengo a mano para cuando lo necesite.
Limpiamos los calamares y los cortamos en trozos, reservamos. Picamos el ajo muy pequeño y partimos la cebolla en brunoise (trocitos pequeños). En una cazuela ponemos el aceite a calentar y sofreímos el ajo, en cuanto empiece a dorarse incorporamos la cebolla y una pizca de sal, removemos para que se dore por igual. En cuanto haya pasado un par de minutos añadimos los pimientos cortados en trozos pequeños y sofreímos a fuego medio durante 4-5 minutos, removiendo de vez en cuando para que se haga por igual.
Añadimos la hoja de laurel, el pimentón y un poco de pimienta negra recién molida, rehogamos durante 30 segundos removiendo continuamente para evitar que el pimentón se nos pueda quemar, ya que amargaría. Incorporamos el tomate rallado y sofreímos todo junto a fuego medio durante 3 minutos más.
Ahora ponemos los calamares, una pizca de sal y removemos para que se mezclen bien con el resto de ingredientes. Subimos el fuego e incorporamos el vino blanco, dejamos que se evapore un poco y seguidamente añadimos el caldo de pescado. Esperamos que rompa a hervir y a continuación bajamos el fuego y dejamos que se cocine durante 35-40 minutos.
Mientras tanto pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos chascándolas por uno de los lados, de ese modo soltarán más almidón y la salsa quedará más trabada. Una vez hayan pasado los 35-40 minutos incorporamos las patatas y dejamos cocer a fuego medio durante 15 minutos.





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