sábado, 29 de marzo de 2014

Semlor



Este mes la propuesta de Bake the World nos ha llevado hasta Suecia para deleitarnos con estos bollos nórdicos de cuaresma: Semlor, también llamados Semla, muy típicos en los meses previos a la Cuaresma. Se trata de una masa enriquecida con leche, mantequilla y huevo, aromatizada con cardamomo que, una vez horneada, se rellena con crema de mazapán y nata montada.


Se que voy con retraso, ya que el día de publicación de esta receta fue el pasado día 26, pero me surgió una pequeña complicación y no pude hacerlo. Así que como la tenía preparada, no quería dejar pasar la ocasión de mostraros mi aportación a la propuesta mensual de Bake the Wolrd, porque realmente la receta es de esas que merece la pena hacer.


Son unos bollos deliciosos que he elaborado siguiendo la receta del libro “Pan Casero” de Ibán Yarza, un libro que os recomiendo si no lo tenéis. Se parecen mucho a los bollos que podemos encontrar en muchas pastelerías, con la diferencia que una vez hechos se cortan por arriba y se rellenan con una especie de masa de almendra o mazapán, para cubrirlos a continuación con nata montada, después se coloca la tapa que hemos cortado y se espolvorean con azúcar glas. La masa va aromatizada con cardamomo molido, que le aporta un sabor muy rico en combinación con la pasta de almendra y la nata montada. Se pueden disfrutar tal cual o remojados en un tazón de leche caliente. Ya os podéis imaginar lo buenos que quedan después de que la masa se haya empapado con la leche: DELICIOSOS.



INGREDIENTES:
Para la masa:
450 gr. de harina de fuerza
180-200 gr. de leche
70 gr. de azúcar
1 huevo (55 gr.)
50 gr. de Mantequilla
12 gr. de levadura fresca de panadería ó 4 gr. de levadura seca
5 gr. de sal
1 cucharadita de cardamomo recién molido
Huevo batido para pincelar

Para el relleno:
125 gr. de almendra molida
100 gr. de azúcar
50-65 gr. de leche
200 gr. de nata montada
Azúcar glas para decorar


Para hacer el relleno:
Disolvemos el azúcar en la leche y lo mezclamos con la almendra molida, trabajándolo hasta obtener una pasta. Reservamos.

Para hacer la masa:
Calentamos la leche y derretimos en ella la mantequilla. Cuando esté tibia incorporamos el resto de los ingredientes y comenzamos a amasar. Al principio la masa se nos pegará a las manos, pero en cuanto sigamos amasando esta sensación comenzará a desaparecer. Volcamos sobre la superficie de trabajo y continuamos amasando estirando la masa, plegándola sobre sí misma y haciéndola rodar. Repetimos este amasado durante unos 8-10 minutos, hasta que la masa esté lisa y brillante. Dejamos que fermente en un recipiente ligeramente engrasado, cubierto con un film transparente y esperamos que doble su volumen, aproximadamente 1 hora y 30 minutos.
Una vez haya transcurrido el tiempo, volcamos la masa sobre la superficie de trabajo, la aplastamos un poco y cortamos 8 porciones iguales. Formamos unas bolas haciéndolas girar sobre la superficie de trabajo hasta que quede la superficie completamente lisa, la parte inferior tendrá como un recogido. Las vamos disponiendo sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, dejando una separación de al menos 5 cm. alrededor de cada bola, para que tengan espacio suficiente para crecer al fermentar. Dejamos que fermenten durante 2 horas, hasta que hayan duplicado su volumen y estén muy esponjosas. Pincelamos con huevo batido y horneamos unos 10 minutos a 230º C. Si vemos que se doran mucho, bajamos la temperatura a 200º C y las tapamos con un poco de papel de aluminio.
Una vez fríos cortamos una tapa a los bollos (es muy tradicional hacerlo en forma triangular o circular), retiramos un poco de la miga y rellenamos con una cucharada sopera bien colmada de la masa de almendra. Añadimos una capa de nata montada de unos 2 ó 3 cm. de espesor, colocamos la tapa del bollo y espolvoreamos con azúcar glas.
Los podemos servir solos o remojados en un bol de leche caliente.







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