viernes, 25 de abril de 2014

Bizcocho Victoria



El Bizcocho Victoria o Victoria Sponge Cake, es un tradicional bizcocho de origen inglés que recibe su nombre en honor a la reina Victoria de Inglaterra,  a la que le encantaba disfrutar de un trozo de este pastel acompañando el té de la tarde. Se trata de un bizcocho de mantequilla muy esponjoso que suele servirse relleno de mermelada de fresas y nata montada. Es uno de los pasteles más tradicionales de la repostería inglesa y uno de los preferidos en aquel país.


Desde luego es una delicia para el paladar y muy sencillo de preparar. Tan solo debemos tener la precaución de tener todos los ingredientes para hacer el bizcocho a temperatura ambiente y no batir en exceso la masa tras incorporar la harina, ya que daría como resultado un bizcocho apelmazado. Dependiendo del tamaño que queramos hacer las cantidades varían, pero es un bizcocho que lleva la misma proporción de mantequilla, azúcar, huevos y harina, por lo que resulta sencillo aumentar o disminuir las cantidades en función de los moldes que vayamos a usar. Para las que os indico en esta receta, he utilizado dos moldes de base desmoldable de 15 cm. de diámetro, ya que quería que me quedara un pastel alto. Suele decirse que la capa del relleno debe tener aproximadamente la misma altura que cada uno de los bizcochos, pero supongo que esto irá en gustos. Estéticamente me gustaba que quedara así y he procurado que las capas tuvieran un grosor aproximado. Siento no poder ofreceros la foto del corte, pero era para regalar y no podía cortar un trozo para la presentación, pero estoy segura que os podéis hacer una idea del resultado.


Estamos en plena temporada de fresas y si además elaboramos nuestra propia mermelada ya os podéis imaginar que el éxito estará garantizado. Si no disponéis de tiempo para hacerla lo mejor es comprar una de buena calidad, es lo que he tenido que hacer en esta ocasión, pues últimamente el tiempo libre que tengo es más bien escaso y no podía entretenerme en prepararla. Estoy segura de que más de uno habéis podido disfrutar de este maravilloso pastel, pero para aquellos que aún no lo habéis probado os animo a prepararlo porque no os defraudará. 



INGREDIENTES:
Para el bizcocho:
175 gr. de mantequilla
175 gr. de azúcar
3 huevos
175 gr. harina
1 cucharadita de levadura química o impulsor
1 cucharadita de pasta o extracto de vainilla
1 cucharada de leche

Un poco e mantequilla para untar el molde
Un poco de harina para espolvorear
2 discos de papel vegetal

Para el relleno:
5 cucharadas de mermelada de fresas
200 ml. de nata bien fría

Un poco de azúcar glas para espolvorear

NOTA: Debemos recordar que los ingredientes del bizcocho hay que sacarlos del frigorífico unas horas antes de su elaboración. Es muy importante que estén a temperatura ambiente.

Calentamos el horno a 180º C calor arriba y abajo o a 165º C con función ventilador.
Cogemos los dos moldes de 15 cm. de diámetro, los untamos ligeramente con mantequilla, espolvoreamos un poco de harina y la repartimos por todo el molde, sacudiendo el exceso. Cortamos dos discos de papel vegetal del tamaño del molde y los colocamos en el fondo del cada uno ellos.
Ponemos la mantequilla, que deberá estar a punto de pomada, en el bol de la batidora y comenzamos a batir hasta que quede suave, ligera y haya aumento el volumen. Incorporamos el azúcar y batimos bien hasta obtener una crema suave. Añadimos los huevos uno a uno batiendo bien entre cada adición, el resultado será una muy cremoso.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la incorporamos, a partir de ahora ya no debemos batir, simplemente mezclaremos suavemente con una espátula, hasta que se integre perfectamente y obtengamos una masa muy suave. Añadimos la pasta o extracto de vainilla, la cucharada de leche y mezclamos con suavidad, sin batir, hasta que queden bien integradas.
Repartimos la misma cantidad de masa en cada uno de los moldes y horneamos con el horno previamente calentado, durante aproximadamente 20 minutos, esto dependerá de cada horno. Para comprobar si está hecho pinchamos con una brocheta o con un cake tester y si sale limpio estará cocido, de lo contrario los dejaremos unos minutos más pero teniendo la precaución de no pasarnos con el tiempo, ya que daría como resultado unos bizcochos secos.
Cuando los saquemos del horno los dejamos en el molde sobre una rejilla durante unos 5 minutos. Trascurrido este tiempo los desmoldamos con cuidado, les damos la vuelta y retiramos el disco de papel vegetal, dejamos que se enfríen por completo antes de rellenarlos.

Para el relleno y montaje:
Ponemos la nata, que deberá estar bien fría, en un bol y con una batidora de varillas batimos hasta que quede montada y densa, reservamos en el frigorífico.
Cuando los bizcochos estén completamente fríos montamos el pastel. Para ello cogemos nuestro plato de presentación, colocamos uno de los bizcochos dándole la vuelta para que la parte de arriba nos quede tocando el plato. Repartimos la mermelada por encima y extendemos para que quede una capa uniforme. A continuación ponemos la nata montada y repartimos por igual hacia los bordes. Colocamos el otro bizcocho encima procurando que quede hacia arriba la parte más lisa del mismo, presionamos un poco para quede bien asentado y espolvoreamos un poco de azúcar glas sobre el mismo.
Ahora es el momento de degustarlo acompañándolo de un café, té, infusión o aquello que más os guste.




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