sábado, 30 de abril de 2016

Bizcocho Red Velvet con Frutos Rojos



Estos días estamos viendo muchas tartas y elaboración dulces, entre otras muchas cosas,  para celebrar el día de la madre y yo quería aportar mi granito de arena con este delicioso Bizcocho Red Velvet o Terciopelo Rojo, decorado con una rica crema de queso y frutos rojos, que resulta sencillamente espectacular a la vista y no digamos al paladar. Lo he preparado con todo el cariño del mundo, como si fuera a degustarlo mi querida madre, que ya no se encuentra entre nosotros. A ella le encantaba el dulce, así que se lo dedico con todo mi cariño. Ojalá pudiera disfrutar de un trocito, porque estoy convencida de que le gustaría mucho.


Me encanta este bizcocho y lo he preparado en varias ocasiones, tanto en versión tarta como en molde de Bundt o en unos cupcakes, aunque en cada ocasión la receta varía un poco. Para mi gusto el sabor del mismo junto con la crema de queso con la que se suele decorar, es sencillamente divino y si como remate lleva los frutos rojos, el resultado no puede ser mejor.


A la hora de hacerlo os recomiendo pesar y medir los ingredientes antes de elaborarlo, ya que de esa forma en un momento podremos disfrutar de esta exquisitez. He utilizado un molde de 15 cm. de diámetro por 10 cm. de altura, pero si queréis hacerlo más grande duplicando las cantidades lo podemos conseguir sin problema. También es importante engrasar el molde previamente y ponerle una base de papel vegetal en el fondo, ya que de esa forma nos aseguramos el correcto desmoldado del mismo. Para engrasarlo podemos utilizar un spray desmoldante, o bien mantequilla derretida o un poco de aceite. Espero que os guste la receta y … ¡¡Feliz día de la madre a todos!!




INGREDIENTES:
Para un bizcocho de 15 cm. de diámetro:
50 gr. de aceite de oliva suave
125 gr. de azúcar blanquilla
1 huevo L
1 cucharadita de pasta de vinilla
150 gr. de harina de repostería
125 ml. de buttermilk (*)
2 cucharaditas rasas de cacao en polvo sin azúcar (he utilizado Valor)
1 cucharadita de vinagre blanco (podemos utilizar también de sidra)
½ cucharadita de bicarbonato
¼ de cucharadita de colorante rojo en pasta (he utilizado Red Extra de Sugarflair)

(*) Si no encontramos buttermilk podemos prepararlo en casa mezclando 125 ml. de leche con dos cucharaditas de zumo de limón. Removemos y dejamos reposar unos 10 minutos antes de utilizarlo. Una vez haya transcurrido el tiempo comprobaremos que se han formado una especie de grumitos y se parezca a un yogur muy líquido. Esa es la textura del buttermilk, que además le aporta mucha jugosidad a las masas.


Para la crema de queso:
200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
160 gr. de Icing sugar (es más fino que el azúcar glas)
200 gr. de queso crema bien frío (he utilizado Philadelphia)
1 cucharadita de pasta de vainilla

Para la decoración:
300 gr. de frutos rojos, podemos utilizar los que más nos gusten:
Fresas, moras, grosellas, arándanos, frambuesas…
Unas hojitas de menta o de hierbabuena
Azúcar glas


Elaboración del bizcocho:
Precalentamos el horno a 160º C, calor arriba y abajo. Es muy importante precalentar el horno previamente cuando vamos a elaborar repostería.
En primer lugar preparamos todos los ingredientes, ya que de esta forma nos facilita mucho el trabajo y podremos tener listo nuestro bizcocho en muy poco tiempo.
También tendremos que tener listo el molde que vayamos a utilizar. Para ello engrasamos uno de 15 cm. de diámetro por 10 cm. de alto y ponemos un papel vegetal en el fondo del mismo.

Este bizcocho lo podemos preparar a mano utilizando unas varillas y queda perfecto. Para ello ponemos en un bol el aceite junto con el azúcar, mezclamos un poco. Añadimos el huevo, removemos y a continuación incorporamos la pasta de vainilla, mezclamos bien. Ahora tamizamos la mitad de la harina junto con el cacao sobre la mezcla y removemos. Seguidamente incorporamos el buttermilk, mezclamos de nuevo y después el resto de la harina y el cacao tamizados, removemos con suavidad. Cuando lo tengamos todo bien integrado, mezclamos en un vasito el vinagre junto con el bicarbonato y mientras burbujea se lo añadimos a la masa, removemos para distribuirlo por toda la preparación. Ponemos el colorante rojo y mezclamos para que se reparta bien por toda la masa.
Vertemos la mezcla en el molde que hemos engrasado previamente y lo introducimos en el horno, previamente calentado a 160ºC, calor arriba y abajo, durante 45 minutos. Para comprobar si está correctamente horneado, podemos introducir una brocheta en el centro del bizcocho y si sale limpia estará listo. Si por el contrario saliera algo manchada, prolongaremos el horneado unos minutos más, pero controlando el tiempo, ya que si nos pasamos obtendremos un bizcocho seco. Es muy importante conocer cómo se comporta nuestro horno, para no llevarnos sorpresas con el resultado. En mi horno a esta temperatura y tiempo de horneado queda perfecto y muy jugoso.
Una vez fuera del horno ponemos el bizcocho en el molde sobre una rejilla y lo dejamos enfriar durante 10 minutos. Después lo desmoldamos y lo dejamos que se enfríe por completo sobre la misma rejilla. No debemos manipularlo hasta que no esté completamente frío. Mientras se enfría el bizcocho prepararemos la crema de queso.


Elaboración de la crema de queso:
En el bol de la batidora ponemos la mantequilla a temperatura ambiente, cortada en cubos y con el accesorio pala, batimos durante 2 minutos a velocidad máxima. También podemos hacerlo con una batidora de varillas. Incorporamos el Icing sugar tamizado y batimos a velocidad lenta hasta que el azúcar se integre un poco. Aumentamos la velocidad al máximo y batimos 5 minutos, de esa forma quedará bien cremosa. Ponemos la pasta de vainilla y mezclamos. A continuación añadimos el queso crema, que deberá estar bien frío y batimos durante 1-2 minutos a velocidad media-alta, hasta que se integre. No debemos pasarnos batiendo, ya que se podría cortar la crema.
Una vez la tengamos lista la ponemos en una manga desechable con una boquilla redonda lisa (o utilizando la que más nos guste) y la dejamos en el frigorífico hasta que vayamos a montar la tarta.


Montaje de la tarta:
Una vez esté completamente frío el bizcocho procedemos a cortarlo en tres capas. Aunque solo vamos a utilizar dos, debemos nivelarlo, para ello es importante que retiremos la capa superior, que normalmente suele quedar algo abultada. Si lo preferimos podemos cortarlo en tres capas algo más finas, esto ya depende del gusto de cada uno, pero de cualquier forma, tendremos que nivelar la capa superior del bizcocho.
Limpiamos los frutos rojos con un paño húmedo y troceamos las fresas, en el caso de que las vayamos a utilizar. Lavamos las hojitas de menta o de hierbabuena y reservamos. Colocamos una de las capas sobre una base de cartón o bien directamente sobre el plato de presentación. Con la manga rellenamos esta primera capa de bizcocho, en este caso he ido formando una especie de lágrimas, desde el borde exterior hacia el centro del bizcocho. Después repartimos la mitad de los frutos rojos por encima y ponemos unos puntos de crema para que la siguiente capa quede bien asentada. Ponemos la otra capa de bizcocho encima, presionando ligeramente y volvemos a repetir la operación, formando unas lágrimas con la crema hacia el centro del bizcocho y repartiendo el resto de frutos rojos.
Decoramos con las hojitas de menta o de hierbabuena y espolvoreamos una fina capa de azúcar glas por encima. Lo guardaremos en el frigorífico hasta que vayamos a consumirlo.


Elaboración del bizcocho Red Velvet:




Elaboración de la crema de queso:




Montaje del bizcocho Red Velvet con Frutos Rojos:






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