lunes, 26 de septiembre de 2016

Bizcocho de peras y almendras



Con la llegada del otoño apetece encender el horno para disfrutar de un delicioso bizcocho y si lleva fruta, mucho mejor, pues le aporta más jugosidad a la masa, sin mencionar el añadido extra de humedad que le da la almendra, lo que lo convierte en un dulce muy apetitoso. Esta es mi propuesta con la que acompañar el café del desayuno o el de la merienda, un bizcocho con peras y almendras que resulta francamente delicioso. Es muy sencillo y rápido de preparar, no necesitamos enchufar la batidora, lo podemos preparar con una simple varilla de mano de las que todos tenemos en casa.


Este año el descanso veraniego del blog, así como de las redes sociales, ha sido más largo de lo que pensaba en un principio, pero me alegra estar de vuelta y espero empezar a compartir mis recetas con todos vosotros. No quería haber estado tanto tiempo sin publicar, pero muchos conocéis mis problemas de espalda, que a veces, me obligan a tener que guardar reposo por más tiempo del que me gustaría. Pero lo importante es no perder el contacto y aunque sea más espaciado de lo que quisiera, publicar con relativa frecuencia.


Espero que os guste la receta y os invito a prepararla, porque no os va a defraudar. Podéis acompañar el bizcocho con una bola de helado de vainilla o como he hecho en esta ocasión con Crème Fraîche, que también le va de maravilla.




INGREDIENTES:
Para el bizcocho:
175 gr. de azúcar
125 ml. de aceite de oliva suave o de girasol
3 huevos L
Ralladura de un limón
1 cucharadita de pasta de vainilla
1 yogur griego
130 gr. de harina de repostería
75 gr. de almendra molida
1 sobre de gasificante (suelen llevar uno blanco y otro morado o azul, según marcas)
Una pizca de sal
3 peras Conferencia
Un puñado de almendras laminadas (al gusto)

Para acompañarlo:
Azúcar glas para espolvorear
Helado de vainilla o Crème Fraîche


Antes de elaborar el bizcocho:
Precalentamos el horno a 170º C con aire, o bien a 180º C calor arriba y abajo. Engrasamos un molde cuadrado de 23 cm. y lo forramos con papel vegetal, con esta operación nos aseguramos que se desmolde a la perfección.

Pelamos las peras, las partimos por la mitad a lo largo y retiramos las semillas con una cucharita vaciadora o con un cuchillo, retiramos el pedúnculo y las frotamos con zumo de limón para que no se oscurezcan. Cortamos una de las peras en láminas finas y a las otras cuatro mitades les practicamos unos cortes por la parte superior con una separación de medio cm., sin llegar hasta el fondo.


Elaboración del bizcocho:
En un bol ponemos el azúcar junto con el aceite y mezclamos ligeramente para integrarlos. Agregamos los tres huevos y batimos un poco, solo hasta que espumen. Incorporamos la ralladura de limón, la cucharadita de pasta de vainilla, el yogur griego y mezclamos bien. Seguidamente colocamos un colador sobre el recipiente y tamizamos la harina, el gasificante y la pizca de sal, una vez haya caído esta mezcla, levantamos el colador e incorporamos la almendra molida. Mezclamos con suavidad evitando que se formen grumos y a continuación ponemos la pera troceada, removiendo para integrarla.
Vertemos la preparación en el molde que hemos preparado previamente, colocamos en cada esquina las mitades de pera con los cortes hacia arriba y espolvoreamos el puñado de almendras laminadas.
Introducimos el molde en el horno, bajamos la temperatura unos 5 grados, para evitar que el bizcocho suba demasiado deprisa y horneamos durante 35 minutos. Una vez terminado el tiempo pinchamos con una brocheta y si sale limpia estará listo, si por el contrario al retirarla tiene algún resto de masa adherido, aumentaremos el tiempo de cocción 2 ó 3 minutos más. Hay que tener mucho cuidado para evitar que se seque demasiado, ya que perdería jugosidad, por lo que siempre es mejor cuando aumentamos el tiempo de horneado ir comprobando cada 2 minutos, hasta conseguir el punto correcto y que el bizcocho permanezca jugoso.
Una vez fuera del horno, lo dejamos enfriar en el mismo molde sobre una rejilla durante 10 minutos y transcurrido este tiempo lo desmoldamos con cuidado y lo dejamos enfriar por completo sobre la misma rejilla.

A la hora de servir, espolvorearlo con azúcar glas y acompañarlo con una bola de helado de vainilla o con un poco de crema fresca, que con ese toque de acidez le aporta un contraste delicioso.





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